Me gustaría...

Me gustaría que a mi muerte alguien llorara, no inmediatamente (no hace falta), pero sí al menos porque me echara de menos en algún momento, en cualquier momento de su vida. Pero también quisiera levantarle una sonrisa, sobre todo eso, un brillo en la mirada... algo... porque fue feliz conociéndome.

Sé que cuando todo acaba... acaba, sin más. Ojalá fuera cierto que hay algo más, una especie de segunda o tercera oportunidad, aunque si entonces falla la memoria, si no existe, volveremos a errar sin saber que lo hacemos. Pero sería bonito que hubiera un cielo, o un limbo, algo donde tener esperanza. Sincera y personalmente creo que simplemente se apaga la luz y no hay más. Dicen que por ello hay que aprovechar esta vida que es lo único que tenemos. Aprovechar. ¿Cómo?.

Pero al menos y creo que no es pedir mucho, vivir en cierto modo en la memoria de alguien que nos quiso, que apreció quién éramos o quién pretendimos ser.

Supongo que si la vela, la nuestra, sencillamente se apaga, dará igual si alguien siquiera sabe cómo nos llamamos o no. No creo que a Cervantes, a Colón o a cualquier otro que hoy veneramos/odiamos le importe mucho lo que pensemos de él en cualquier sentido, pero imagino que en vida, cuando respiraban y sentían sí les dolió el olvido.

Cosas que se aprenden con la vida.

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