24 de agosto

Hoy es mi cumpleaños. Cada vez estoy más cerca del final y mucho más de lo que implique cumplir años. Sólo mi pequeña perrita lo impide... de momento. Un cumpleaños más donde ya ni la soledad importa... solamente la pena y el querer que todo ésto termine.

Desperdicios humanos

Había empezado a escribir unos cortos comentarios sobre gentes que han pasado por mi vida y que al final de todo han resultado ser desperdicios humanos, por su calidad como personas, por sus escasos principios, por su mezquindad incluso.

La exhumación de Franco

Anda todo el mundo revuelto con el decreto ley que prepara el gobierno de Pedro Sánchez, para la exhumación de Franco: sacarlo del Valle de los Caídos, vamos, en plena sierra madrileña.

Cuando te encoges de hombros

Dicen los que saben de estas cosas que todo pasa en la vida, incluso lo peor. Mi teoría personal, desde que era una niña, es que cuando perdiera la ilusión por las cosas, por aprender incluso, cuando todo me diera igual en definitiva, habría muerto aunque respirara. Ahora mismo lo único que evita que mis pensamientos vayan a lugares contrarios a la vida, es una pequeña shih-tzu de piel canela y blanca, que dormita en su cuna y que en cuanto me mueva saltará de ella para ir detrás y delante de mí.

Enrique Laso

Posiblemente muchos no sepan quién es, quién fue Enrique Laso, un escritor que empezó autopublicando en Amazón y que consiguió tal venta, sin promociones ni publicidad de editoriales, que consiguió abrirse paso en un mundo que a veces se me antoja mafioso... no digo que lo sea, que conste, pero a veces no sé qué pensar.

Y cuando todo le iba viento en popa, con 46 años y todo un espléndido futuro por delante, va el muy tonto y se muere... dicho con toda la pena porque me encantan sus libros y porque ya no habrá ninguno más. No sé de qué porque la familia ha preferido guardarlo para sí, algo tan respetable como el hacerlo de otra manera, pero es indecente, completamente indecente, que alguien muera a los 46 años. Y lo peor de todo es que parece... que él lo sabía.

Últimamente muy pocas cosas me importan y muchos menos nadie. Cuando consigo salir de este mar de brumas en el que últimamente ando inmersa, miro alrededor y todo me parece insulsa. Aunque muchos no lo entiendan, algo que me trae completamente sin cuidado, ando todavía de luto, de pena por mi precioso gato. Lo único que me mueve de vez en cuando es una página de esas que andan prohibidísimas y perseguidas donde quienes no tenemos dinero "para lujos", podemos seguir disfrutando de la lectura que proporcionan los libros; y allí precisamente es donde me enteré de la muerte de Enrique Laso, alguien a quien ni siquiera he conocido pero sí leído... que es otra forma de conocer.

Murió el 7 de agosto de este año. Yo lo cuento hoy. Feliz viaje Enrique. Dale un beso a mi pequeño.

8 de agosto

Hoy era el cumpleaños de mi padre. Hace ya muchos años que se fue, pero hay días, fechas, que es complicado sujetar los recuerdos.

He abierto el ordenador sin intención de volver a escribir aquí, y sin saber bien para qué lo encendía, y nada más hacerlo me encuentro con hoy es también... el Día del Gato. No puede ser más difícil terminar con este día, porque encima hay mucho imbécil que no entiende que puedas seguir sin poder con la pena por un gato después de tantos meses, y que cree que la solución es tener otro, o sencillamente creen que estás exagerando. Y menos mal que ni siquiera molesto a nadie.

Felicidades papá.

Te extraño mucho Plasty. Ojalá pudiera recordarte sin llorar.