Lenta, lenta, lentaaaaa justicia

Que la justicia es lenta estamos cansados de escucharlo, pero hay veces que parece que el rizo se riza sobre sí mismo. La cosa hoy va con que el Tribunal Supremo ha dictaminado que unos señores que en su momento defraudaron a Hacienda bajo la dirección del ya difunto José María Ruiz Mateos, la bonita cantidad de ocho millones de euros, devuelvan esa cantidad más la multa que se les impone de otros ocho, por lo que el montante a devolver al Fisco es de, también bonita cantidad, 16 millones de euros.

Hasta aquí nada de particular si no fuera porque el delito se cometió entre los años 1993-1994.

De acuerdo en que habrán apelado sobre apelación, y con ello el asunto se dilata en el tiempo; de acuerdo también en que los acusados no tenían ninguna prisa porque por aquel entonces y aparte del dinero, se pedían también penas de cárcel, penas por cierto que el Supremo ha decidido que "vamos a dejarlas estar" por el dilatado tiempo transcurrido. Pero es que resulta que el alto tribunal también ha absuelto a uno de los acusados, y eso ya son palabras mayores porque sólo hay que imaginar por un momento si el sujeto en cuestión estuviera, desde entonces, en la cárcel.

No puede ser que la Justicia vaya como va, y yo como ciudadana no lo entiendo... y quisiera llegar a comprender las razones para que un asunto tarde en llegar al Supremo la friolera de VEINTITRÉS AÑOS. ¿Cómo se resarce a alguien a quien se le ha imputado un delito, y que después de más de cuatro lustros se le dice que es inocente?. Creo que hay que tener muchas tragaderas para ponerse delante de alguien, después de media vida, y decirle: "mira chico, perdona pero nos hemos equivocado". Y voy más allá aún. Tampoco puede ser que a un grupo de defraudadores, o de asesinos, o de lo que se quiera, porque la justicia ha tardado tropecientos años... hala, lo tocado por lo palpado en cuestión de prisión, porque no nos engañemos: se dilata (con apelaciones) un proceso judicial porque se tiene dinero para ello y un tropel de abogados; porque tú y yo llevaríamos 23 años en la cárcel por ese mismo delito. Eso ni lo dudes. Y si crees que eso no puede pasar, sólo hay que recordar al inglés que pusieron en libertad el año pasado, después de doce encerrado... y era inocente.

No sé lo que pasa fuera de este país (que seguro que pasa y en algunos sitios incluso más), pero a mí lo que me duele es lo que pasa aquí. Y por eso lo cuento.

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