No sé si soy yo...

... o los demás, pero de un tiempo a esta parte noto que me recluyo cada vez más en mi mundo, en mis cosas... en mi yo.

Sé, porque lo sé, que cada vez que se acerca una nueva revisión, me molesta todo y todos. No me acostumbro a cada una de ellas; al contrario: cada vez las llevo peor posiblemente porque el miedo va creciendo incluso sin que te des cuenta; miedo a que vuelva a pasar algo. Sí, ya sé: lo mejor es no pensar en ello, pero eso cuéntaselo a mi mente que va por libre.

El caso es que esa hartura hacia el mundo exterior en estos tiempos previos se acentúa, pero la cosa viene de algo más atrás. Me explicaré.

Si entras en un lugar (red social, foro... lo que quieras) donde se hable de algo más o menos concreto, todo irá bien mientras sigas la corriente mayoritaria; ahora bien, como te salgas del plato, como digas algo con lo que esa mayoría no esté de acuerdo... una de dos o te tienes que ir o aguantar que te hagan el vacío. Es decir: o estás conmigo o contra mí. No hay términos medios.

En ocasiones tengo la sensación de que el mundo se ha vuelto más intransigente de lo que era no hace tanto: los jóvenes parecen tener una batalla contra los viejos; los pobres contra los ricos; los hombres contra las mujeres (y al revés). Es como si hubiera un enemigo declarado y fuera el otro.

Si entras en cualquier red social, por ejemplo, y sin entrar en ningún grupo concreto, no estás de acuerdo con algo... puede que hasta te insulten...

No hay diálogo en un mundo como Internet donde precisamente debería resultar fácil hablar. Un medio de comunicación tan grande como la Red, lo único que consigue es que yo grite más que tú y poco más, pero nunca que podamos enriquecernos con la diversidad de opiniones.

Por eso lo de que cada vez me estoy cerrando más al mundo exterior. Porque cada vez me cansa más el ver demasiadas cerrazones mentales. Y como encima te das cuenta que ni siquiera te escuchan/leen... pues ¿para qué?. Y de la argumentación de cuando no la hay, insultar... ya hablaré otro día.

Siempre he dicho: mientras te interesen las cosas y las personas... será que estás vivo. Pues eso. Os espero a todos en mi entierro.


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