Un pequeño coyote

Lo cierto es que no sé si lo que sigue es reciente o antiguo, pero hay veces que eso es lo que menos importa por lo mucho que hay dentro.

En el desierto de Arizona hay coyotes en estado salvaje. Sí, ya sé que seguramente todo el mundo sabe eso, pero yo no. El caso es que una maestra jubilada salió fuera de su casa supongo que al jardín o sencillamente a comprar algo cuando vio una cría de coyote que iba de un lado a otro a toda velocidad, seguida de su madre a prudencial distancia. La mujer, extrañada de ver a esos dos animales tan cerca del pueblo, pronto se dió cuenta que el animal, el pequeño, parecía haberse estrellado contra uno de los enormes cactus que hay por allí. De ahí su carrera enloquecida. Conociendo la peligrosidad de la cría herida y sobre todo de la madre, llamó a la policía y esperó. Antes de seguir contando no puedo evitar pensar qué habría ocurrido si algo así hubiera pasado por aquí: posiblemente todo el mundo se hubiera quedado mirando sin más, mientras riendo filmaban la escena con el móvil (somos así de civilizados). En fin, sigamos con la historia.
El coyote es un animal monógamo: se empareja una sola vez en su vida. Tiene de 4 a 6 crías. Vive una media de seis años.

Apareció un policía (recordemos que era un pueblo), que al comprobar lo que pasaba pidió ayuda a un trabajador del campo de golf que hay allí mismo; entre los dos consiguieron atrapar al pequeño y con unas tenazas del hombre del golf consiguieron quitar todas las bolas del cactus del cuerpecillo del coyote. Ni qué decir el tremendo dolor que debía tener el animalito; sólo alguien que se haya clavado un pincho de un pequeño cactus de los que muchos tenemos, sabemos lo que es.

El policía luego comentó que le sorprendió mucho lo bien que se portó el pequeño mientras le quitaban las púas, y que la madre en ningún momento les atacó aunque no les quitó la vista de encima. Parecía -dijo- que sabían que trataban de ayudarles.

La historia esta vez tiene final feliz... a pesar de que intervino la mano del hombre. Y es que como suelo decir cada vez más a menudo... no todos somos iguales.

Las imágenes están colocadas, intencionadamente, en orden inverso porque impresiona y mucho ver cómo encontraron al pequeño coyote (es la última foto).


La cría ya bien.


En pleno proceso de quitarles las púas.


Así encontraron al pequeño coyote.

1 Comentario:

Pilar V 20 de agosto de 2016, 14:18 » ((Responder al comentario)) »

Y es que somos capaces de todo, incluso de lo mejor.
Gracias por la sonrisa

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