Cuanto aumentan/disminuyen los alimentos al cocerlos

El peso que se indica es sin desperdicios (grasa, hueso, espinas, cáscaras).  


El arroz y los fideos aumentan de peso 4 veces al cocerlos.

Las legumbres aumentan 3 veces. 

Las acelgas y espinacas disminuyen de peso 3 veces por la cocción.

Las patatas, zanahorias, judías verdes, repollo y coliflor no se modifican.  

Las carnes disminuyen un 30 % y los pescados un 20 %.


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Antonio de Orleans

Antonio de Orleáns nació en 1824 en Francia. Conocido como el duque de Montpensier, era el quinto hijo de Luis Felipe de Orleáns-Borbón y de María Amelia de las Dos Sicilias. Padre de María de las Mercedes de Orleáns, primera esposa del rey Alfonso XII de España. El duque siempre tuvo aspiraciones de convertirse en rey, cometido harto difícil debido a su orden dinástico (recordemos que era el quinto hijo) por lo que la única opción que le quedaba era emparentar con alguna "hija real" en edad casadera. La reina española Isabel II, casada con Francisco de Asís, tenía una hermana (María Luisa Fernanda) que resultó idónea para los intereses de Antonio de Orleáns, y más aún cuando dicha hermana también tenía pretensiones de llegar algún día a ser reina. No perdamos de vista que los comentarios de la época hablaban de la promiscuidad de la reina y de la impotencia de su esposo por lo que las cábalas para lograr un posible heredero eran muchas; la posibilidad de que la línea sucesoria se truncase hacia María Luisa Fernanda era factible en aquel momento. Pero todo mi gozo en un pozo (debió decir un día Montpensier) cuando decidió batirse en duelo con el hermano de Francisco de Asís, Enrique. Después de cruzarse insultos y otras lindezas Antonio de Orleáns no dejó opción alguna a un arreglo más o menos amistoso para zanjar las desavenencias optando por un duelo a pistola. La escena la recoge magistralmente Pérez Galdós en sus "Episodios Nacionales". Resumiendo: Orleáns mató al infante Enrique, cortando con ello cualquier esperanza de algún día conseguir el trono español. Pero dicen que el destino es caprichoso y en enero de 1878 su hija, María de las Mercedes, contraía matrimonio con el ya rey Alfonso XII. Antonio de Orleáns había por fin conseguido emparentar de forma directa con la monarquía española. Volvamos a insistir en que el destino es caprichoso: en junio de ese mismo año moría, dos días después de haber cumplido los 18 años, la joven reina. Antonio de Orleáns murió en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz, España) el 4 de febrero de 1890 de una apoplejía cerebral. Tenía 65 años. 


  
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El peligro de colocar nuestra genealogia en los Mormones

Durante años, desde que sé que mi Genealogía está llegando a su fin, y no tengo herederos a quien dejársela, mi mayor preocupación ha sido qué hacer con ella para que no se perdiera. Son casi veinte años de búsquedas, de nombres, de fechas; de mucho leer dejándome la vista y gastando mi tiempo. Y me duele -¡vaya si duele! que todo ello se pierda más pronto que tarde. 


He probado cada una de las webs que actualmente funcionan, mejor o peor, en Internet. Unas están bien... pero hay que pagar para ver lo que contienen... y no sólo pagar para poner tu genealogía, si no para ver lo de los demás, con lo que obligas a que en el futuro haya que seguir pagando para todo. No me convencen. Otras son gratuitas... hasta cierto punto... con restricciones; tampoco me sirven. Otras son gratuitas y parecen no tener problemas (siempre pensando en el presente y en un futuro lejano)... pero los tienen... y esos últimos son los llamados "mormones". 


Porque para poner una genealogía hay que pensar si dentro de veinte o treinta años, seguirán existiendo. Todos nos hemos sorprendido alguna vez al buscar una web "muy buena" que tenemos guardada en nuestros "favoritos", y encontrarnos con que hoy ya no existe. 


Los Mormones (también conocidos como "Family Search" o "La iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días") son una sociedad del estilo de la Iglesia Católica o la de los Evangélicos o los Ortodoxos o tantas otras. La enorme diferencia a nivel genealógico de los primeros es que se han propuesto aunar la Gran Genealogía del Mundo, con las aportaciones de usuarios que entran en su página y colocan allí sus genealogías, y con tremendas aportaciones económicas para ir por el mundo recopilando actas de todo tipo (cualquier documento oficial es válido para ellos: nacimientos, matrimonios, defunciones, pasaportes, cédulas militares...)


Y luego todo eso lo ponen en internet... gratuitamente. Y es cierto que es gratis. Al menos hasta el día de hoy (enero 2021). Por ello están a años luz del resto de webs genealogistas que lo único que quieren realmente es cobrar, y en ocasiones importantes cantidades de dinero.


