Los jubilados tienen la culpa de todo

Pues eso mismo: que los jubilados españoles tienen la culpa de todo lo que pasa en este país, y si alguien no me cree que siga leyendo.

Según cuentan por ahí fuera (fuera de este blog, claro está), mucho de lo que pasa en España es culpa de esos que antes eran venerables ancianitos y que ahora parecen ser los malvados de la película. Todo, absolutamente todo es de esos que suelen peinar canas, que antes pasaban los días jugando al dominó y que ahora parecen empeñados en fastidiar las vidas ajenas.

¿Que hay mucho paro?. La culpa es de esos abuelos que siguen trabajando sin dejar paso a la gloriosa juventud que añoran. Y yo ahora, echando mano de nuevo a mi supina ignorancia me pregunto: ¿y quienes son esos vejestorios que siguen trabajando cerca o más de los 70 años?. Gobierno, oposición, altos cargos, concejales, dueños de empresas... ¿sigo?. Y resulta que parándome a pensar -algo que hago de vez en cuando- me encuentro con que la mayoría de los antes mencionados son elegidos por las urnas. ¿¿¿Entonces???.

Que la ídola de este país -eso dicen- es Belén Esteban, famosa como todo el mundo sabe por sus logros en bien de la humanidad. Que la siguen -eso dicen- dos millones de personas diariamente en el programa donde colabora, y naturalmente -faltaría más- esos dos millones de imberbes son jubilados, como si no hubiera más población borreguil en este mi país.

Que si suben los precios. La culpa, toda todita toda es de esos inútiles que cobran una pensión por no hacer nada, porque si la quitáramos (la pensión), las cosas irían mucho pero que mucho mejor. Pero claro hay que pagarles para que luego se vayan, gratis, a Benidorm a veranear. Ahora eso sí, cuando alguien se muere por no pagar la luz o el gas o lo que sea, entonces todo el mundo se pone de pie, vociferando que dónde estaban sus hijos. ¿En qué quedamos: es obligación de los hijos o del Estado el que coman?. A ver si os aclarais, mocetones.

Y por último -no será porque no me guarde cosas en el tintero- la censura de todos contra los mayores, que no siempre son ancianos, algo que olvidan la mayoría. Si se echa novio/novia... es por soledad, pero ojo con mantener relaciones íntimas que eso es una guarrada a esas edades. Si se tira por la ventana, es culpa de los hijos que lo tenían abandonado (léase también: abandonada). Si explota la botella de butano es culpa de quienes ni iban a verle, porque si hubieran ido se habrían dado cuenta que tenía problemas derivados de la vejez, porque no apagar el fuego de la cocina -por ejemplo- es algo evitable, perooooo... habría que haber metido al abuelito en una residencia... que los hijos no pueden pagar porque están parados (no olvidemos tampoco que según el día no tienen por qué cargar con los padres)... peroooo... también el Estado (o sea: todos) no tienen por qué asumir los gastos del abuelo... así que estamos en el bucle "la pescadilla que se muerde la cola".

Resumiendo: la obligación de atender a los padres es de los hijos, pero como no hay por qué cargar con ellos y que te amarguen la vida, lo mejor es que sea el Estado quien se encargue de la residencia que le acoja, pero como no hay dinero para eso ni para nada (más que para pagarles los sueldos y prebendas a quienes mandan) la obligación de atender a los padres es de los hijos... y seguimos con el bucle.

Total que algunos, con esa sabiduría que da la vida y que les hace destacar del resto de los mortales, encuentran la solución y la cuentan al mundo con el gracejo que les caracteriza: ¡¡¡ que se mueran y dejen de molestar!!!.

Menos mal que el tiempo lo pone todo en su sitio y dentro de veinte años como mucho la mayoría de esos intelectuales de la vida será también un viejo verde asqueroso chupasangre (apelativos que leí el otro día).

Hala guapos: os esperamos a este lado de la calle.

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