Separación y divorcio

No todo el mundo sirve para estar separado o divorciado de quien fue su pareja durante más o menos tiempo, porque como dijo el sabio... para todo hay que valer.

Y digo eso porque hay personas que aunque no lo demuestren a simple vista, e incluso presuman en cierta medida de lo bien que llevan eso de fracasar en la vida de pareja y/o matrimonial, no consiguen superar eso: el fracaso. Y que conste que no hablo de los hijos, que es una cuestión tan delicada que no la pienso ni tocar. Hablo de los adultos, de esos mismos que un buen día deciden, a la par o de forma unilateral, dar por terminada la convivencia y olvidar lo que un día sintieron mutuamente.

Pero lo que aún es peor es seguir casado mentalmente durante años cuando ya no se está. O seguir alimentando un odio sin sentido hacia quien hoy ocupa tu lugar. Cierto que cuesta y mucho que no te quieran o en algunas ocasiones que ya no le quieres, pero llevar toda la vida el lastre de algo que ni existe (el amor... si es que era amor) es algo que marca como si fueras ganado, sobre todo si aparentas que no te afecta cuando en el fondo sabes que no es cierto. Son esas gentes que cuando se relajan hablando "de sus cosas" de pronto dicen aquello de ...porque a los taitantos años que llevo casado... como si al volver a casa tuvieran con quien cenar. Es como aquel que habiendo vivido en pareja/casado diez años, cuenta que en los treinta que lleva... cuando hace veinte que duerme solo salvo escarceos más o menos duraderos.

Y es que hay quien no sabe -o quizás no puede- encarrilar su vida y empezar de cero, admitiendo por fin que de lo que hubo no queda nada, porque a lo mejor son tan pluscuamperfectos que el fracaso (y la ruptura siempre lo es) es cosa de los otros, nunca de ellos.

Es como aquel que llevando treinta años separado y cuando se entera que su ex ha muerto... se hincha a llorar como si fuera el viudo desconsolado. Mucho sentido no tiene, y más si el difunto/difunta era un hijo de la gran bretaña... o eso contaba.

Pero como se suele decir... siempre hay y habrá un roto para un descosido, e incluso algunos parecen disfrutar regodeándose en el dolor propio... real o imaginario... que hay quien ni peinándose quita las telerañas de su azotea.

Menos mal que ni soy separada ni divorciada (si no todo lo contrario de lo contrario), que si no como dice alguna otra por ahí, tendría que comprarme una vida.


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