Mañana día de votaciones
Mañana es 20 de Noviembre, día de Elecciones Generales, día de ejercer el derecho y la obligación del voto.
Hay quien dice que, desencantado de los políticos, no va a ir a votar; porque todos son unos sinvergüenzas que no van más que a llenarse los bolsillos y a quienes no les importamos los ciudadanos de a pie, a quienes sólo recuerdan en tiempo de elecciones. Y algo de razón tiene quien así habla pero... pierde toda su argumentación cuando termina declarando que no va a ir a votar. Ese hecho lo único que consigue, aunque no lo quiera, es apoyar lo que están haciendo... porque es dejarles a su libre albedrío.
Está claro que los que sí van a ir a votar y en masa son los incondicionales (y esto vale no solo para España si no para cualquier otro país en tiempo de elecciones de cualquier tipo), pero la mayoría de los ciudadanos, que no pertenecemos a ningún partido en cuanto a disponer de carnet del mismo, no podemos y menos en los tiempos que corren y en los que seguimos siendo los "paganos" de una crisis que no es nuestra ni tan siquiera hemos provocado, permitir que un grupo de ideologistas, de derechas o de izquierdas, manejen todo un país con sus votos.
El no ir a votar (me da igual si se hace en blanco o en nulo) implica estar de acuerdo con lo que está pasando, puesto que no hay que olvidar que la corrupción de políticos, constructores, patronal y bancos, es cosa de los dos partidos políticos que ahora mismo pugnan por ir a la Moncloa (palacio presidencial). No hablo siquiera de votar a partidos minoritarios que nunca he tenido claro para qué sirve, si no de ir a votar; de echar un sobre vacío o con medio bocadillo de mortadela dentro; eso da igual. La disconformidad no se demuestra con quedarse en casa, porque eso, a los políticos no les importa en absoluto. La abstención se olvida, siempre. Y desde luego es una postura personal que no sirve para nada salvo para la comodidad de quien no tiene aspiraciones de cambiar nada.
El otro día leí una argumentación, obsoleta por donde la cojas, donde alguien comentaba que estaba cansado de la corrupción, de los políticos, de la injusticia y ya de paso metía en ese cesto el hambre del mundo (sinceramente no sé a qué venía eso). Esa argumentación (por llamarla de alguna manera) hablaba de rescates y porcentajes de deuda de los que tenía ni idea, sin concretar en general y metiendo a países como Chequia, Alemania y España en el mismo saco... que ya es meter. A España, y aclaremos esa opción, no la va a rescatar nadie porque es demasiado grande, y eso sí es sabido en lugares y opiniones económicas, así que dejemos de asustar al personal, que no somos Grecia. Y dejemos también de opinar de lo que no sabemos, que hay mucho ignorante que se las da de "leer mucho".
Que hay que dar un cambio en este país llamado España es cierto porque así no podemos seguir. Mañana es el día para ello. Votando. Lo que se quiera, pero con la cabeza no con el corazón. Esta vez sí que hay que dejar el corazón en casa, y ser racional. Si pensamos que un partido, por minoritario que sea, puede hacer algo por este país y por nosotros, hay que votarle; aunque esté lejos de los primeros lugares: siempre molestará y eso en los tiempos que corren ya es mucho. Pero quedarse en casa al día de hoy es consentir y ser cómplice.
Hay quien dice que, desencantado de los políticos, no va a ir a votar; porque todos son unos sinvergüenzas que no van más que a llenarse los bolsillos y a quienes no les importamos los ciudadanos de a pie, a quienes sólo recuerdan en tiempo de elecciones. Y algo de razón tiene quien así habla pero... pierde toda su argumentación cuando termina declarando que no va a ir a votar. Ese hecho lo único que consigue, aunque no lo quiera, es apoyar lo que están haciendo... porque es dejarles a su libre albedrío.
Está claro que los que sí van a ir a votar y en masa son los incondicionales (y esto vale no solo para España si no para cualquier otro país en tiempo de elecciones de cualquier tipo), pero la mayoría de los ciudadanos, que no pertenecemos a ningún partido en cuanto a disponer de carnet del mismo, no podemos y menos en los tiempos que corren y en los que seguimos siendo los "paganos" de una crisis que no es nuestra ni tan siquiera hemos provocado, permitir que un grupo de ideologistas, de derechas o de izquierdas, manejen todo un país con sus votos.
El no ir a votar (me da igual si se hace en blanco o en nulo) implica estar de acuerdo con lo que está pasando, puesto que no hay que olvidar que la corrupción de políticos, constructores, patronal y bancos, es cosa de los dos partidos políticos que ahora mismo pugnan por ir a la Moncloa (palacio presidencial). No hablo siquiera de votar a partidos minoritarios que nunca he tenido claro para qué sirve, si no de ir a votar; de echar un sobre vacío o con medio bocadillo de mortadela dentro; eso da igual. La disconformidad no se demuestra con quedarse en casa, porque eso, a los políticos no les importa en absoluto. La abstención se olvida, siempre. Y desde luego es una postura personal que no sirve para nada salvo para la comodidad de quien no tiene aspiraciones de cambiar nada.
El otro día leí una argumentación, obsoleta por donde la cojas, donde alguien comentaba que estaba cansado de la corrupción, de los políticos, de la injusticia y ya de paso metía en ese cesto el hambre del mundo (sinceramente no sé a qué venía eso). Esa argumentación (por llamarla de alguna manera) hablaba de rescates y porcentajes de deuda de los que tenía ni idea, sin concretar en general y metiendo a países como Chequia, Alemania y España en el mismo saco... que ya es meter. A España, y aclaremos esa opción, no la va a rescatar nadie porque es demasiado grande, y eso sí es sabido en lugares y opiniones económicas, así que dejemos de asustar al personal, que no somos Grecia. Y dejemos también de opinar de lo que no sabemos, que hay mucho ignorante que se las da de "leer mucho".
Que hay que dar un cambio en este país llamado España es cierto porque así no podemos seguir. Mañana es el día para ello. Votando. Lo que se quiera, pero con la cabeza no con el corazón. Esta vez sí que hay que dejar el corazón en casa, y ser racional. Si pensamos que un partido, por minoritario que sea, puede hacer algo por este país y por nosotros, hay que votarle; aunque esté lejos de los primeros lugares: siempre molestará y eso en los tiempos que corren ya es mucho. Pero quedarse en casa al día de hoy es consentir y ser cómplice.




Totalmemte de acuerdo, aunque discrepo de la valoración del voto blanco o nulo, lamentablemente también éste se olvida, pero entre ir o no ir, no hay color.
Un saludo
os mando un abrazo solidario,
saludos
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