Saber o no lo que te pasa?

Cuando me diagnosticaron el cáncer lo quería saber todo, lo preguntaba todo, lo leía todo. Quería conocer a fondo al enemigo porque no estaba dispuesta a darle cuartel.

En un primer momento es cierto que me hundí en la más absoluta de las miserias. Me preguntaba "¿por qué a mí?" con tanto hijoputa suelto. Luego pasas a la etapa de la desesperación... porque te vas a morir y esa idea no hay forma de quitártela de la mente. Y es entonces cuando empiezas a darte cuenta de la imbecilidad de mucha gente que ante tu tragedia te responden "todos tenemos que morir" o "todos nos vamos a morir", y en tu ya incipiente rabia respondes mordiendo cada palabra "sí, pero a mí me acaban de condenar a muerte". Y todos se callan. No sé en realidad si se dan cuenta de lo obtusos que son con ese comentario, pero a mí me dio para darme cuenta que estaba sola, que todo el mundo hablaba del cáncer como si supieran, y que el enemigo en realidad era sólo mío. No sé si eso me hizo más fuerte, pero desde luego sí me hizo saber que no necesitaba a nadie, que mi vida (o mi muerte) serían a partir de entonces "mi problema" y nada más.

Si estás leyendo ésto buscando respuestas: no escuches a nadie más que a tu patólogo primero y a tu médico después. Todos los demás te sobran. Dicen que la familia ayuda, que su apoyo es imprescindible; que los amigos son necesarios... yo no tuve a nadie, a nadie. No soy ejemplo de nada ni de nadie, pero si te hago falta, agárrame. Coge lo que cuento y aplícalo. Los apoyos, la ayuda emocional, si la tienes, bienvenida sea, pero si no es así, si todos te fallan no olvides nunca que la guerra es contra el cáncer que quiere tu vida: ese es tu enemigo y no los demás. Puedes vivir sola en una isla si tu mente funciona, ese es tu poder; utilízalo.

Ahora estoy en capilla, en tiempo de pruebas hacia la revisión semestral. Es un tormento, lo reconozco, porque la mente parece un caballo desbocado, porque los miedos parecen aunarse para ir contra tí todos juntos. Con la llamada de hoy anunciando nueva prueba mi cuerpo parecía algo lleno de sirenas sonando; era pánico, lo sé... pero hay que coger el teléfono. Este miedo no se irá nunca porque sabes que cada prueba médica es un paso más hacia una nueva fecha de caducidad o hacia el infierno. No hay más.

Es complicado llevar esta antesala. Cada vez resulta más difícil controlar pensamientos, controlar sueños donde las pesadillas parecen instalarse cada noche. Pero no puedes hacer nada más que estar ahí, pasar por todo e intentar entrar en la consulta del oncólogo como si estuvieras convencida de que todo va a ir bien. Solamente tú sabes lo que estás viviendo y el temblor que escondes.

Esperemos que de nuevo me convierta en un yogur con nueva fecha de caducidad. Y si no es así... no quiero ni planteármelo.


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