Y tó er mundo acojonao!

Pues eso, que anda todo el mundo hablando del monotema del tiempo: que si hace mucho frío en España... y más que va a hacer, que si esta ola de frío es tremenda, que si hace siglo que no pasaba...

Vamos a ver mundo mundial, que no se puede ser tan exagerado; que ésto ni es ola de frío ni se le parece.

Cuando yo era pequeña (y sí, hace tiempo pero no era la edad de piedra) hacía un frío tremebundo desde principios de diciembre hasta bien entrado febrero... sin parar. Recuerdo que cuando bajábamos todos (vivo en un barrio que está "en alto" en mi ciudad) a la Cabagalta de los Reyes Magos, mi hermano y yo que éramos unos críos, íbamos enfundados en abrigo, gorro de lana, bufanda, guantes (y aún así, invariablemente mis manos padecían de sabañones), y calcetines de lana. Y cuando digo "lana" hablo de lana, no de mezclas sintéticas. Ahora, como mucho, sacas el chaquetón de lo mejor que hayas podido comprar en el mercadillo... y poco más.

Y eso, sencillamente, era frío de invierno porque aún no se habían inventado las olas de frío polar, de frío siberiano, de calor de Marruecos, de calor del desierto...

Ahora, lo que tenemos ya encima, son tres días de frío. Sin más aspavientos. Y posiblemente va a ser todo el invierno que tendremos en España, porque lo demás es pre-primavera, y si no que alguien me explique qué es tener entre 15 a 18 grados de temperatura habitual.

Es lo mismo que cuando llega el verano y empezamos a decir que viene, que llega, que ya está la ola de calor... y luego viene otra, y otra... Que no, que salvo alguna excepción, que también la hay, los 35 grados e incluso los 40 de algunas zonas del país son... verano. Que en julio o agosto es normal esa temperatura, como es normal que en Alicante, por ejemplo, haya 4 ó 5 grados de frío; incluso 2ºC. Y que nieve en la parte alta de la provincia. Los más mayores recordarán por ejemplo (yo lo sé porque lo leí ya de adulta) que en el invierno de 1956 ó 1957 (me falla el año exacto y no me apetece ahora mismo buscarlo), cayó una copiosa nevada en la ciudad hasta tal punto que incluso el Castillo de Santa Bárbara y las calles del centro se vistieron de blanco. Pero claro, como no habían inventado aún lo de las olas de frío, pues todo quedó en una anécdota de aquel invierno. Por cierto, yo tengo una fotografía del Teatro Principal y el Benacantil nevados aquel año.

Así que todo el mundo tranquilo que no se acaba nada ni van a llegar los ángeles y demonios. Y el domingo, más o menos, volveremos al preámbulo de la primavera pudiendo dentro de nada quejarnos del bochornoso calor que hace.

Lo que no voy a negar es que ahora mismo, a las tantas de la madrugada, aquí tenemos una temperatura de 2ºC... con una sensación térmica de... menos 1º bajo cero!!!. Y eso, para esta zona, es muchísimo frío. Si yo fuera rica tendría toda la calefacción puesta; pero como pertenezco a la minoría silenciosa e invisible, voy a parar de escribir porque estoy temblando toda yo. Taparos quienes vivais más al norte, que estais todos bajo cero.

1 Comentario:

Chaly Vera 18 de enero de 2017, 14:56 » ((Responder al comentario)) »

Con un frió así yo no salgo aunque cabalguen los dioses

Besos

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