Diez más seis

No, no son dieciseis.

Hoy 1 de agosto es el aniversario de dos acontecimientos en mi casa: uno de cal y otro de arena... como la vida.

Tal día como hoy pero en el año 2007 llegó a mi hogar una bolita tan pequeña que la ponía entre mi muñeca y el codo... y aún se me veía parte del brazo. Tenía dos meses y era de un precioso color (blanco y oro). Casi enseguida y en cuanto tomó posesión de la que iba a ser su casa, demostró que tenía carácter, mucho carácter. Se llama Tara (como la emblemática casa de "Lo que el viento se llevó") y es una shih-tzu de puro pedigrí.

Ese día había ido a la tienda a comprar pienso para mi gato Plasty y cuando ya me iba ví una jaula apartada del resto y con una diminuta perrita dentro; pregunté a la chica que qué le pasaba, que si estaba enferma; me dijo que no... que es que se la iban a llevar para criar... Me señaló otra jaula donde había cuatro cachorros más, pero esta vez blancos y negros todos. La dependienta me contó que era la única de la camada que había nacido con esos preciosos colores (blanco-oro). ¿A criar con dos meses?. Supongo que pasaría "algo" entre medias, algo que no quiero saber...

El caso es que por primera (y supongo que última) vez en mi vida compré un perro. Y que conste que soy contraria por completo a la comercialización de los animales... pero Tara fue mi excepción.

En mayo cumplió diez años de edad (diez años ya) y hoy cumple la decena en mi/su casa. Sigue siendo una cachorrita con un endiablado carácter a veces, pero también muy muy cariñosa... cuando le da la real gana. Tendría que llamar al encantador de perros...

El otro día y es solamente un detalle entre muchísimos, me dolía terriblemente la cabeza (como últimamente no, más, mucho más) y terminé tirándome literalmente en la cama (a las seis de la tarde), porque ya no sabía qué hacer ni dónde meterme. Me cogí la cara con las dos manos y luché para no echarme a llorar porque el dolor sería entonces más insoportable. De pronto noté que algo empujaba tratando de separarme las manos, aflojé y vi el hocico de Tara intentando llegar a mi rostro. Cuando me tuvo "a tiro", me lamió, me dio besitos... Todavía no sé como no me rompí del todo. Esa es mi Tara.

Y tal día como hoy 1 de agosto... me operaron de cáncer, así que hoy cumplo seis años con mi nueva vida, con mi segunda oportunidad. Diez años. Y lo recuerdo 'todo con tanta claridad como si hubiera ocurrido la semana pasada. ¡Cuánto miedo se pasa!.

No quiero pensar en aquel día en cuanto al cáncer, ni en todo lo que sucedió después... ni en las personas que llenaron algunos huecos... Es mi día en todos los sentidos: con Tara, con mi supervivencia. Eso es lo importante, lo verdaderamente importante; el resto... minucias.

Así que voy a abrir una maravillosa lata de foie-gras para mis dos incondicionales amores y para mí... pensaré qué capricho me doy.

Felicidades a quienes luchan día tras día contra el enemigo real: el cáncer.

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Lo de Mireia no es normal

Y lo digo con una enorme satisfacción. Como si fuera algo mío. Lo de Mireia no es normal, sobre todo porque pertenece a un país donde la ciencia y el deporte no valen demasiado, donde no se apoya ni a unos ni a otros, y donde además cuando alguien destaca es porque un genio en cualquier sentido.

Mireia Belmonte campeona olímpica. Y además subcampeona mundial 2017 de 1500. Y además campeona mundial 2017 de 200 mariposa. Y además... lo que está por llegar porque esta chica, esta mujer, es un portento.

Ayer a las 18:20 horas aún tenía al electricista en casa; la tele puesta esperando la carrera de Mireia, y los nervios por dentro disparados porque me temía que no iba a poder verla. A las 18:25, de pronto, el hombre terminó. Menos mal. Y a toda velocidad cogí a mi perra que estaba para darle algo por "el intruso" que acababa de irse, y nos sentamos las dos a ver nadar a la campeona. Casi enseguida subió al sofá mi gato. Y los tres disfrutamos como enanos... yo al menos sí. Terminé riéndome porque creo que como todos los que la vimos, gritamos empujándola hacia la medalla, y mi perra me miraba posiblemente pensando que me había vuelto loca.