El mayor problema con los Mormones en que en sus condiciones, visibles para todos, ya te avisan que todo lo que pongas allí... queda automáticamente en su propiedad sin posiblidad de que reclames, porque lo que anotas lo haces voluntariamente. Es decir: si tú escribes tu genealogía en los Mormones, y además añades fotos y cualquier tipo de documentación, automáticamente ellos quedan como dueños de todo y para siempre. A cambio de esos "derechos de propiedad intelectual" te dejan que busques entre sus registros y te dan espacio ilimitado para el árbol de tus ancestros. Pero tú dejas, prácticamente, de existir a todos los niveles, constando nada más que como usuario... no como creador de esa genealogía Y ésto, personalmente a mí, me toca un poco/un mucho las narices. Porque si el trabajo de veinte años es mío, quiero que quede constancia de que es mío. Sólo pido eso. 


Luego también hay otro apartado que tiene su "cola": si alguien entra en la web mormónica con tu nombre y contraseña (supongamos que te la han robado/hackeado) y pone algo insidioso, calumnioso o incluso estropea genealogías... siempre (y lo dicen muy claro) el responsable ante ello y ante cualquier denuncia, serás tú. No quien lo ha hecho mal... si no tú, porque lo ha hecho en tu nombre. Siempre hay que dejar una puerta a la casualidad o al robo de identidad, digo yo. Te roban una cuenta del banco... ¿no pueden robarte una cuenta en los Mormones?. 


Hay quien habla (lo he leído en foros y me ha hecho mucha gracia) que algunos dicen que el gran problema es que nos quieren bautizar a todos. Bastante me importará a mí lo que hagan con mi nombre dentro de cien años. O con mis padres. O con mis abuelos. 


Y ya por último, que a mí al menos me esté parando para poner allí mi genealogía, es que cualquier usuario registrado puede modificar lo que quiera... suyo o ajeno. Se supone que si lo hace es porque tienes algo mal y lo quiere rectificar, pero ya sabemos que no todo el mundo es bueno, y menos si se ampara en un nick o lo que es lo mismo, el anonimato. Pueden copiar cualquier genealogía, ponerla como suya... y destrozar la tuya para que no haya "competencia". ¿Se me entiende, verdad?. Lo hacen con webs enteras... ¿por qué no lo van a hacer allí?.


He escrito a los mormones poniendo todo ésto, más resumido, y su respuesta es remitirme mediante un enlace a su formulario (???) por si tengo alguna pregunta (mismo sitio desde donde les envié mis quejas) y a las Faqs o preguntas en general, lugar donde la gente expone sus dudas... y no responde ni Dios.


Así que aquí estoy, sin saber qué hacer y dónde poner mi extensa genealogía, porque es la única forma de que no se pierda. Un día pensé que tenía a quién dejársela (junto con otras cosas sentimentalmente apreciadas por mí), pero la vida te va enseñando que sólo tienes dos manos y dos pies... si no te caes y te rompes algo. El ponerla en una web (blog, foro o similar) de pago o no, no es factible porque en cuanto te detecten quienes tienen sus negocios cobrando por colocar las genealogías de los usuarios... tienen tanto poder y dinero... que te cierran dicha página. He visto ya varias que les ha pasado eso. 


No estoy difamando a nadie, absolutamente a nadie. Estoy contando cuál es el problema con el que me he encontrado a la hora de poner mi larga genealogía de veinte años de búsquedas y que ya ha tocado a su fin. Y lo cierto es que solución no encuentro. En apenas diez años, cualquiera que se fije un poco, verá que webs que entonces eran el no va más en cuanto a alojamiento... ya no existen. 


Y lo que hoy existe (Facebook, Google, Twitter...) posiblemente dentro de quince o veinte años ni se sepan qué es. 


Aquí sigo, sin saber dónde poner mi enorme genealogía. 


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El ser famoso atonta?

Pues eso, que hoy con un frío que ni sientes los dedos de las manos, me surge la pregunta subliminal de si el ser famoso atontolina. Y digo lo que digo porque estos días de nevadas en el 90% del país, los famosos, esos que ganan porrones de dinero por toser, salen a las calles en "paños menores" o con una simple toalla tapándoles, presumiendo de cuerpazos.


Y ya lo que ha provocado que ahora mismo esté escribiendo, es ver a la cantante Soraya, llorando desconsolada, porque se ha asomado a la calle y ha visto los árboles destrozados. Pero como si eso le da pena -que no seré yo quien diga que no- y llora tras los cristales (me ha salido novelesco) como que es tan privado que nadie se entera, enciende su móvil, se lo encara, y repite los lloros ante el mundo que la contempla (de nuevo novelado). 


Porque claro, no es lo mismo decir que se te ha muerto el gato -decirlo un mortal cualquiera- que hacerte una foto con el animalito y llorando desconsolado (como hizo Pipi Estrada).


Y es que en ocasiones me cuesta entender que esos famosos no se den cuenta que por salir en una foto (cualquier foto y al precio que sea), que es otra forma de "que me hablan mal de mí, pero que hablen), es también una manera de hacer el ridículo. Pero claro, a lo mejor lo de qué es el ridículo no lo enseñaban en sus colegios de famosos. Algunos dicen que eso es "hacer gracia". Debo ser yo que no tengo ninguna. Será eso. 

