Cuando yo era pequeña...

En televisión hay un canal de cocina donde todo son recetas. Y uno de esos programas trata de cocina hecha en los pueblos, posiblemente únicos lugares donde aún se mantienen algunas tradiciones y guisos. Y viendo uno de esos espacios "de pueblo" me he encontrado con que la cosa iba de crestas, patas y otras cosas de gallos y gallinas... de ahí lo de "cuando yo era pequeña".

Han puesto al fuego patas de gallo para luego poder pelarlas y automáticamente he visto a mi madre haciendo lo mismo. Porque por aquellos tiempos a lo más que se llegaba en las casas que eran como la mía era, los días de mercadillo (ese de frutas, verduras y antes incluso pollos, conejos, mascotas...), comprar algún que otro pollo o conejo... vivo... y aprovecharlo absolutamente todo. Porque no es como ahora que cuando lo compramos, bien en bandeja o al corte, ya viene limpio de polvo y paja, incluso de piel. En aquellos años de mucha escasez, todo servía para alimentar a la familia, con la grandiosa imaginación de nuestras madres que disfrazaban constantemente lo que jamás hubiéramos comido.

Y como decía, las patas y cresta de la gallina (el gallo sólo caía en Navidad) se ponían al fuego y las primeras luego se pelaban. ¿Que ahí no había carne?. Ya, pero servía para el caldo de ese increíble cocido que se tiraba toda la mañana del domingo guisándose en una inmensa olla "de las colorás".

No me había acordado nunca de esas patas. Ni de los lloros de mi hermano y yo cuando intuíamos que llegaba el momento en que mi madre mataba al pollo o al conejo que "vivía" dentro de la bañera. Recuerdo que entonces nos contaba que se había escapado por la ventana, y nosotros nos pasábamos horas mirando por ella a ver si veíamos al animalito. Yo tendría ocho o nueve años, mi hermano cinco o seis.

Es increíble cómo de pronto surgen recuerdos de esa niñez que para nosotros fue feliz por la ignorancia, y para nuestros padres tan difícil. Parece mentira que en tan poco tiempo (porque es poco) haya cambiado todo tanto.

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El maltrato, mate o no

Hay cosas que son difíciles de digerir. 49 mujeres y niños muertos durante el 2017 a manos de maridos, padres y parejas. 49 personas que ya no están simplemente porque alguien decidió que así fuera. Y es un goteo que no cesa.

Pero es que luego llega ese otro dato que te hace parar el mundo y que te quedes pensando. Oficialmente, y son datos del Ministerio de Interior español, durante el 2016, un total de 29.585 hombres fueron sentenciados, unos a penas de cárcel y otros a servicios comunitarios. Por lo tanto casi 30.000 hombres no sólo levantaron la mano, si no que la dejaron caer y fuerte además. Es espeluznante darse cuenta de que CADA DÍA 80 hombres pegan a sus familias.

Y claro enseguida se dispara la pregunta: ¿cuántos hay realmente?... porque muchas no denuncian... Son todas las que están, pero no están todas las que son.

En dos ocasiones, y por la misma pareja, yo fui maltratada. No llegó la sangre al río, es cierto, pero fue una cuestión de suerte. Que alguien con 120 kilos te tire en la cama y se ponga sobre tí con las rodillas sobre tu pecho... es para no contarlo; te sientes morir porque te está asfixiando simplemente con su peso. Y luego años más tarde y en esa "segunda oportunidad" que no se debe dar nunca pero que damos, levantó una silla sobre mi cabeza; no me la tiró pero faltó poco; lo malo es que yo estaba convaleciente de una operación grave y el daño que podía haberme producido no quiero ni pensarlo.

Pero claro, hablamos de hechos que se pueden denunciar, pero ¿y esos otros que te van minando día tras día?, y que son de palabra pero también de obra sin que haya una agresión física visible. Recuerdo en una ocasión que yo estaba con una insoportable jaqueca (migraña en todo su esplendor) por la que al final tuve que acostarme, cerrando ventanas y puerta (porque hasta la luz te duele); en un momento dado mi entonces pareja que decía quererme mucho (como quedó siempre debidamente demostrado), entró en la habitación y empezó a encender y apagar convulsivamente la luz central del dormitorio, con lo que yo creí volverme loca. Es una forma de tortura se mire por donde se mire.

O que estés enferma -en cama de nuevo- y que durante todo un día nadie entre a ver si necesitas algo... Y eso me ha pasado en dos ocasiones y con dos parejas distintas, y es que siempre me he llevado lo mejor de cada casa, jajajajaja.

Por eso, y vuelvo al principio, si hay 30.000 condenados mediante juicio, no me cabe la menor duda de que como mínimo hay el doble pegando o maltratando de la forma que sea.

Es un problema muy complicado de resolver, sobre todo porque existe mucho miedo por parte de las víctimas... o mucha ignorancia todavía a pesar de lo que algunos crean. Pero un país no puede permitir que casi 50 mujeres (y ha habido años que han sido muchas más) mueran anualmente como si no le importara a nadie. No hay reinserción para estos malnacidos, que nadie se engañe; no son recuperables; de hecho el propio ministerio ha admitido, solamente entre el 8 y el 10% piden realizar los programas existentes para tal fin. De 30.000... 3.000


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France Gall

Ha pasado sin pena ni gloria, pero ayer murió la cantante francesa France Gall. Muchos ni sabrán/recordarán de quién hablo, pero si menciono que ganó el festival de Eurovisión en (uffff) 1965 con la canción "Poupée de cire, poupée de son"- ¿Tampoco?. Vale, más abajo pongo el vídeo.

Parece mentira pero ha muerto con 70 años; digo que parece mentira porque cómo pasa el tiempo. Tuvo hace años un cáncer de mama, se curó... y la recaída la ha matado después de dos años de luchar contra ella. Cuando leo este tipo de cosas me pongo...

No sé mucho de esta mujer, ni de lo que fue su vida desde que todos la conocimos. Simplemente que se casó dos veces y que del segundo matrimonio tuvo dos hijos, muriendo en 1992 la hija mayor con 14 años de fibrosis quística, lo que hizo que se retirara definitivamente de los escenarios.

El padre de France Gall fue el compositor de "La mamma" de Charles Aznavour y de algunas canciones para Edith Piaf.





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