Y es que ver nadar a Mireia es toda una gozada. Es como cuando jugaba al tenis Arancha, o como ver correr hasta la extenuación a Nadal. Son impresionantes. Y encima por libre. Luego algunos les critican que se van a Andorra, o a Mónaco o a Suiza porque allí pagan menos impuestos, algo que no defiendo pero que entiendo; tiene que sentar muy mal que de lo que tú ganas venga luego Hacienda y con las manos lavadas se lleve creo que el 55%. Pero bueno, eso son otras historias. Y esta tarde las chicas del waterpolo que ya son plata y que lucharán por el oro; es complicado porque el rival es EE.UU pero... ahí estarán.

La verdad es que las chicas deportistas españolas, que tienen todavía menos o nulo presupuesto estatal, están dando un montón de alegrías más que los chicos. Solamente hay que ver la prensa, cualquier prensa de este país: que si Mesi, que si Cristiano... constantemente y por cualquier tontería, y en cambio... ¿a que casi nadie se ha enterado, en el mismo mundial de Mireia, que Ona Carbonell ha ganado DOS medallas?. ¿Que de qué?... pues a eso voy.

Y es que cuando eres mujer, cualquier cosa parece costar más. Todavía.

Y encima la tonta de turno diciendo en prensa que Miriam Blasco (la campeona de judo Barcelona'92) tenía que "haber salido del armario" entonces y no ahora. A ver, buena mujer (dice ser escritora), que cada cual sale y entra de donde le venga en gana y cuando le de la gana. Que algunos parece que no se enteran. Como si se quieren colgar de la lámpara y balancearse. Ay Dios, ¡cuánto cateto a bordo hay todavía!.


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Volviéndome loca

No sé bien por dónde empezar este escrito porque apenas puedo conmigo misma. Ayer, después de no sé cuántos meses de espera, por fin fui a la consulta del neurólogo. Llevo ni sé el tiempo con unos tremendos dolores de cabeza que últimamente ya me afectaban incluso a la vista. Me atendieron muy bien, de eso no tengo queja, pero la cosa empezó a torcerse cuando llegué a casa y pude leer -con mucha dificultad- los papeles que me había dado. Me van a hacer una resonancia y me ha dado medicación.

Los papeles de la neuróloga dicen que "mis migrañas se han transformado por abuso de medicación compuesta". Manda narices. Y todo porque le conté que al ver que el paracetamol ya no me hacía nada (y nadie me hacía caso... eso no se lo dije), fui a la farmacia y me dieron paracetamol con codeína; al principio fue bien pero ya últimamente tampoco hacía efecto. Bien, pues la doctora en su informe ha escrito lo que ya he puesto, que además no es cierto porque los dolores de cabeza estaban de mucho antes. Pero sigamos.

Me ha recetado dos medicamentos: uno para tomar durante dos semanas y otro hasta que vuelva (que supongo será ya para septiembre puesto que no creo que la resonancia me la hagan hasta entonces).

Anoche me tomé las dos pastillas, una de cada fármaco... siguiendo sus indicaciones. He dormido doce horas y sin poder conseguir despertarme. Eso no está mal porque llevo ya mucho tiempo que entre el calor y el dolor de cabeza duermo muy mal y a trompicones, aunque doce horas...

El problema es cuando por fin he conseguido despertarme que me he tomado "la pastilla del desayuno". Toda una bomba. Tengo los intestinos revueltos, la cabeza me va a estallar, fuego en el estómago, unos sudores que no son de calor., dolor en la zona del hígado.. de nuevo la cabeza a punto de explotar... ¡Qué narices me ha dado!. Es la pastilla de las dos semanas. Y lo peor es que miro las cosas de forma rara; no es que tenga alucinaciones, que no es eso, pero me doy cuenta que "miro raro"... mentalmente. No sé, es una sensación extraña que no sé describir.

Y la "gracia" es que uno de los medicamentos (no recuerdo ahora mismo cuál) dice que no se tome si tienes problemas con la tiroides... y en mi última revisión me salió que la tengo a 15.6 que es una barbaridad. Todos saben que no me estoy tomando la pastilla de la tiroides porque me acentúa el dolor de cabeza, y todos también me dicen que no la puedo dejar porque me va a dar un "yuyu"... y me da un fármaco que encima es contrario. De verdad que no me muero porque soy así de cabezona, pero mira que lo intentan.

En fin, es lo que tiene que no puedes contarle todo esto a nadie: que se lo chivas a un blog.

¿Alguien cree que conforme me encuentro ahora mismo, me voy a tomar otra pastillita igual esta noche?. Voy a pensarlo.


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