Borrachos y drogados

Todos hemos sido jóvenes, y todos también hemos hecho tonterías en esa época, pero una cosa es ser gilipollas a los pocos años y otra muy distinta ser un criminal. Y eso precisamente es lo que son esos sujetos que cogen un coche y que se aparten los otros, olvidando que lo que tienen entre las manos puede ser un arma mortal.

Ayer un coche con seis ocupantes fue en dirección contraria. Se le dieron toda clase de avisos de que iban mal; los omitieron todos, hasta que al final y siendo perseguidos por la policía, chocaron contra una ambulancia que llevaba a cuatro personas dentro. Hay dos muertos -menos mal que los dos del coche del kamizake-, y supongo que la historia continuará a partir de ahora con la confesión del conductor de que había bebido o iba drogado, o las dos cosas. Y eso, según la ley, es un atenuante no un agravante.

Pero es que todos los fines de semana tenemos algo parecido. Porque una cosa son los accidentes de tráfico y otra muy distinta lo de estos tarados mentales. Si ellos quieren "jugar" que se vayan al monte y se despeñen, pero que dejen al resto en paz. Esta vez sólo ha habido heridos entre los ocupantes del otro coche, la ambulancia, pero no es la primera vez que un anormal mata a un inocente, y todo porque se estaba "divirtiendo".

Lo que ya me puede es algo que he mencionado antes; que en vez de subir la condena cuando la haya, el ir borracho o drogado la rebaja, como si se tratara de una enfermedad que uno coge sin quererlo. No sé, no entiendo ni quiero entenderlo, qué clase de justicia es esa, porque sólo imaginar lo que debe ser para la familia del inocente escuchar en el juicio que "eso" quita castigo, debe ser para reventar.

Tan asesino es uno que le mete una navaja a alguien por robarle la cartera como el que coge un coche, va en dirección contraria SABIÉNDOLO y mata a otro conductor. Y por mucho que alguien quiera explicarme que no es así, no lo entenderé. Y si ese SABIÉNDOLO va como una cuba o hasta arriba de lo que sea, peor. Y no hay otra. Creo en la justicia pero no en la que exime de culpa porque alguien que va a coger un coche se beba en unas horas seis cubatas.

Cuando yo era joven, también íbamos de juerga, y también bebíamos... pero los que llevaban los coches se abstenían y no salían de la cola a secas o de los zumos. Y conocíamos perfectamente dónde estaban los controles policiales de alcoholemia. Es más: cada fin de semana uno de cada coche era turnado, para que no siempre fueran los mismos quienes conducían. Así es que el invento ya está inventado desde hace muchos años; solamente hay que tener voluntad de copiarlo.

La única enfermedad es la juventud... y se cura con el tiempo.

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