 

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Pablo Iglesias preocupado por la Cañada Real, de Madrid

Pablo Iglesias, vicepresidente del gobierno socialista/podemista de Pablo Sánchez, andaba estos días preocupado, y discutiendo con algunos ministros, para que volvieran a dar la luz a las chabolas de la Cañada Real de Madrid, e incluso para que se realojaran en nuevos lugares a los que ni tenían agua tampoco. Y con el frío que está haciendo, dicen que decía. 


Yo no vivo en Madrid pero llevo años oyendo hablar de esa Cañada Real. Es un lugar a la afueras de la capital española, donde se han instalado quienes trafican y viven de la droga. 


Resulta que de 1700 chabolas (si no escuché mal la cantidad), solamente hay CUATRO contratos dados de alta para tener luz. El resto, son enganches ilegales. Eso sí: los cochazos en las puertas. 


Mire usted señor Pedro Sánchez. Entiendo que se preocupe por los pobres... pero no por quienes no lo son, pero lo aparentan. Ya que va usted tan de bueno, preocúpase por ejemplo, de las personas mayores que ante esta tremenda ola de frío polar que nos ha asolado, y que aún padecemos, y por no poder poner los radiadores eléctricos que tenemos desde hace más de veinte años, hemos tenido A LAS CUATRO DE LA TARDE que meternos en la cama, tiritando, porque ya no podíamos tiritar más. 


Y la cosa no es que tuviéramos el radiador roto, no. El problema es que no podemos pagar un recibo de la luz que de normal se nos doblaría en cuanto a precio... y más aún habiendo subido la electricidad casi un 22% (que no tienen ustedes vergüenza, por cierto y así aprovecho). 


Si quieren ustedes saber lo que es REALMENTE la pobreza, póngase a vivir en una casa de más de 60 años de antigüedad, llena de humedad por todas partes, y cuyas paredes se caen a trozos, y que con una camiseta de invierno y dos jerseys no haya forma de que usted pare de tiritar. Porque con una pensión de 600 euros dígame usted, señor vicepresidente, si puedo vivir donde lo hace usted. 


Así que déjeme de Cañadas Reales, que le repito tienen coches carísimos aparcados en las puertas de sus casas, y ocúpese de la gente que ni siquiera se acerca a los Bancos de Alimentos porque aún tiene vergüenza torera. 


Que no todo el mundo tiene lo que se considera "pensión media" en España (que cada vez que hablan de eso se me revuelven las entrañas, porque mienten), y no todos cobramos 1300 euros. Subir un 0,9% las pensiones cuando sólo la luz, en un día, sube casi un 22%...


¿Y esa es la izquierda que usted quiere gobierne mi país?. Y no se le ocurra decirme que "una izquierda más justa" es lo que desea, porque primero: usted es ahora gobierno... y segundo: me puede enfadar más aún de lo que estoy. 




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Llamemos a las cosas por su nombre

Un poco harta de tanta bobada, y pensándolo desde ayer, al final me he decidido a escribir sobre un vídeo que está circulando por todas partes, de un señor mayor y una chica joven, en el metro de Madrid, y donde los dos se enzarzan en una pelea digamos "importante".


Quien grabó el vídeo iba en el mismo metro. En el vídeo (que no voy a traer hasta aquí, porque estoy cansada de poner alguno y que al poco tiempo lo hayan suprimido, en el vídeo, decía, se ve a un señor ya de cierta edad, todo enfadado, casi gritarle a una chica joven y negra. Lo último (lo de negra) lo digo porque luego se verá que es importante. 


El vídeo -y ésto hay que aclararlo- comienza con el altercado y no cuando realmente empieza la escena, por lo tanto ese inicio hay que suponerlo. Y vistas las actitudes de ambos (cuando se empieza la grabación), posiblemente la "conversación" empezó algo más calmada y sobre todo educada, pero -y ésto hay que reseñarlo- cuando alguien llama la atención a otro y sobre todo en el tema "mascarillas", no se suele nadie disculpar y menos responder con sensatez. 


El caso es que empieza con el señor ya enfurecido y la joven enfrentándosele. La chica llevaba la mascarilla por debajo de la nariz y el hombre casi le grita que se la ponga bien. Por eso digo que el comienzo debió ser más pausado, porque cuando uno se ensalza tanto, ya ha habido intercambio antes... y sin querer acentúar ni la juventud ni la raza ni nada más, imagino que la chica debió responder no demasiado bien, lo que provocó el enfado del mayor. Nadie se pone a grabar un vídeo de una conversación normal, digo yo.


Hay un hombre, otro, ajeno a los dos "contertulios" que interviene, éste sí de forma sosegada, apoyando al anciano, pero que al ver que los tonos suben y que la chica se encara con él, se aparta y se calla. Es ya una señal.


Total, que el señor mayor termina perdiendo los papeles y únicamente insulta cuando la joven negra empieza a decir, gritando, que eso es racismo (???) y que es un "hijo de puta" (que nunca entenderé por qué hay que ponerlo "hdp"). Ahí el hombre, ya fuera de sí, le responde que eso lo será ella... pero en ningún momento hay nada que indique racismo alguno... o por lo menos, yo que he visto el vídeo dos veces, lo he oído.


