Con cara de sorpresa

El otro día estaba viendo en televisión una cadena donde todo es cocina, una pasión que me llegó muy muy tarde pero que actualmente disfruto mucho en cuanto a su proceso. Y en ese menester de mirar y aprender, había en pantalla uno de esos cocineros con cierto renombre, enseñando al personal cómo hacer unas lentejas (no quiero risas, eran lentejas de andar por casa)... o eso decía él porque lo que le ponía... como que no. Pero como siempre digo: para gustos los colores.

El caso es que mientras andaba el hombre en los fogones, contó que el plato de ese día le recordaba a su abuela, con las lentejas sobre la mesa, y mirando que estuvieran libres de piedrecitas y cualquier otra cosa que no debieran tener; dicho mejor: limpiándolas antes de ponerlas a cocer. Y me quedé sorprendida, muy sorprendida, porque insistió un par de veces más en la evocadora imagen de su abuela, algo que ya le escuché con anterioridad en otro programa de otro día.

Con la curiosidad puesta me vine al ordenador a buscar la edad del cocinero. Luego se entenderá por qué. El personaje está rozando la cincuentena.

Si pudiera decirle algo le comentaría que se ha pasado bastante. Me explico: yo tengo ya una edad, pero ni empujando podría ser la abuela de este señor. Y yo he limpiado lentejas tal y como él lo explicaba. Porque mi madre a la hora de cocinar, echaba de su cocina a todo bicho viviente, por eso precisamente yo nunca supe cocinar hasta que hace pocos años me encontré, de golpe, con un montón de problemas y tuve que aprender muchas cosas sin apenas tiempo y sin nadie a quien preguntar; pero mi progenitora sí me llamaba cuando había que fregar los platos, mover las migas de pan o limpiar lentejas. Yo era una niña, eso es cierto, pero como ya he dicho, no podría ni queriendo tener un nieto de casi cincuenta años. Por eso lo que este cocinero contaba me "chocó" tanto, porque han pasado muchos años pero... no era la edad de piedra.

Es como el otro día y el mismo sujeto habló de las sopas de ajo, un plato que según él hacían los antiguos, dando a entender que las cocinaban en leña porque entonces por no haber no había ni luz. Hombre, un pelín exagerado me parece. Mis padres muchas noches, sobre todo en invierno, cenaban sopas de ajo... porque les gustaban y porque a lo mejor no había mucho más; pero prometo que cuando salías a la calle no había dinosaurios. Que con medio siglo a las espaldas no se puede hablar de la centuria pasada como si fuera la prehistoria. Digo yo.

Que sí, que hemos progresado y que ahora lo tenemos todo más fácil (o casi todo), pero solamente hay que tirar una generación menos para encontrar en según qué cosas diferencias brutales entre lo que era y lo que es. Remontarse más atrás, en ocasiones, es exagerado y más cuando no se es ya un chaval.

Hay veces, y en eso noto que me voy haciendo mayor, en que el culto casi enfermizo a la juventud, me molesta por lo insistente. Porque eso, la juventud, al igual que el acné... se pasa. Vaya si se pasa.


4 Comentarios:

Kasioles 21 de abril de 2017, 12:49 » ((Responder al comentario)) »

Me has hecho sonreír cuando he acabo de leer tu entrada ¡vaya si se pasa rápido la juventud! Y lo cierto es que lo hace a pasos agigantados, sin darnos cuenta.
Por lo regular siempre se tiende a exagerar las cosas, ignoro lo que se pretende con ello, pero tienes razón cuando años atrás, y yo también lo recuerdo, se limpiaban las lentejas de palitos y piedrecitas que, por cierto, tenían en abundancia, era una labor de paciencia, a mí también me ha tocado ayudar en esa tarea en la cocina.
La nueva generación debe creerse que los que hemos nacido en el siglo pasado ya estamos dando malvas y no hemos dejado ni rastro.
Tú sigue ahí, dando guerra y escribiendo, todo eso son muestras de vitalidad. Me alegro mucho.
Cariños.
kasioles

Matías 23 de abril de 2017, 18:21 » ((Responder al comentario)) »

Pues si, las lentejas se compraban a granel y tenían de todo palos, piedras y objetos varios, ademas se metían en agua y las que flotaban había que apartarlas.
Las sopas de ajo tambièn las he comido bastantes veces, no eran muy deseadas pero estaban sabrosas y calentaban el cuerpo.

Kasioles 23 de abril de 2017, 21:43 » ((Responder al comentario)) »

Para ti, que devoras los libros,te deseo un feliz día de San Jordi.
Cariños y buenas noches.
Kasioles

Chelo 23 de abril de 2017, 23:33 » ((Responder al comentario)) »

Pues yo tambien limpie lentejas y muchas.

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