El cinturón de seguridad con cáncer de mama

No sé si lo que voy a contar les pasa a todas las mujeres que han padecido un cáncer de mama, porque, para quien no lo sepa cuando te intervienen pueden pasar dos cosas: que extirpen el pecho afectado... o que no. En mi caso fue que no.

No tengo coche por lo que prácticamente salvo que coja un taxi o que vaya con alguien a alguna parte, no suele ser lo habitual estar dentro de uno; pero cuando ésto sucede, siempre, siempre, hay un problema: el cinturón de seguridad.

Cuando lo abrocho, el transversal, el que va cruzando nuestro cuerpo en diagonal es un martirio porque si estás en el lado en que te "coge" el pecho afectado... se te clava. Y no hay manera de moverlo un poco más allá o acá, porque como todo el mundo sabe, es fijo en su dirección. Así que me toca hacer algo que no se debe hacer, porque con ello pierde su razón de ser: meter la mano entre él y yo, en la zona donde aprieta, y separarlo. Todo el trayecto apartando el cinturón lejos de tu cuerpo... una gozada para quien no lo intuya.

Alguien debería pensar en solucionar eso, porque no creo ni por asomo ser la única. Veinte mil cánceres de mama en España son muchos, aunque desconozco la cifra en que se amputa y en que no.

También habría que añadir -y sé que es algo muy privado, pero necesario para entender- que desde que me operaron, y a no ser que sea estrictamente indispensable, suelo llevar blusas/camisas estampadas (por aquello que no se note la diferencia de tamaño), ya que tengo una mama talla 100 y otra talla 75, además de "a distinta altura". El sujetador hay días que no lo soporto.

En fin, me gustaría que alguien tomara conciencia de un problema del que no se suele hablar, posiblemente porque resulta duro decir públicamente lo que acabo de contar. Como también resulta duro y mucho que tu pareja del momento te diga que no te vistas porque quiere ver esas diferencias... Sensibilidad ante todo.

No puedo ni imaginar lo que tiene que ser que te lo hayan quitado.

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