Te enseñan que cuando alguien se queda a tu lado sin más obligación que el cariño que va surgiendo, de la complicidad compartida, y esos sentimientos se van afianzando, es porque quiere, y esa carencia de otros vínculos más o menos obligados, hacen que esa amistad tenga tintes de verdad.
Pero eso no es así y lo aprendí también muy pronto. Los amigos también tienen fecha de caducidad... y no porque se mueran.
Se ha repetido tantas veces esa caducidad que ya ni sé el número, pero siempre es de la misma forma: vas callando, por prudencia, por cariño, porque te pones en el lugar del otro... y todo parece funcionar bien pero... sacas la patita del plato y esa maldita caducidad aparece. Es como si todo pareciera estar a tu cargo para que dure, pero en cuanto se te acaba la paciencia o sencillamente te llenas de decepción, todo desaparece como si nunca existiera.
Y la verdad es que estoy más que harta, y más cuando casi me había convencido que por edad y por vida vivida, ya no volvería a pasar. Pero pasa. Y se repite la historia. Y duele como la primera vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Volver a "Chesana".
Cualquiera puede comentar pero si escribes como "Anónimo", lo leeré pero no serás publicado... a no ser que te identifiques de alguna manera. Gracias por la comprensión.