La inmortalidad mortal

Hace muchos años, cuando aún ni existían -o casi- los ordenadores y yo andaba en plena euforia de escribir cuentos y cosas más largas, tuve el ingenuo pensamiento de cómo podía preservar lo escrito. No era, ni mucho menos, un querer pasar a la posteridad como escritora, algo que eliminé al comprender que ese mundo ni era para mí ni me acogería, si no la ilusión, quizás propia de la edad, de querer que "mi obra" perdurara después de mí. Y eso que entonces era muy joven.

Después pasó el tiempo, dejé de escribir al menos de aquel modo, y aquel proyecto quedó en nada, hasta que un día llegaron los ordenadores... o al menos, yo los descubrí. Volví a escribir, aunque de otra forma. Y un día reencontré esos viejos escritos y aparecieron las ganas de que no se perdieran.

Busqué alojamientos para archivos por Internet, pero pronto me encontré que no eran fiables: muchos de ellos desaparecían apenas con cinco años de vida, y actualmente casi ninguno existe ya... y cuando hablo de alojamientos hablo también de lo que todo el mundo conoce como "nube": es decir, subir archivos o documentos a un lugar en Internet donde se supone estarán más seguros que en nuestro ordenador. Porque hay que decirlo claro: los ordenadores están programados (al igual que cualquier electrodoméstico de nuestra casa) para romperse; pero en el caso del pc... se pierde todo lo que tengas, y da igual que lo guardes en un cd, en un dvd, en un pendrive... da igual porque ya se conoce que cualquiera de esos elementos se deterioran con el tiempo sin que se pueda hacer nada para evitarlo, ni valgan nuestros cuidados.

¿Entregarle esos cuentos/libros a alguien para que los custodie?. Dejando aparte que tengas o no a alguien a quien le puedas encargar eso, tampoco es garantía de nada. ¿Por qué?. Porque no todo el mundo tiene el mismo sentido para la valoración de algo antiguo, obsoleto, viejo...

Llegados a este punto, el resto es complicado. ¿Qué hacer con esos escritos, nuestros, que queremos no terminen en cualquier basurero, y más pensando que ahora nadie se toma la molestia de leer más allá de cuatro párrafos... si no son muy largos.

Libros, cuentos, memorias, novelas, genealogías...

Hacer un blog y colocarlos ahí tampoco es la solución. Quién no recuerda sitios que hace apenas unos años estaban repletos de blogs de éxito y de los que hoy no queda absolutamente nada (wanadoo, yahoo, geocites...).

¿Qué hacer entonces?. No lo sé, sinceramente no lo sé.

Hace muchos años y con toda la ilusión que creo es fácil imaginar, le regalé a mi sobrino (siendo éste un niño pequeño aún) la única novela que tengo escrita. Alguien y quizás con razón, dirá que fue una solemne tontería porque el crío no tenía edad para comprender, pero quise, en presencia de sus padres, regalarle ese libro precisamente para que cuando fuera mayor, tuviera algo de su tía, un regalo irrepetible... Es más, incluso se lo dediqué para que lo leyera... de mayor. Con el tiempo su madre (y el niño) cambiaron de vivienda, y pasados los años un día le pregunté por mi novela: como en su momento la habían subido a la buhardilla (???), se quedó allí olvidada junto con trastos que no se llevaron.

Hay escritores, compositores, pintores... que muchos años después de su muerte alguien abrió un viejo baúl o un lúgubre sótano y encontró manuscritos, partituras, telas... No es mi caso porque ellos eran famosos y además nadie tiene baúles: ahora existen los contenedores de basura.

3 Comentarios:

Pilar V 14 de febrero de 2017, 23:32 » ((Responder al comentario)) »

Pasar a la posteridad, dejar al menos una marca en el tiempo que hable de nosotros, es una idea seductora.
Un beso

Kasioles 16 de febrero de 2017, 12:21 » ((Responder al comentario)) »

Al final, cuando terminé de leer esta entrada, me has dejado triste.
Y me has sembrado de dudas ya que, muchas veces, cuando tengo a mis hijos alrededor y estamos saboreando una comida que gusta a todos, les digo que la subiré al blog para que, cuando yo falte, puedan acceder a ella por este medio.
Después de lo que me cuentas... ¿Cómo hacer para que no se pierdan los platos que he hecho y su explicación?
Sinceramente, ni lo tuyo ni lo mío me gustaría que acabase en el cubo de la basura.
Abrazos.
kasioles

Chesana 16 de febrero de 2017, 17:02 » ((Responder al comentario)) »

@Kasioles

Tú tienes la suerte -y créeme que la tienes- de tener a tu alrededor a tus hijos y nietos, y alguno habrá -digo yo- que sienta amor por todo lo de su madre y lo guarde como un tesoro.

Porque el problema no es tener hijos o no, si no que "te salgan" como Dios manda. Yo no tengo, ya lo sabes, pero es que aún teniendo hermano y sobrinos... es como si no tuviera. Así que no te preocupes por tu inmortalidad, porque como te he dicho, seguro que tienes a más de uno que "te guardará".

Conozco gente que tiene hijos y su situación no varía mucho de la mía. La gran diferencia quizás, es que yo no tengo quebraderos de cabeza del tipo de cuando el melón te sale malo. Simplemente no tengo melón.

Abrazo enorme, ya sabes: de los que sobran para cuando hagan falta.

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