La prepotencia de la alta cocina

Hace unos días he recuperado el ver en televisión un canal de cocina que es todo recetas, canal que dejé de lado hace casi un año, harta de ver capítulos repetidos; el otro día me "tropecé" con dicho canal y viendo que han renovado... pues eso: que he vuelto como el turrón en Navidad.

Por mucho que sepas de cocina (que no es mi caso), siempre aprendes, pero hay cosas... hay cosas...

El otro día un cocinero de los considerados de élite hizo su programa contando a quienes le veíamos que iba a enseñarnos a cocinar... ahorrando. De inmediato surgió la sonrisa (la mía), en plan más cínica que otra cosa, y con la curiosidad a cuestas me dispuse a ver cómo, un cocinero de la alta cocina, nos enseña a los simples mortales a ahorrar. Lo que hay que ver a veces.

Y la cosa fue no para sonreír, si no para reír a carcajadas. El plato que cocinó era, entre otros ingredientes, con cigalas y vieiras. ¡¡¡Toma ya!!!. Eso es ahorro y lo demás tonterías. Pero es que al día siguiente otro cocinero, también prestigioso, hizo unos espaguettis... con hueva de pescado (hueva de atún); por si alguien no sabe de qué hablo, va fotito más abajo, pero vamos que barata, lo que se dice barata no es precisamente. Es como aquellos que se empeñan en hacer un arroz con cosas de primer plato, y una carne o pescado con su guarnición y todo, de segundo; yo no sé cómo cocina el resto del mundo, pero si yo hago una paella o unos macarrones... es un primero, un segundo y no el postre pero casi. Dicho de otra forma: que es plato único, vamos. Que no digo yo que no haya dos platos en una comida, pero algo más suaves ¿no?.

Pero a lo que yo me refería es que cocineros que van de lo que van (allá cada cual con su profesión), que ponen platos en la mesa que ni se ve lo que han cocinado, y que imagino tirarán productos que mejor no pensarlo, vengan a enseñar al personal cómo ahorrar en la cocina, tiene su punto. Es como alguno, que también los hay, rectifican a una señora (o señor) ya de una edad sobre cómo hacer tal o cual cosa; hombre, que esas mujeres han cocinado cuando no había nada y a familias numerosas generalmente y querer enseñarles algo me parece cuando menos de una prepotencia...

Ya lo he contado en alguna ocasión: yo aprendí a cocinar hace pocos años y porque la vida me obligó... pero he aprendido latín, sobre todo a la hora de aprovechar y en un tiempo que no es que no llegaba a fin de mes... es que no llegaba ni a primeros... Y aún así sé que me queda muchísimo por aprender, pero a lo mejor no de esos cocineros que utilizan el salmón o las ostras como nosotros la carne de guisar o los boquerones... cuando se pueden comprar, sobre todo los segundos.

Pues nada, que con el aceite virgen extra (que es por cierto el más caro del mercado), un arroz con vieiras y cigalas de primero, y una lubina con espárragos blancos naturales y algo más que no recuerdo de segundo, seguro que ahorramos una jartá.

Para terminar algo que acabo de escuchar ahora mismo a otro cocinero: comentando sobre también el arroz y la alegría de compartirlo con amigos y familia (???), ha añadido... porque no hay nadie que se haga una paellita para él solo... Sí señor, eso es vivir en el mundo real.



1 Comentario:

Verónica Calvo 7 de mayo de 2017, 10:32 » ((Responder al comentario)) »

Los mundos de yupi, vaya.

Besos, Chesana.

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