No está siendo el mejor año

Los últimos tres meses han sido nefastos. Desde que me pusieron la cuarta dosis de la vacuna del Covid no he levantado cabeza y no bromeo: al día siguiente de ponerla empecé a encontrarme mal y a las 48 horas ya no podía ni moverme. A partir de ahí un dolor intensísimo por todo el cuerpo que nadie sabía a qué se debía.

No voy a alargarme pero ha sido un infierno. Ni el cáncer fue tan malo. Hasta tal punto llegaron dichos dolores y la invalidez que producían que pensé en lo que nunca había pensado. Incluso a mi manera llegué a despedirme de la gente que quería... aunque algunos no supieron entender que me estaba yendo.

El pasado 15 de este mes me abrieron la cabeza y con ella abierta sigo. Nada ha terminado y todo es posible. Me cuesta mucho todo. Me he desmayado en mitad de la calle, he estado en Urgencias pensando que iba infartada, pierdo el conocimiento de vez en cuando... en fin, un drama que no sé cómo terminará. Y no, no estoy en el hospital, si no en mi casa y con mi perro como cuidador.

Pero la vida también es esto. Me cuesta escribir y leer y así que aquí lo dejo no sé hasta cuándo.



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