8 de agosto

Hoy era el cumpleaños de mi padre. Hace ya muchos años que se fue, pero hay días, fechas, que es complicado sujetar los recuerdos.

He abierto el ordenador sin intención de volver a escribir aquí, y sin saber bien para qué lo encendía, y nada más hacerlo me encuentro con hoy es también... el Día del Gato. No puede ser más difícil terminar con este día, porque encima hay mucho imbécil que no entiende que puedas seguir sin poder con la pena por un gato después de tantos meses, y que cree que la solución es tener otro, o sencillamente creen que estás exagerando. Y menos mal que ni siquiera molesto a nadie.

Felicidades papá.

Te extraño mucho Plasty. Ojalá pudiera recordarte sin llorar.