Lo del racismo no es la primera vez que lo escucho. Cuando alguien se queda sin argumentos, lanza que eres racista si la persona (en este caso la joven) es de cualquier etnia. De verdad que el anciano no habla en ningún momento del color de la piel de la chica. 


Lo único que hay cierto es que la chica llevaba la mascarilla puesta por debajo de la nariz. Algunos en redes sociales alegan que se le caía al hablar, pero eso no es eximente de nada: si se te cae y ves que ello es motivo de altercado... te la ajustas y en paz. No es tan difícil. Y te disculpas, porque no hay que olvidar que el nerviosismo del mayor posiblemente sea porque con ese tipo de gestos se está jugando, él, la vida. La empatía siempre es un grado que no todos tienen. Y está habiendo demasiada gente joven (y no tan joven) que se toman a chirigota lo de las mascarillas y demás temas sociales relacionados con la pandemia. Que parece que existen dos bandos y no es así: sólo hay uno... el de los que se mueren por el covid. 


El vídeo por si alguien quiere verlo.



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A la estupidez le llaman sinceridad

No puedo... es que no puedo con la gente "sincera". Esa que va de "auténtica" e incluso de "valiente", pero que en realidad funcionan dando dentelladas a diestra y siniestra, sin el menor respeto, sin la mínima prudencia y sobre todo con el mayor de los desprecios hacia todo y todos. 


Y no es un modernismo. Es una idiotez supina que perdura en el tiempo. No es algo de ahora. Y es que algunos se creen con el poder y el mando para decirles a otros lo que ellos no quieren escuchar. No entienden (imposible que lo hagan porque no miran más que su propio ombligo) que si todos fuéramos por la vida como lo hacen ellos, andaríamos pegándonos tiros unos a otros.


Y no, no me he enfadado con nadie en concreto... es que de nuevo he entrado en una red social... y me supera la estupidez humana. Ya sé que no todo el mundo es igual, que hay buenas gentes en las redes... pero entre esos y los que se pasan el día con el "amén" puesto, me tienen... me tienen. En facebook esos, y en twitter los siempre cabreados; y no, no se me ha olvidado instagram... postureo tonto y forzado a más no poder. ¿De verdad que el mundo es así?


Hay gente que va por la vida con mirada virtual de superioridad, diciendo lo primero que se le cruza por la mente, y sin ningún miramiento hacia el otro. Y si alguien se para y les pregunta, dicen: "es que yo soy muy sincero". No, perdona, tú eres muy imbécil, y el día que encuentres la horma de tu zapato te vas a enterar, porque no hay nada peor que un gilipichi chocando contra otro de su mismo rebaño.


Por desgracia (pura desgracia, sí señor) tuve en mi vida a alguien de esa misma calaña, y si hay gente despreciable, ese grupo son de los que más merecen el calificativo. Ni te cuento lo que es tener que vivir con alguien así. Y no, no era mi pareja, porque de haberlo sido al menos le hubiera podido mandar a Pernabuco.


No pensaba escribir nada en varios días, pero mira: tú dispones y cuatro desquiciados consiguen lo contrario. 


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Lo que se aprende de la vida

Es curioso lo que pasa con la vida; lo que pasa cuando vas cumpliendo años... y las mentiras que rodean todo eso. Es como "la primera vez" del sexo: todo maravilloso, edulcorado... cuando en la mayoría de las ocasiones es más que complicado. O el nacimiento de un niño... o el primer beso... no sé, son tantas las historias contadas que no tienen nada que ver con la realidad... 


Pues con la vida, con los años cumplidos pasa algo parecido: que si adquieres sabiduría, experiencia... la belleza de las arrugas... 


Dejemos ya tanta falsedad: ni la juventud es la panacea de todo ni la vejez es la vida plena. Los extremos nunca son buenos en ningún sentido. 


No hace mucho alguien me dijo: "es que yo cuando sea mayor no quiero verme tan sola como estás tú". Y es que hay mucha gente necia sin catalogar. Porque la soledad, cierta soledad y sobre todo cuando más necesitas tener a alguien, no es algo que nadie elija. Simplemente las cosas suceden y desembocan en lo que no se quiere. Y luego está que quienes te rodean se van yendo a otros mundos, que las relaciones no prosperan, que el egoísmo impera. 


Y cuando hablo de "compañía" no me refiero a tener a alguien por tener, si no de compartir el resto de tu vida, el final posiblemente, con a quien le importes... le importes de verdad. Porque para acompañar ya tengo a mi perro... 


Pero claro "a mí no me pasará", porque todo lo que no nos gusta les pasa a los demás. Porque crees que ahora que eres joven (o quizás no tanto) estás labrando tu camino para evitar esa soledad. Y eso no funciona así, de verdad que no. Da igual lo que proyectes porque si tiene que ser... será. 


Supongo que el final de año, sin que una pretenda hacer resumen ni cuentas de nada, tiene escritos como éste, donde no sabes muy bien dónde meterte para que la vida no siga defraudándote una vez, y otra, y otra... en el cuento de nunca acabar. Y es que la cosa está también en que por mucho que te empeñes, siempre habrá alguien que sumará una decepción más, como si estuvieras coleccionando medallas.


