Después de muchos años... es Navidad

Después de muchos años, pero muchos de verdad, este año va a ser Navidad.

En mi casa dejó de llegar Nadal después de morir mi padre, va a hacer en febrero 29 años. Cierto que quedamos mi madre y yo, pero nunca volvió a ser lo mismo. De hecho el árbol que todos los años iluminaba el comedor no se volvió a colocar nunca más, y hasta la imagen (preciosa imagen) de un clásico Niño Jesús con su cuna de madera y rodeado de paja, dejó de presidir la mesa. Se intentó que esos días y sobre todo esa noche, pasaran lo más rápido posible.

Después de años de ser todo así llegó el alzheimer de mi madre, y ya la cosa fue una locura, sobre todo porque la enfermedad iba avanzando, y yo estaba completamente sola para todo. Los demás, quienes tenían la misma obligación materna que yo, sí celebraban cosas...

El caso de lo que pasó después ya lo he contado en otras ocasiones: mi cáncer, pasar mi madre a su segundo hijo quien al mes y medio ya la había ingresado en una residencia pública, mis tratamientos, los sustos entremedias, la muerte de mi madre, la fuga como si un puigdemont cualquiera se tratara de mi pareja... y más cosas que no importan a nadie.

El caso es que llevo muchísimos años sin celebrar la Navidad. Es curioso pero habiendo tenido varias parejas en ese largo tiempo, jamás he celebrado ninguna Nochebuena con nadie de ellos; Nocheviejas sí, pero Nochebuena nunca. Es como lo del "Día de los Enamorados"... tampoco. Qué cosas.

Pero este año y aunque no me encuentro demasiado bien últimamente, siempre que no pase nada de aquí a entonces, y a pesar de tantas ausencias ya (todas definitivas... respiren o no), pienso celebrar la Navidad. A mi manera, con mis problemas para muchas cosas (que los tengo), pero siendo todo lo feliz que mi mente me deje.

¿Y por qué este año sí?.

Tengo el mismo dinero que siempre (o sea: ninguno); tengo los mismos problemas que siempre (o más seguramente); no podré siquiera comer turrón (por cuestiones que ni bajo tortura voy a contar aquí), o carne o muchas otras cosas... pero no importa: hay otras muchas que sí y eso es lo que cuenta. Sigo estando absolutamente sola de personas, pero con el inmenso cariño de mis dos "chicos" Plasty y Tara.

¿Entonces dónde está la diferencia con relación a otros años?

En que tengo un papel. Esa es la diferencia. Un simple folio escrito en un ordenador... donde dice que mi próxima revisión será a finales del próximo año. Ahí está la diferencia.


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Separatistas, qué difícil es entenderos

De verdad que cuanto más sé, menos entiendo a las gentes que se proclaman independentistas republicanos catalanes.

No voy a entrar en por qué, cómo y cuando porque sería muy tedioso y al final no llegaría a ninguna parte, pero sí es complicado entender qué quieren y sobre todo por qué, y más cuando -y no hablo de políticos, si no de gente normal y corriente- les preguntas de forma directa. No saben explicarse, no saben por qué quieren lo que quieren, simplemente lo quieren y punto. No razonan, no escuchan, sólo se enfadan y terminan insultando.

Y digo yo: ¿tan complicado sería que se explicaran?. Sinceramente pienso que no es que no sepan, si no sencillamente que se dejan arrastrar.

¿Pero por qué quereis ser independientes?

Respuestas: porque quiero ser libre, porque quiero tener más dinero, porque ahora somos pobres que España nos roba.... y así hasta el infinito.

Incongruencias todas.

¿Qué piensas de que Puigdemont esté huido en Bélgica?.

Respuestas: es que estamos oprimidos, España nos oprime, sois unos fachas, unos fascistas, creeis que Franco está aún vivo, sois unos franquistas... y así hasta el infinito.

Incongruencias todas.

¿No os dais cuenta que se han ido 2500 empresas... y que siguen marchándose?.

Respuestas: pero volverán, Europa no lo va a consentir, Europa no puede vivir sin nosotros... y así hasta el infinito.

