Y de nuevo la Navidad

Parecía una vez más que no iba a llegar nunca, pero ahí está, puntual a su cita de todos los años, con el consabido turrón, las pastas, los problemas de kilos que llegarán en enero, los anuncios televisivos juntando a familias inventadas, con películas navideñas repetidas y repetidas, y el empeño de muchos de que tenemos que ser felices... porque es Navidad.

Cuando ya tienes una edad, la navidad es tiempo de ausencias irrecuperables, unas que se fueron sin quererlo y otras que decidieron dejarte en el camino. Y todos, unos y otros... vuelven a casa por estas fechas.

Es tiempo de recuerdos en los que el padre ponía el árbol o el belén según tradiciones, en que la madre se pasaba todo el día en la cocina amasando para luego ir al horno, y en que los más pequeños contaban los días que faltaban para los Reyes Magos. Eso quienes ya tenemos años, porque los de ahora, todos los de ahora lo tienen de otra forma: las pastas se compran en el super o en una de las escasas panaderías que aún quedan, el árbol viene ya montado con las luces y todos, el belén parece más una serie de muñecos con trazos muy modernos, y la cena, esa que reunía y aún reúne a muchos... si no está ya la abuela... se encarga.

Que no estoy contra el progreso y la modernidad, que no es eso. Pero me gusta recordar el olor de mi casa en aquellos días, los gritos de mi madre que se pegaba unas palizas tremendas guisando, y el cansancio de mi padre reventado a trabajar y que todavía se ilusionaba poniendo luces a un maltrecho pino. Y si a esa coctelera le añades el pensamiento de que estábamos todos, que no faltaba nadie y que yo era una niña que creía en todo... pues eso.

Una vez más y desde hace tantos años que he olvidado cuál fue el primero, estaré sola, pero tampoco es algo que me importe demasiado; ya no. A todo terminas por acostumbrarte. Ni siquiera tengo el recurso, que posiblemente fuera incluso mal recurso, de agarrarme el recuerdo de alguna navidad feliz con alguien "especial"... porque -es ridículo, pero es así- nunca compartí ninguna navidad con alguna de mis parejas. Y es que ni siquiera con algo así te das cuenta en esos momentos que nunca eres lo más importante de alguien.

Pero dejemos atrás, aunque sólo sea mientras escribo, ese tipo de nieblas. Llega la navidad y aunque no todos tengamos zambomba y pandereta para celebrarla y ni siquiera recordemos villancicos... es tiempo de hacer las paces y de recuperar sonrisas. Y si como me pasa a mí no tienes a nadie, no te preocupes: para el paso, detiene el mundo... y mírate. Eres alguien que nunca te abandonará, y solamente por eso... ¡¡¡ Feliz Navidad !!!.

2 Comentarios:

Pilar V 5 de diciembre de 2016, 13:23 » ((Responder al comentario)) »

Defender la alegría, también incluso de una Navidad impostada.
Un beso

Chelo 7 de diciembre de 2016, 18:11 » ((Responder al comentario)) »

Un vaso de vino entre las flores://
bebo solo, sin amigo que me acompañe.//
Levanto el vaso e invito a la luna ://
con ella y con mi sombra seremos tres ...

" Mientras bebo, solo, a la luz de la luna" Li Po

Un fuerte abrazo

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