Día de Difuntos

Después de la locura del Halloween llega el 2 de noviembre, Día de los difuntos, donde la tradición más ancestral recordaba a sus muertos, a todos, fueran santos o no.

Recuerdo de toda la vida a mi madre poniendo en este día, unas mariposas en aceite. Que nadie se asuste; no eran mariposas de volar, si no unas palomillas que supongo se han extinguido a fuerza de olvido de algo parecido al papel encerado que tenían una pequeña mecha de vela en el centro, y que se colocaban flotando en un pequeño recipiente con aceite. Se encendían tal día como el de hoy y se tenían así hasta que se apagaban por sí solas. Una por cada ausente. Jamás se le olvidó ni ponerlas ni encenderlas... hasta que murió mi padre; entonces solamente ponía una... por él... y se hinchaba a llorar durante todo el día. También era el momento, en esta jornada, de ir al cementerio donde sólo estaba mi progenitor. Ahora los tengo a los dos. No le gustaba el Día de Todos los Santos, el de ayer. Se me olvidaba: antes del cementerio, iba a misa. Era la única misa a la que asistía en todo el año. Creo que estaba enfadada con Dios... por lo de mi padre. Luego, con los años y mucho antes de estar enferma, dejó de ir a misa, a esa misa de difuntos, pero nunca de ir al cementerio... hasta que olvidó.

Es muy triste y lo digo porque lo he visto, ir dentro de 15 ó 20 días, cuando aún falte mucho para la navidad, ir al cementerio. Todas las flores puestas tal día como ayer, completamente mustias y relegadas de nuevo a que se cumpla una nueva fecha para ir a rendirles algún tipo de homenaje a los que viven allí. Y allí seguirán (las flores) hasta que los encargados de la limpieza las quiten. Y luego el abandono generalizado más absoluto, porque parece que si no hay un "día", nadie se acuerda de sus muertos.

Hay quien dice que ellos, los muertos, ya han tenido su vida y que no es cosa de ir mirando hacia atrás, ni con ellos. Que hay que mirar al futuro que es donde está todo. Que hay que vivir carpediem, el presente. Todo eso está muy bien pero permítaseme unas pequeñas puntualizaciones. El futuro no es nada, es aire; no existe y a lo mejor no se vive nunca. El presente es un instante tan fugaz que escribiéndolo, ya se ha perdido para convertirse en pasado. El pretérito es memoria, recuerdo, quizás añoranza... pero también es lo único realmente nuestro; y en ese pasado están a quienes quisimos y que se han tenido que ir no sé bien dónde.

Lo que pasa es que en ese cementerio personal de cada uno hay más de los que se ven, de a quien llevarle flores o ponerle palomillas. Están también esos otros ausentes que han merecido serlo y que son un poco o un mucho muertos vivientes, con sus máscaras de andar por casa, que respiran comen y duermen, pero que un día decidieron de alguna forma ser lo que son hoy: difuntos sin haber muerto.

Pues nada, feliz día a todos, vivos y menos vivos, porque seguramente algún día a la mayoría (no me cuento) alguien les pondrá mariposas en aceite.



2 Comentarios:

Pilar V 2 de noviembre de 2016, 20:31 » ((Responder al comentario)) »

Me ha gustado esa tradición que no conocía, creo que el año que viene prenderé unas cuantas por todos los que ya no están, por los que tienen quienes los mantienen vivos en su memoria y por quienes dejaron poco más que una huella en la orilla.
Un abrazo

Kasioles 4 de noviembre de 2016, 12:58 » ((Responder al comentario)) »

Yo soy de las que recuerdo esas mariposas en aceite, lo que ya no sé, es donde las habré visto, en mi casa no teníamos esa costumbre.
Reconozco que no me gusta ir a los cementerios, pero tengo uno al que le tengo un cariño especial, allí reposan los cuerpos de dos seres que han marcado mi vida y, con el pretexto de regar las flores naturales que allí voy plantando, no dejo de visitarlos cada semana.
El día de Todos los Santos, el cementerio estaba de fiesta, luego reinará en él el más absoluto silencio y abandono.
El viento se encargará de esparcir las flores ya secas, romperá las macetas y más que un campo santo dará la sensación de que han venido los vándalos y lo arrasaron todo.
Abrazos.
Kasioles

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