Ya ni intento hablar con ellos. Es inútil. Es perder el tiempo. Repiten como loros lo que dicen sus políticos... sin saber muchas veces qué están diciendo. No son tontos, no estoy diciendo eso, pero sí parecen de una secta.

Y mientras tanto Puchi y los suyos viviendo a cuerpo de rey en Bélgica y sin que nadie sepa de dónde está saliendo ese dineral en gastos.

Lo único que me duele y mucho son esos catalanes que viven en Cataluña y que no son independentistas. También he estado hablando con ellos y están preocupados, asustados y pasándolo muy mal porque, incluso por la calle (llevando a los niños al colegio, yendo al super...) les gritan sus propios vecinos: "vete a España!". Y no me lo han contado ni uno ni dos; gente que un día emigraron ellos o sus padres, que llevan muchos años viviendo allí, y que incluso sus hijos son catalanes nacidos. Da igual: les quieren echar y como no se evite el 21 de diciembre... no quiero ni pensarlo.

No quiero politizar este blog, no más de lo que ya lo he hecho anteriormente, pero creo que estas cosas hay que decirlas, aunque ahora mismo no podamos hacer nada más que cuando alguien se nos echa a llorar (y a mí me lo han hecho), escucharle y mentirle diciendo que todo eso... no pasará.


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Cuando no se podía estudiar

Parece, en muchas ocasiones, que el derecho a estudiar ha existido siempre y por siempre. Que el poder estudiar es y ha sido algo que al igual que las setas cuando llueve, se nace con ello. Por eso quizás me da tanto coraje ver cómo los jóvenes de hoy hacen, de esa facilidad que actualmente existe... una broma.

Yo no tuve oportunidad de estudiar y no la tuve porque eran otros tiempos donde el ser hombre o mujer, sí era diferente.

El hombre, el hijo varón en este caso, se suponía que ya de adulto sería quien tendría que mantener una familia, la suya propia, y por tanto debía ser preparado educacionalmente, mucho mejor que a la mujer. Él era quien tendría que trabajar y por tanto traer dinero a su casa.

La mujer, la hija, por el contrario se casaría y con ello tendría la vida asegurada, por lo tanto no tenía por qué poner tanto afán en estudiar.

Si a todo ello le juntamos que por término medio las familias contaban con escasos medios económicos, la cosa se complicaba y mucho... porque había que elegir. ¿Elegir qué?.

En mi caso concreto cuando contaba con esa edad en que terminas la Secundaria y se abren ante tí las puertas de la universidad, mi padre me hizo sentar ante él y me planteó algo de lo que no tenía ni idea por mi edad: tenía que ponerme a trabajar porque él, con su sueldo, no podía hacer frente a dos carreras, la mía y la de mi hermano tres años menor que yo.

Y la cosa era tan injusta, tanto, que mi padre me reconoció que yo era una buena estudiante mientras que mi hermano era puro desastre. A mí me gustaba estudiar, aprender, saber... y mis notas eran tan altas que lo demostraban; mi hermano lo suspendía todo... siempre y no le gustaba estudiar. Pero aún así mi padre me pidió que "dejara paso" y le ayudara a pagar la supuesta carrera universitaria de mi hermano. Protesté pero no valió de nada. La decisión ya estaba tomada.

Resumiré: cuando tres años después mi hermano terminó su Secundaria... no hubo manera de que quisiera seguir estudiando. Para mí ya era tarde, porque había perdido ese tren que pasa una sola vez en la vida. Recuerdo que durante un mes mi padre se cruzaba conmigo en casa y bajaba la mirada. Nunca volvimos a hablar de aquello.

Por eso ahora, cuando estos jovenzuelos montan una huelga ni saben por qué e incluso sin edad casi para votar o saber qué quieren votar... me encorajino. Porque dan por hecho que siempre, pase lo que pase, podrán estudiar... y eso no es así.

Ojalá nunca sepan lo que es pasarse la vida queriendo saber, queriendo conocer, queriendo aprender. Y terminen convirtiéndose en esponjas.


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