Tocado y hundido

Pues sí: tocado y hundido como cualquier Titanic que se precie está mi presupuesto mensual. Y es que este mes de mayo, mes florido, mes de María (no la vecina, si no la Vírgen) es de los de echarse a temblar.

La semana pasada y ya pagados casi todos los recibos-facturas (esos que llegan fijos a primeros de cada mes: luz, agua, etc.,) y por aquello de ver si se ha producido un milagro (recibir una herencia inesperada, tocar la lotería sin que juegues...) he hecho cuentas. Repito: la semana pasada.

Tenía la brillante y gloriosa cifra de 15 euros para pasar el mes.

Y es que como he dicho, lo de mayo es para acostarse, taparse cabeza y todo y no levantarse hasta que llegue junio. Que si el IBI, que si comprar piensos para Plasty y Tara (que es un mes sí y otro no... y tocaba ya), que si la vacuna del mosquito de Tara (que aunque muchos crean que se puede suprimir o aplazar... no es así porque te la juegas), el presupuesto se me ha ido tan al fondo que ni con rastreadores marinos lo encuentro.

No bromeo: 15 euros tenía para derrochar la semana pasada. Y lo tremendo es que en parte por los dolores de cabeza y en parte por el susodicho, ando metida en casa como si de un búnker atacado se tratara (sin salir), porque si salgo seguro que me los gasto. Esta mañana incluso me he puesto yo a tantear los botes-frascos de la lejía, el detergente de fregar platos y demás cosillas por el estilo, calculando lo que queda para que llegue hasta el próximo cobro. Y encima tienes que leer por ahí fuera que los pensionistas nadamos en la abundancia, ¿abundancia de qué, gilipichis?. Que todavía ando yo pensando en qué me he gastado el extra de 1,40 que aumentaron a primeros de año, que pensaba hacer una fiesta (individual) para celebrarlo.

Porque esa es otra: hay veces que incluso miro y levanto el teléfono por aquello de que igual se ha roto y no me he enterado. Pero no; funciona que escucho el piiiiiiiii. La cosa es que no llaman ni los de Ono para ofrecerme algo maravilloso y sin lo que no sé cómo he podido vivir. Al final aprenderé a hablar todo el rato conmigo misma y luego se quejarán de que me he convertido en una ermitaña huraña y egoista. Y es que todo, absolutamente todo tiene siempre un por qué.

El caso es que aún tengo los 15 euros, que de vez en cuando los miro y todo por ver si han aumentado por aquello de estar todo el tiempo juntitos. Y no es que ya no me estén haciendo falta cosas que se han ido terminando, si no que como no llega para todo... hago una lista, calculo precios, la tiro... hago otra más reducida, tampoco llega, la tiro también... y así de contínuo porque si me los gasto... ¿después qué hasta final de mes?. Qué dilema, Dios qué dilema!. Es un vivir sin vivir (mira que cuando me sale la vena dramática soy como la Nuria Espert en Medea).

Pues nada, que soy capaz (que me conozco) de llegar al 25 con los 15. Y es que si me empeño lo consigo. Cabezota que es una.

¿Que cómo se pueden vivir 20 días con 15 euros?. Fácil: no teniendo más.

Mi Tara estaba mirándome porque sin darme cuenta y al tiempo que escribía, lo decía en voz alta. ¿Qué pensará de su ama esta criatura?. Mejor no se lo pregunto.

2 Comentarios:

Matías 12 de mayo de 2017, 17:03 » ((Responder al comentario)) »

Pues si que lo tienes complicado, vamos, para comprar el pan nada mas, algún político cree que con el 0,25 nos ha solucionado el problema.

Este mundo es muy injusto, unos con tanto y otros sin nada.

Kasioles 13 de mayo de 2017, 0:38 » ((Responder al comentario)) »

Siempre he dicho que este mundo está mal repartido.
Difícil lo tienes y créeme que lo siento.
Abrazos.
kasioles

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