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Cuando llega la Navidad

Es curioso lo que sucede -me sucede- cuando se aproximan estas fiestas navideñas, donde antes -no hace tanto- todo eran villancicos, paz, amor... y el espíritu navideño campando a sus anchas. Ahora ha cambiado mucho todo y a la gente le apasiona eso de ir de comprar y gastar hasta lo que no tienen. Comer y beber, aparentando ser muy feliz, es el resultado. 


La última Navidad que recuerdo, aunque parezca una locura, fue la que se produjo en mi casa (cuando aún era de mis padres), en 1988. Hace la friolera de treinta y un años. Después de aquella, las que llegaron fueron otra cosa. 


En ese 1988 mi padre se moría. El árbol de navidad lo ponía él siempre, pero como ese año no podía, lo hicimos mi madre y yo procurando que no nos viera llorar. Mi progenitora hizo la cena de siempre... aunque ninguno de los tres comimos nada: él porque no podía y nosotras porque él no podía. Fue la peor Navidad de mi vida sin paliativos. Pero ya no la recuerdo con ese dolor que duró años, si no con una tristeza que sale de muy hondo, porque fue la última de mi padre. Murió el 28 de febrero del año siguiente.


Hay fotos de entonces, aunque hace años, muchos años que no las he visto. Mi padre en batín porque fue incapaz de vestirse para la cena, algo impensable en él. Mi madre tiene un rictus extraño en la boca, intentando sonreir cuando no paraba de llorar a escondidas. Yo por aquel entonces, como siempre (y no estoy presumiendo de nada) era la mujer fuerte que podía con todo... porque no había nadie más para relevarme en ese papel.


Fue muy complicada esa noche y todas las que vinieron después. Pero repito que no estoy escribiendo como lo hubiera hecho entonces. No se olvida, pero se suaviza. 


No me hace falta mirar las fotos (que no veré tampoco este año) para recordar cada movimiento, cada gesto, cada palabra... cada esfuerzo de quien casi no podía ya ni moverse. Hasta el último día de ese y posteriores, no quiso nunca que nadie le viera "tumbado en el sofá". No se podía ni poner de pie, pero permanecía a duras penas sentado. Lo que es la dignidad personal. 


Mi padre no hubiera aceptado nunca la eutanasia para él... sencillamente porque aunque sabía (y lo sabía) que se moría, nunca lo quiso admitir. Se aferró a la vida hasta el último instante. Y era su derecho. Incluso ahora hubiera sido un derecho que nadie le hubiera quitado. Pero como entonces, y cuando él ya no podía decidir y todo su mundo estaba lleno de dolor y de inconsciencia... la única persona que podía decidir era yo. Lo hice y lo haría. Siempre. Porque eso también es amor.


Nunca han vuelto a ser, las navidades, lo que fueron antes de aquello. Nunca ha vuelto a haber un árbol iluminado en mi casa... ni siquiera cuando ya me quedé sola.


Es curioso. En cambio cuando pienso en mi madre, en sus últimos tiempos, en su último día... siempre tengo la sensación de que cuando se fue no lo hizo sola: mi hermano, el que vive a diez minutos de mi casa y sigue respirando cada día, murió con ella, porque el único hilo que aún nos sujetaba ya no existía. La verdad es que es un individuo que me resulta completamente indiferente. 


Y aquí ando, a 21 de diciembre, sin ningún dulce en casa (porque no puedo comerlos), y pensando si empiezo a "celebrar" la Navidad ya a mi manera: comiendo poco y bebiendo menos, si no quiero tener un disgusto. Con mi Tobi al lado (que es todo un regalo de vida), y sin más necesidades emocionales que las que yo me quiera crear. Pocas, la verdad.


Si alguien pasa por aquí que se mire el ombligo: si es buena gente... feliz Navidad y que el próximo año veamos todos la luz y dejemos de tener miedo. Si no tiene ombligo... que siga caminando, que aquí no se le ha perdido nada. 


La vida son cuatro días... y nos pasamos dos echando de menos.


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17 diciembre 2020... un dia importante

He querido "reposar" las sensaciones antes de venir a aquí y escribir. Porque ayer, 17 de diciembre del 2020, fue posiblemente uno de los días más importantes que ha tenido la Historia de España. 


Los ha habido y muchos de gran trascendencia para todos los españoles: cuando se hizo legal el divorcio, o el aborto;... cuando las mujeres de este país dejaron de estar bajo la tutela primero del padre, y después del marido (como si fuéramos taradas mentales); cuando a fuerza muchas veces de cabezonería (y de mucho llanto lleno de impotencia, por qué no decirlo también) fuimos conquistando nuestra libertad económica... y muchas más cosas que sería largo y engorroso ir enumerando. 


Pero ayer fue quizás más de momentos de serenar la mente, mientras el corazón se desbocaba por la alegría. Ayer se aprobó el Proyecto de Ley para la regulación de la eutanasia.


Y no es que la eutanasia sea motivo de risa y jolgorio... que no lo es. Pero sí el logro conseguido... el derecho ganado a pulso. Porque posiblemente es el último derecho del ser humano: elegir su propia muerte... pero con las mejores garantías y sin más sufrimientos. 


