Mercedes Milá y su obsesión por el peso

Empezaré haciendo una declaración de intenciones: el respeto no es solamente hablar de usted a alguien, como tampoco la sinceridad es decir todo lo que se te ocurra sin ningún tipo de filtro. Es algo que la gente equivoca.

Mercedes Milá fue una gran periodista, eso es indiscutible; y sí, he dicho "fue" porque todos recordamos sus arriesgadas entrevistas cuando era joven, y que le valieron el prestigio con el que cuenta hoy. Pero Milá ha cometido a lo largo de su vida, errores, algunos muy graves... al menos según mi opinión. Como presentar durante años "Gran Hermano".

Pero es que últimamente parece empecinada en la salud de los demás, algo que no me parece mal sobre todo por la plataforma de popularidad con que cuenta: siempre es de agradecer que alguien, con el altavoz de las audiencias en la mano, intente enseñar al que no sabe pero... con el precio justo o lo que es lo mismo sin pasarse.

Yo soy una de esas personas con un sobrepeso que roza ya la obesidad, en parte por la medicación y en parte por el cansancio (consecuencia:vida sedentaria) que produce la tiroides. Y no siempre quien tiene ese problema es porque come mucho o porque no se cuida o porque es un desorganizado culinario. Por eso que alguien, alegando a su tremenda sinceridad, me llamara gorda... sería un insulto, sin más. Sí, ya sé que me estarían diciendo algo real... pero me haría daño porque no necesito que nadie me diga que tengo sobrepeso; ya lo sé por mí misma, y más si añado que durante toda mi vida y comiendo lo que me ha dado la gana, he pesado siempre 40-42 kilos. Incluso siendo joven y durante años pesé 36-38 kilos. Con lo que está claro que he sido "de raza" delgada.

Pero luego llegan cosas: la edad en parte, el dejar de fumar, la menopausia... el cáncer y sus consecuencias... Yo hace casi seis años era una persona completamente sana, muy vital y que además tenía a su cargo a mi madre con alzheimer. De pronto, de un día para otro, todo se torció y ahora soy apenas una sombra de lo que era. Pero todo eso y más no da derecho a nadie a decirme ni lo que soy físicamente ni cómo se me ve. Lo sé perfectamente. Y estoy más que harta de esos "sinceros" que se creen en posesión de una verdad absoluta (que no existe), y que si los demás actuáramos como ellos, veríamos cómo reaccionarían. Porque al igual que no me gusta mi gordura, tampoco me gusta la delgadez de, por ejemplo, Mercedes Milá; si yo parezco un tonel, ella a lo mejor a mis ojos parece una uva pasa con ojos. Si todos hacemos nuestra y enarbolamos la supuesta bandera de una sinceridad mal entendida, posiblemente en muy poco tiempo salir a la calle se convierta en toda una odisea, porque muchos andarán pegando tiros contra los que no piensen como ellos.

No es una cuestión de ser hipócritas, si no de respetar que el de enfrente puede tener razones o explicaciones QUE NO TIENE POR QUÉ CONTARTE.

Hace muy poco Mercedes Milá soltó, sin venir a cuento y porque un señor criticó un libro que además no era ni de la presentadora, que el hombre era gordo. Fue en un programa de televisión y el señor en cuestión era y es un catedrático. Es decir, a Milá le molestó la crítica y como respuesta fue que el hombre tenía que leer el libro en cuestión porque su cuerpo hablaba de que no lo había leído. Hace menos y también en una entrevista donde la presentadora que preguntaba a Milá tenía y tiene obesidad... también se refirió directamente a su peso. ¿Tiene Mercedes Milá una obsesión por el peso ajeno?. No lo sé pero parece que sí. Ella habla de salud, que repito está muy bien; yo hablo de respeto y sobre todo de empatía, pero sobre todo de respeto.

Me molesta la gente que sale a la vida con una vara de medir a los demás; me molesta la gente que trata de incultos a quienes no han leído un libro en su vida; me molesta y mucho quienes creen que la vida tiene un solo camino y es el que ellos están andando.

Y que conste que Mercedes Milá me cae bien, a pesar (y sí, es un aviso) de que no entiendo cómo una persona que se considera a sí misma culta... puede ser tan supersticiosa.


2 Comentarios:

Matías 26 de abril de 2017, 14:26 » ((Responder al comentario)) »

Tienes razón que esta periodista se ganó su fama en sus comienzos. En esta última etapa televisiva la he visto poco, pero lo poco que he visto no me ha gustado nada.
He comentado en muchas ocasiones que lo que cuenta en los medios son las audiencias y estas en los últimos tiempos se ganan a base de excentricidades y polémicas.
saludos.

Pilar V 28 de abril de 2017, 8:31 » ((Responder al comentario)) »

La sinceridad está muy sobrevalorada, sobre todo cuando se usa para atacar, para hacer daño, para descolocar al otro o para ponerse en posición dominante, cosas que suceden demasiado a menudo. Como también lo empieza a ser declarar desde lejos, sin saber nada de nada, que uno o una es culpable de lo que pesa, de lo que sabe, de cómo vive...un engaño sobre la capacidad del querer sobre una realidad que demasiadas veces demoledora.
Un beso

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