Periodismo con mano de obra barata

Ya en alguna otra ocasión lo he comentado, pero visto lo visto un día tras otro, está claro que hay que repetirlo. Últimamente, y no creo ser la única que se haya dado cuenta, lo de leer la prensa (en mi caso digital) se está convirtiendo en algo hiriente a la vista; y no me refiero al detalle sobre cómo contar las guerras y los atentados, o cualquier otra desgracia provocada por la mano del obra o de la naturaleza, que de eso habrá que hablar otro día, si no de lo mal que se está escribiendo en medios profesionales y a los que se les presupone, al menos, un corrector ortográfico. Pero hay cosas que ni con corrector se solucionan.

Es fácil leer día tras días, en esos medios de comunicación, frases que tienes que pararte y releer... porque a golpe de primera vista no hay dios que entienda. Pongamos un ejemplo de hoy mismo que clarificará lo que intento decir.

Hay una noticia de hace un momento, en prensa, que cita que un hombre de 34 años se ha entregado a la policía después de matar a su madre de 54, en Gijón (Asturias, España). La cosa ya pinta, de entrada, escabrosa. Bien, abres el titular y te encuentras con que el susodicho se ha "arrepentido" (podía haberlo antes de) y se ha ido a una comisaría a contar lo malo que era. Y para quien quiera saber parte del final: efectivamente han encontrado a la madre muerta, asesinada. Pero vamos a lo que nos ocupa hoy, y que no es distinto de lo que nos pudo ocupar ayer o mañana.

El que escribe, que se supone es un periodista o al menos un becario (becario: chico-chica universitario, estudiante de periodismo, que está en prácticas o también universitario que ha terminado la carrera y está haciendo méritos para encontrar un puesto de trabajo), escribe lo siguiente (copiado literalmente):

Las investigaciones barajan la posibilidad de que la mujer pudiera haber muerto por asfixia tras ser estrangulada...

Hombre, no soy universitaria pero si te estrangulan... mueres por asfixia. Digo yo. Porque que te estrangulen y mueras de gota, como que no le pega.

Pero es que así todos los días. Y una, en su subliminal ignorancia, se cansa. Porque se supone que son profesionales del lenguaje.

Y no voy a referirme, porque no quiero hacerme mala sangre, a un comentario que un... un... hace al respecto de esa misma noticia y que a pesar de ser solamente tres palabras, da ya idea de la clase de elemento que es. Dice:

Algo habría hecho (la madre).

En fin, que siempre hay un roto para un descosido y que dos guantás a mano abierta no le vendrían mal al del comentario. Qué violenta estoy esta mañana, por Dios!!!.

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