Ayer (y yo estuve a través de la televisión) se dijeron auténticas barbaridades por gentes a quienes el resto de los mortales les importamos... lo que les importamos. Vox (ultraderecha) y Partido Popular (derecha conservadora) dijeron, sin ruborizarse siquiera, que el gobierno quería la eutanasia "para evitarse pagar las pensiones" de los ancianos que viven en una residencia pública. O que estaban dando facilidades para que los hijos se libraran de sus padres "por la herencia". Y así, escuchando burradas como esas, estuvieron los dos una hora.


Como dijo después la portavoz del PSOE (que por cierto estuvo soberbia) Luisa Carcedo (anterior ministra de Sanidad), siempre, en cuanto se intenta lograr un derecho ciudadano en el Parlamento, las dos derechas saltan encrespadas intentando evitarlo. Carcedo habló con el corazón y con la indignación que se le notaba a través de la mascarilla. Por cierto: hoy la prensa española lo único que ha reseñado de la sesión de ayer es que "no se quiso quitar la mascarilla". Ese es "el cuarto poder" que tenemos.


La portavoz de Vox era para apedrearla... y que conste que incluso el decirlo me repele, pero es que oir como dijo lo de "para evitar pagar pensiones" no sé ni por dónde cogerlo. 


El proyecto de ley ahora irá para ser refrendado por el Senado (que lo será) y de todo eso surgirá la Ley Orgánica que finalmente regulará la eutanasia. Por si alguien no lo sabe: el procedimiento para una ley orgánica es cuando se modifica algún derecho de los españoles. Así que si no pasa nada raro, para marzo la tendremos en todo su esplendor.


Y ahora una reflexión muy personal. No es agradable en ningún sentido tener que aplicar una eutanasia. Ni lo es ni lo será nunca. Pero hay personas que viven en el más absoluto y aterrador dolor las 24 horas del día. Somos compasivos con nuestras mascotas cuando no hay ninguna solución... pero algunos son incapaces de entender esa misma compasión con nuestros padres, hijos, abuelos... o incluso con nosotros mismos. 


Porque la futura eutanasia española no va a matar a nadie que no quiera morir. El único que decidirá si quiere o no vivir será el propio paciente; y para que alguien le tutele por si él ya no está en condiciones... tendrá que haber dicho claramente sus deseos en un Testamento Vital (que se hace anteriormente ante un notario). Y en el camino de esa puerta, el enfermo tendrá que dar su consentimiento CUATRO VECES... y habrá tres médicos y un juez supervisándole a él y al procedimiento. Incluso a la hora de morir, tendrá que haber siempre un médico presente. No es, como algunos están diciendo para embarrarlo todo, una cuestión de arrebatos pasionales del momento. Incluso los médicos podrán negarse por ir contra su conciencia. ¿Qué más garantías de humanidad se pueden dar?. 


Ayer, cuando a las 15:45 horas se produjo la votación, y se aprobó el Proyecto de Ley por la Presidenta de la Cámara, fue tanta la emoción, mi emoción... que rompí a llorar. Porque quiero que cuando tenga que morir -y puesto que no tengo a nadie que me cuide en esos momentos- yo y nadie más decida, con anterioridad o en el mismo momento, que la muerte sea una liberación. 


Demasiada gente ha muerto literamente rabiando (mi padre fue uno de ellos y cuando sólo le quedaban minutos de vida, un médico fue misericordioso ante su dolor y le ayudó, jugándoselo todo). El sufrimiento inútil no te lleva ni al cielo ni al infierno, si no a que mueras, repito, rabiando... y a que los tuyos recuerden durante toda la vida cómo te fuiste.


La vida hay que vivirla pero con salud para que surja la sonrisa, pero cuando se acaba y todo tu mundo es el dolor, (y lo que te está matando es irreversible) la compasión y la ley deben actuar.


Por eso me rompí al escuchar la votación... porque no me da miedo morir (aquí no se va a quedar nadie)... pero sí el cómo.


Un gran día el de ayer. 


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Y de nuevo el egoismo ante los mayores

El otro día Mapfre publicó los resultados de una encuesta en la que venía a decir que el 17% de los mal llamados "abuelos" (por la forma despectiva en que suele usarse) no va al médico casi nunca, y que el 78% maneja diariamente los medios tecnológicos (móvil, ordenador, tablet...), con lo que con ello se demuestra que no están tan "aparcados". 


Es como cuando muchos, en comentarios hechos en prensa, en Facebook o en foros, dan por hecho que los mayores votan al PP o a Vox (derecha y ultraderecha respectivamente del panorama político español). 


Pero vamos a lo que vamos. 


Una "abuelita" australiana ha publicado en sus redes sociales lo siguiente (resumido). Su hija, después del confinamiento por el Covid, tiene que volver al trabajo presencial; tiene un niño pequeño por lo que ha pedido a su madre que se lo cuide. La mujer le ha dicho que sí pero... tiene que pagarle porque para cuidar de su nieto empleará su tiempo (tan valioso como el de cualquiera). Primero le pidió el equivalente a 15 €, después rebajó a 10 y por último su hija le pidió que le cobrara 8. Y con esa cantidad llegaron a un acuerdo. 


