Isabelle Dinoire

Esta es una de esas noticias que personalmente, y sin nada que ver con la protagonista, me duelen sin que sea capaz de explicar por qué. Posiblemente el nombre de Isabelle Dinoire no diga mucho, pero al leer que fue la primera persona que tuvo un trasplante de cara en el mundo, la memoria busca y encuentra. También personalmente y cuando estas personas y su desgracia, aparecen en televisión junto con los médicos, muy orgullosos ellos de su proeza (y lo digo por lo que lo digo), suelo apartar la mirada: duele ver esos rostros, llenos de dolor, y que apenas son un esperpento de lo que fueron antes. Lo siento pero es lo que pienso, eso sin dejar de lado (no soy tan osada) que cuando algo así te pasa, por la razón que sea, entiendo que busques una solución para volver a ser.

Dicho lo anterior que muchos no entenderán, hay que añadir que Isabelle ha muerto, así que a lo anterior hay que añadir más pena aún. La historia, para quien no la recuerde, es la siguiente... la oficial y la de verdad.

La oficial fue que Isabelle estaba dormida en su cama y su perro, sin venir a cuento de nada, la atacó, destrozándole la cara. Ella se sometió a una operación de trasplante de cara (ya he comentado que fue la primera en el mundo), el perro fue sacrificado por agresivo y peligroso... y las hijas de Isabelle intentaron por todos los medios explicar que la historia divulgada era otra, perdiendo la batalla de salvar la vida del animal.

La historia real que luego explicó la propia Isabelle... pero que no interesó porque carecía posiblemente de morbo, fue que tomó una serie de medicamentos para suicidarse, cayó desmayada en el suelo, y su perro intentó despertarla; al no conseguirlo en primera instancia, el can se fue poniendo nervioso y le arañó la cara llegando incluso a morderla.

Yo tengo una pequeña shih-tzu de menos de cinco kilos de peso. En los últimos meses me he desmayado en dos ocasiones, una en la cocina y otra en el pasillo que va a mi dormitorio. La vez que caí en el pasillo mi perra iba detrás de mí y cuando recobré la consciencia vi que tenía unos pequeños arañazos en la cara y el cuello y que mi perrita estaba encima de mí ladrando como una posesa. Sencillamente, a su manera, supo que algo no iba bien y trataba de que yo despertara; a lo mejor si hubiera tardado algo más en abrir los ojos puede que me hubiera mordido...

El perro de Isabelle era un labrador por lo que es fácil imaginar que si el animal trataba de despertarla sus arañazos y mordiscos fueron más grandes. No olvidemos que tanto las hijas como la propia protagonista contaron una historia muy distinta a la que se divulgó.

Todo eso ocurrió el año 2005. Isabelle ha sufrido mientras tanto treinta operaciones en su rostro. Pero no ha muerto por una mala anestesia, o porque su corazón no ha aguantado. No. Ha muerto por un cáncer... que le provocaron los tratamientos. Duro de comprender, ¿verdad?. Y más aún cuando resulta que la pobre mujer falleció... en abril de este año. Al parecer se ocultó la noticia -según un comunicado del hospital que la trataba- para preservar el dolor y la intimidad de la familia. Isabelle tenía 49 años.

Que cada cual saque sus propias conclusiones.

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