Lo del himno español con letra

Una vez más y van ni sé cuántas, surge la idea de poner letra al himno de España. Y como siempre hay quien apoya la idea y quien no... y como siempre también son los mismos de un lado que del otro. Y todo porque a la cantante española Marta Sánchez le dió ayer en un recital de Madrid, por cantar nuestro himno nacional... con letra.

Hay una cosa que muchos parecen olvidar: la gente, la mayoría de los españoles sienten algo parecido a la envidia (más o menos sana) cuando ven a otros países (todos los del mundo... menos seis) cantar su himno. Y lo cierto es que personalmente sí echo a faltar esa letra que sin diferenciar, nos una a la hora de celebrar algo juntos. El "lo lo lo" es algo inventado por esa mayoría que quiere cantar, y a los que sus representantes políticos no escuchan, ni para ésto ni para nada.

Hay quien dice -siempre los hay sabios... o sabihondos- que el himno español no tiene letra. Vale, digo yo... pues se le pone. ¿Qué problema hay?. También hay quien hoy mismo ha dicho que "hay que ser patriota defendiendo la sanidad, el empleo" y no sé qué más. ¡Qué tiene que ver una cosa con la otra!. Y precisamente esa "explicación" la da alguien que públicamente ha reconocido su imposibilidad de nombrar a este país con su nombre: España. Algunos deberían pensar antes de hablar. No creo que esté reñido defender la sanidad, el empleo, la educación... con poner letra al himno.

La letra que ha cantado Marta Sánchez me guata personalmente, porque no habla ni de lados oscuros, ni de franquicias, ni de nada que pueda molestar a nadie. Habla del sentimiento que surge en la distancia (eso lo ha explicado ella), y añado yo: del sentimiento también, lleno de orgullo por qué no, cuando uno de los tuyos gana lo que sea y ves izar tu bandera y sonar tu himno, algo que muchos no entenderán pero que muchos más sentimos... aunque ni ese deporte nos guste. Repito: hablo de sentimientos. Y me imagino, por qué no, teniendo que estar fuera de mi país por necesidad y llorando a lágrima viva con mi himno y mi bandera. Algunos dirán que eso es ser facha... vale, y tú eres un necio.

Nunca he puesto, en tiempos no muy lejanos, ninguna bandera en mi balconada... sencillamente porque siempre hay un roto para un descosido, o lo que es lo mismo: un desgraciado tirando una piedra y rompiendo un cristal que no puedo pagar, pero es cierto que cuando he visto otras en otros, me he alegrado aunque mi ciudad no sea catalana... salvo cuando juega el Barcelona.

No entiendo ni entenderé nunca porque sentirse orgulloso de tu país, de tu bandera y de los símbolos que representan a tu nación es ser de una ideología o de otra. Y hablo de bandera tal cual, sin águilas ni coronas ni cualquier otra cosa. Y por qué despreciar todo eso es "ser de izquierdas". Porque yo me considero una persona de izquierdas (aunque hace mucho tiempo que me he quedado sin "izquierda") y respeto incluso cosas que no comparto (la monarquía, por ejemplo), sencillamente porque eso es convivencia y democracia, algo que demasiados han olvidado qué es.

Harta, un pelín harta de tonterías. Si la gente en su mayoría quiere cantar su himno, pues ponerle letra de una vez... y si no sabéis cómo hacerlo por aquello de querer quedar bien con todos... la de Marta Sánchez no tiene ninguna connotación política, ni agresiva, ni partidista ni nada. Y si no, como muchas otras veces, la gente de la calle tomará la iniciativa... y el resto tendrán que correr mientras se abrochan lo que corresponda para salir en la foto, que parece es lo único que les importa de verdad. Eso y sus privilegios.

Otro día comentaré lo del Congreso de los "Diputados", que era el tema previsto y pensado, pero que se ha visto trastocado por lo del himno.

Esta es la letra del himno que ha puesto Marta:

Vuelvo a casa, a mi amada tierra,
la que vio nacer un corazón aquí.

Hoy te canto, para decirte cuanto orgullo hay en mi,
por eso resistí.

Crece mi amor cada vez que me voy,
pero no olvides que sin ti no se vivir.

Rojo, amarillo, colores que brillan en mi corazón
y no pido perdón.

Grande España, a Dios le doy las gracias por nacer aquí,
honrarte hasta el fin.

Como tu hija llevaré ese honor,
llenar cada rincón con tus rayos de sol.

Y si algún día no puedo volver,
guárdame un sitio para descansar al fin.

Y aquí el vídeo (al parecer grabado con un móvil):




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Hipócritas, que sois unos hipócritas

Y sí, me refiero a esa ciudadanía que vota cualquier cosa cuando hay elecciones y luego se pasa cuatro años lamentándose por los rincones de lo que pasa.

Como por ejemplo de lo que cuenta hoy la prensa y que me ha hecho reir y mucho. Porque tiene que venir un programa "de investigación", de esos que hay ahora de "chichinabo" que se creen están descubriendo la pólvora.

Pero centremos el asunto. La cadena de televisión Cuatro, en uno de esos programas de "investigación" ha "descubierto" que varios funcionarios, creo recordar que en Valencia, llegan al centro de trabajo, fichan y se van "a sus cosas". Eso, amigos míos, hace que ocurre... lustros. Y no es que como suele pasar y es muy dado en este país donde todos sabemos de todo y más que nadie, yo pertenezca al grupo de los más listos; no. Es sencillamente que lo sufrí en mis carnes.