Pues bien, al publicarlo (la mayor) las redes sociales se le están echando encima porque dicen, entre otras lindezas, que está abusando de su hija, que ese trabajo debería hacerlo gratis, que no quiere ni a su hija ni a su nieto, que lo único que le importa es el dinero... y así hasta no acabar.


Vamos a ver. Eso del cariño y la empatía hacia la familia está muy bien, pero si vas a emplear un tiempo que es tuyo y a ocuparte (como nadie más lo hará) de un niño... por muy tu hija y tu nieto que sean... ¿por qué no cobrarles?. No olvides que el ser humano, por ser como es, sólo valora lo que tiene un precio... nunca lo que es gratis. 


Es muy bonito (cínicamente hablando, claro) decir que los abuelos tienen obligación de ayudar a sus hijos en todo, y que si hay que emplear todo el día en cuidar a los nietos, se emplea. Pero no seamos irrespetuosos sobre todo con ellos, con los mayores: el amor es una cosa y algunas cosas otras, y la "obligación" de los abuelos... no existe más que en la mente de los hijos que la mayoría son unos egoistas. Esos abuelos de ahora, la única obligación que tuvieron fue la de criar y cuidar de sus hijos. Cuando éstos llegaron a adultos y se independizaron sus "obligaciones terminaron". Y cuando tuvieron nietos... todas las obligaciones de esos niños eran de sus padres... no de sus abuelos. ¿Ha quedado claro?. 


Por eso a quienes están ahora criticando a esa señora que ha publicado la historia con su hija, y que posiblemente pertenezcan a esa mayoría de hijos que abusan de sus padres, o a ese otro grupo de gente sin oficio ni beneficio pero que sabe de todo en la vida, les pondría el ejemplo de un hermano que tengo en alguna parte del mundo, y que cuando era joven, soltero y sin más problema que él mismo, decía que ante una discusión/pelea con los padres, eran los segundos quienes debían ceder ante los hijos; pero que ante la misma situación, siendo ya él padre de hijos adultos, decía que eran los hijos quienes debían ceder ante los padres. Egocentrismo puro como se verá... como todo él. 


Y a muchos (demasiados posiblemente) se les olvida que en la anterior crisis económica fueros esos abuelos quienes ayudaron e incluso cobijaron a hijos y nietos, en su casa o con su pensión. Que ahora con el Covid han sido los primeros en caer... y que el próximo enero 2021 (junto con los sanitarios) serán los primeros en vacunarse con los riesgos ahora mismo que hay. 


Pero cuando piden ser remunerados por un trabajo por el que cualquier otro pediría dinero por su tiempo y esfuerzo... entonces se les critica.



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Al final todos tontos

De verdad que la tontería subliminal de muchos está llegando a tal nivel, que ya empiezan a aburrirme hasta tal extremo, que hasta me cuesta escribir sobre cualquier cosa. 


Que si "nosotr@s" está bien pero "nosotrxs" no tanto (lo último va por Pérez Reverte). Que si escribir "nosotros y nosotras" tampoco procede (cursilería de muchos). Que si antes era "twit" y ahora la RAE dice que no, que es "tuit" (otros que también van siempre a la última, jajajaja). 


Lo que duele, y duele de verdad, es que demasiados escriban "tubieran", "hojos", "umilde" "brabo"... y podría seguir hasta el infinito, y esos eruditos (de la RAE o no) ni se inmuten ante lo que yo sí creo es ignorancia supina y un verdadero atentado contra la ortografía y la lengua española. 


Porque una cosa es un despiste al escribir (y yo suelo cometer muchos porque no repaso), y otra muy distinta que algunos se atribuyan cataduras que no tienen, para dar lecciones de escritura al resto de los mortales. 


Por mucho que eruditos e incluso sabios del siglo XXI (que en realidad ya no existen) se empeñen, yo seguiré escribiendo "nosotros y nosotras" porque como mujer (sin más añadidos) no me considero representada en ese "nosotros" generalizado en que se intenta englobar a los dos sexos. El día que al decir "nosotras", el grupo no sea sólo el de ellas, y ellos no se ofendan... a lo mejor cambio de opinión. Y sí, no ha sido un fallo: seguiré escribiendo, también, "sólo" por "solamente", porque así lo aprendí y porque me da la real gana. 


Y como de verdad últimamente me aburre lo que parece importar al resto del mundo, me retiro de nuevo a mi cueva... porque fuera no hay nada que ver de interés. 

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El Ministerio del Tiempo

Hay veces en que sin saber muy bien por qué, una se encuentra con "joyas de la corona". En este caso concreto, con una serie de televisión (española), que no sé por qué "me perdí" en su momento, y que por lo que leo ahora tuvo una gran audiencia televisiva: "El Ministerio del Tiempo", de TVE-1.


Bien, pues ahora y mirando no sé qué, la he recuperado, en sus cuatro temporadas y con todos los capítulos. Y repito que es todo un descubrimiento y una verdadera joya. 


