Vivir con 400 euros al mes

Alguna que otra vez ya he comentado mis penurias económicas cuando no hace tanto tiempo cobraba 426 euros de ayuda. Ahora no es que la situación sea mucho más boyante, pero sí al menos he ganado en seguridad, en saber que al menos el único dinero que entra en mi casa, entrará todos los meses. Algo es algo.

Pero vivir con 400 euros, a pesar de lo que muchos piensen, no es nada sencillo. Que sí, que a lo mejor no tienes hipoteca que pagar, que no hay niños pequeños a los que alimentar... pero no es fácil ni con esas.

Me suele hacer mucha gracia -cínicamente hablando, claro- esa gente que como respuesta te suelta aquello de: sí, en casa también lo estamos pasando mal; o eso otro de: en todos los sitios cuecen habas. Es como cuando cuentas que estás con quimio, por ejemplo, y te contestan que su vecina del segundo también la pasó. Y es que la mayoría de las veces no entienden -ni saben- de qué les estás hablando, pero responden como si fueran eruditos en el tema. Y eso termina poniéndote... Pero sigamos.

No tienes hipoteca, cierto (posiblemente porque ya has terminado de pagarla, no porque nadie te haya regalado nada), pero tienes un montón de recibos que pagar de los que antes no eras totalmente consciente y que no puedes eludir: luz, agua, gas, comunidad. No tienes hijos, cierto pero tienes mascotas... y tampoco es plan de echarles a la calle, digo yo; lo que quiero decir es que poco, pero también gastan. Total, que cuando terminas de echar cuentas a ver cómo puedes apañártelas, resulta que te quedan 50 euros (si te quedan), para comer todo el mes. Y te quedas mirando esas cuentas con cara de...

Lo que cuento no es broma. Todavía recuerdo un mes que me quedaron, y no sé por qué, 90 euros... no me lo creía; me puse de contenta... 90 euros!!!.

Y luego llegas al supermercado y empiezas a coger y dejar: coges, miras el precio y dejas; coges, miras el precio y dejas... así hasta el infinito, y todo eso mientras mentalmente llevas la cuenta de lo que ya hay en el carro. Un día, y un minuto antes de llegar a la caja, recordé que casi no tenía aceite y tuve que dejar una malla de naranjas que llevaba para cambiarla por la botella de aceite. Y que conste que lo digo hasta con una sonrisa: qué tiempos aquéllos. Ahora y si voy con cuidado, puedo llevarme las dos cosas.

No me queda amargura de aquellos años (porque fueron años, en plural), si no un cierto regustillo a satisfacción por lo que fui capaz de hacer en aquellos tiempos, en los que además tenía a mi madre ya con el alzheimer a cuestas... y encima tenía que comprarle pañales extras porque el cupo de la Seguridad Social no era suficiente (te dan para dos cambios diarios... y los cambias 5 ó 6 veces... eso si no se lo quita porque sí), y come en "plan delicado" porque se tiene que alimentar... en fín, dejemos el tema que hoy no toca entristecerse. Pues sí: cierto sentimiento de satisfacción personal, sobre todo pensando que hace doce años (cuando mi madre enfermó) yo no sabía ni hacer un caldo de pollo (y mira que es fácil... cuando sabes hacerlo, claro).

Vivir con 400 euros al mes es toda una odisea de la que al final o sales o te mueres de impotencia. Y a partir de ahí aprendes a manejar el dinero de otra forma y a gastar de una manera que nadie más que tú entiende. Aprendes a comer, no más sano (que esa es otra historia) pero sí más económico y a aprovechar cosas que antes tirabas... porque si yo contara de dónde salen unos caldos de verduras prodigiosos, posiblemente más de uno se echaría las manos a la cabeza. Y es que cuando no tienes... la imaginación al poder.

Así que si pudiera pedir algo al personal, sería que cuando alguien te cuenta que vive con poco más de 400 euros (o incluso con menos), por lo menos no le cuentes que tú una vez lo pasaste muy mal... con ochocientos. La empatía al igual que el respeto, o se tiene o no.


4 Comentarios:

Kasioles 8 de marzo de 2017, 23:11 » ((Responder al comentario)) »

Eres una maravillosa superviviente que, pese a todo lo que has pasado, todavía nos das ejemplos de vida.
Dicen que el hambre agudiza el ingenio, me has hecho recordar a la novela picaresca, aquél Lazarillo de Tormes que también es un ejemplo de supervivencia.
Mi niña, tú vales mucho, sé que lo sabes.
¡Menos mal que aún te quedan amigos!
Entre ellos me incluyo.
Cariños.
kasioles

Kasioles 8 de marzo de 2017, 23:12 » ((Responder al comentario)) »

AH! Antes te he dejado un comentario, pero no era este tema el que has tratado, era de un actor, no sé en que blog debí meterme.
Más cariños.
kasioles

Macondo 9 de marzo de 2017, 3:23 » ((Responder al comentario)) »

Vivir con 400 € me parece prácticamente un milagro.
Besos.

Matías 9 de marzo de 2017, 12:42 » ((Responder al comentario)) »

Vivimos en un mundo muy injusto. hay recursos en la tierra para que nadie pase hambre, pero viendo que a los políticos solo les interesa el poder, es una batalla perdida.
La situación que has descrito es tremenda.
Un abrazo.

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