Hace ya muchos años y cuando aún creía aquello de que la gente es buena, había que meter dinero en mi casa como fuera. No era para comprarse un chalet (lo de "chalé" me sigue sonando feo) o irnos de vacaciones, si no para comer. Por aquel entonces ya estábamos mi madre y yo solas y por ello yo era "el cabeza de familia", o lo que es los mismo: quien tenía que ocuparme y preocuparme de tener un sueldo. Así que tuve la inmensa suerte de poder lograr una plaza de "suplente" en tiempos de verano, en un centro oficial. Cinco meses de contrato parcial es mucho mejor que nada, digo yo.

Quienes allí trabajaban (y lo de "trabajar" lo digo con rentintín) eran naturalmente funcionarios. Pues bien: llegaban medias hora después de la hora y justo a tiempo de que no les pusieran "falta", fichaban, se contaban entre ellos (hola, qué tal has dormido...), revolvían un poco sus mesas por aquello de que se notara que habían estado, nos decían lo que teníamos que hacer hasta las tres de la tarde... y se iban en grupito. ¿Dónde?. Pues cuando volvían muy pasadas las dos de la tarde sabíamos, por las bolsas que traían y porque se lo enseñaban todo a los distintos grupitos, que habían estado de compras. Y eso diariamente... y no exagero: diariamente.

¿Que por qué el jefe/jefa de ese centro oficial no les decía nada?. Porque se había marchado cinco minutos antes que todos ellos. Era como el pistoletazo de salida: se iba el jefe... todos en tropel a la calle!.

¿Que por qué no lo denunciábamos ni los interinos ni nosotros los contratados?. Porque a continuación hubiéramos estado en la calle, y necesitábamos los sueldos. De todos modos nada hubiera cambiado porque ese tipo de corrupción empezaba en los altos cargos. Y encima, como pasaba también antes con los inspectores de trabajo en las empresas, cuando tenía que aparecer alguien "importante", se avisaba y allí no faltaba entonces ni dios.

Habría que aclarar también alguien para entender nuestro silencio y el de los interinos, sin los cuales el trabajo no hubiera salido y entonces sí se hubiera notado. Nosotros teníamos siempre un contrato de 4 a 5 meses. Los interinos también aunque más largo (no recuerdo de cuánto tiempo). Y estoy hablando de hace años... pero no tantos. ¿Se me entiende?. De todos modos lo que más nos interesaba a quienes dependíamos de esos contratos para subsistir todo un año hasta el siguiente, era no hacer mal para que el verano siguiente nos volvieran a llamar para otro centro. Y yo viví así bastantes años. No me estoy justificando; estoy explicando lo que era aquéllo y la responsabilidad de tener que dar de comer a los tuyos. Está muy bien querer arreglar el mundo cuando tienes quien mantenga tu casa, y los héroes en las novelas; la vida es otra cosa muy distinta, y a fin de cuentas lo nuestro, repito, duraba cinco meses.

En todos los centros oficiales donde trabajé pasaba lo mismo, en todos. Por eso me ha hecho tanta gracia leer que la Cuatro había "descubierto" toda esa trama de sinvergüenzas. Lo que yo digo: cualquier día descubren la pólvora. Es como ese programa de la Sexta donde una periodista por todos conocida se ha inventado un programa "de recuerdo"... pero que empieza a finales de los setenta; es decir con la democracia ya vestida y con lazo. ¿Y lo anterior?. Porque que yo sepa aún no nos hemos muerto. Todo mentira. Todo un absurdo. Es como cuando algunos hablan del "estado opresor" (¡qué sabran ellos lo que es un estado opresor de verdad!), o de la libertad y querer ser "libres" o de "nos pegan". Pues igual: hablar por hablar y porque no tienen nada que hacer.

En serio, cuanto mayor me hago (y eso va a la carrera) menos me importa lo que pasa fuera de mi casa y más locos creo que están todos. Acabaré convirtiéndome en una persona huraña que no quiere saber nada de nadie (si es que no lo soy ya). Siempre he dicho, desde que era muy joven, que cuando dejan de importarte las cosas y las gentes... es que estás muriendo. Será eso.

Feliz Día de los Enamorados a todos y todas. Me hubiera gustado que alguien hubiera salido de su egoísmo personal, ese que dice que es un día inventado por los comercios, y hubiera querido celebrarlo conmigo.

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Imposible leer lo que sigue sin indignarse

Todos guardamos en la memoria más reciente el atentado del aparcamiento del aeropuerto de Barajas, en Madrid, donde murieron dos personas y hubo cientos de heridos. Aquella masacre fue una más de ETA, de esos "hombres de paz" con los que hoy se abrazan y fotografían los catalanes independentistas.

Dos días después de aquel 30 de diciembre del 2006 fueron detenidos dos etarras a los que luego se juzgó y condenó a más de mil años de prisión (ojalá los cumplieran todos). Pues bien, esos dos asesinos dijeron que se les había torturado en su detención por la Guardia Civil, poniéndoles una pistola en la sien... y dándoles patadas y puñetazos... y llevaron esas "torturas" ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Voy a hacer un inciso en la historia. Está claro que estos sujetos apelaron a que se habían quebrantado sus derechos humanos. Todo el mundo tiene derecho a que se les respete en toda su integridad... todo el mundo menos los de ETA y/o cualquier otro terrorista que mata indiscriminadamente. El único derecho que tienen es a morir en prisión, sin más benevolencia que la de proporcionarles lo más indispensable para que vivan muchos años. Es lo menos que se les debe a los inocentes que matan.

Dicho lo anterior, sigamos. Pues bien, el Tribunal de Estrasburgo acaba de dictaminar que los etarras tienen razón, que se les maltrató, y que el Estado español les debe indemnizar con 30.000 y 20.000 euros respectivamente por "daños morales".

Mi absoluto respeto hacia cualquier tribunal de justicia pero... ¿cómo se puede ser tan cínico?.

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