No voy a contar nada sobre dicha serie por no destripar contenido, por si alguien que como yo no la haya visto y quiera hacerlo, pero de verdad que es para disfrutarla. Y no hay que pagar para verla en su totalidad: en la web de Televisión Española está íntegra.


Mucho se habla de que la televisión pública es un bodrio, pero yo personalmente hace ya mucho tiempo que tengo claro que hay una campaña orquestada (no sé por quiénes aunque lo imagino) para desprestigiar a TVE, que sin dudarlo, hace entre otras cosas bien, las mejores series de televisión no ya de España si no posiblemente del mundo. Es como, por poner un símil, la campaña de destrucción que existe desde hace también mucho tiempo, contra Mercadona y su dueño Roig, y que también es fácil imaginar quiénes la orquestan. Pero aún así la cadena de supermercados, le pese a quien le pese, sigue siendo la más visitada de los ciudadanos. 


Pero volvamos al "Ministerio del Tiempo", una idea muy original en su concepto global y desde luego interesante (muy interesante) como divertimento e incluso como aprendizaje. Porque seguro que más de uno (y una) se ha preguntado quién era, por ejemplo, el Lazarillo de Tormes, y no digamos ya el Empecinado o Torquemada, sin saber (porque la ignorancia en este mundo actual es infinita sobre todo en quienes presumen de conocimientos), que sin esos y otros muchos personajes, la Historia habría sido otra. 


No suelo estar de acuerdo generalmente con el escritor Pérez Reverte. No me gustan sus libros. Pero sin compartir los insultos que profiere cuando alguien no es de su agrado, por una vez y sin que sirva de preferente, sí estoy de acuerdo con él cuando llama necios (por decirlo de una forma suave y a mi estilo) a quienes, por ejemplo, "exigen" que España pida perdón por su historia. Y también comparto con Reverte -siempre lo he dicho- que la Historia no se puede contemplar y menos juzgar, con ojos del presente.


¿Que a qué viene lo de Reverte con "El Ministerio del Tiempo"?. A que la serie de televisión, mirándola con ojos de hoy, está tan bien hecha (incluyo a los actores que la componen), que cuando termina cada capítulo tienes ganas de saber más sobre los personajes de que hablan... y que aunque Reverte (el escritor) y yo somos incompatibles en cuanto a formas, ambos somos unos enamorados de la Historia... cada uno a su manera. 


El gran Jaime Blanch, veterano donde los haya (y que físicamente está que para mí quisiera parecerme a él cuando tenga 82 años), todo un actorazo. Rodolfo Sancho que aparte de guapo a rabiar, es un actor como la copa de un pino. Aura Garrido, inmensa... Nacho Fresneda de quien sólo diré que no se puede hacer mejor su papel. Cayetana Guillén Cuervo un gran descubrimiento para mí... y el resto del elenco (Francesca, Juan, Natalia (mala malísima...).


Mira que ya hay pocas cosas que puedan enamorarme en esta vida. Mira que hay poquísimas que puedan atraparme en sus redes. Pero siempre hay una segunda oportunidad. Y mientras esta vista mía me lo permita (que ya no me permite demasiado), disfrutaré del progreso que me permite olvidarme del mundo nada sencillo de ahí fuera, y sumergirme en tiempos y palabras que casi había olvidado, y sobre todo en sentimientos que hoy resultan casi absurdos... como amistad, compañerismo, generosidad... amor en definitiva. 


"El Ministerio del Tiempo" una gran serie, para descubrir o sencillamente para volver a ver. 


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Disturbios en un estado de alarma

Parece que algunos se hayan vuelto locos, rematadamente locos. En un "estado de alarma" suave como el que estamos teniendo en pleno mes de octubre (2020), sobre todo si lo comparamos con el que hubo en marzo con un confinamiento total de la población, al que únicamente hay que añadir un "toque de queda" que no es tal si la memoria es de los mayores, y más bien se resume a un "no poder salir de madrugada", no tiene mucho sentido lo que está pasando. Y todo porque algunos (que no siempre son todos), no pueden salir de puente de Todos los Santos. Porque algunos (no todos) se han pasado las medidas de "cuidado que nos contagiamos" por sus respectivos actos del triunfo, montando fiestas, juergas y botellones, sin mascarillas ni precaución, y contagiando luego a padres, hermanos, tíos, abuelos... porque -decían- que con ellos no va la cosa ya que sólo se mueren los viejos. Anoche, desde mi ventana y simplemente mirando el poco tráfico que había en esos momentos, me di cuenta que doce personas (doce, que las conté), ciertamente "arregladas" en cuanto a vestimenta y con respectivas maletas de ruedas, se metían en un lujoso coche de esos que tienen tres bandas de asientos. La impresión que me dieron es que ni se iban de juerga callejera, ni a cenar en casa de un amigo, ni a trabajar en el campo. Iban bien vestidos, con maletas... y todos pasarían de los cuarenta. No hace falta ser muy listo para adivinar que iban de viaje. O a pasar el "puente", que es lo mismo. Y ahora encima, esta noche pasada, cuatro ciudades españolas montando jarana y haciendo salir a los antidisturbios, con heridos y detenidos incluidos. En serio, ¿nos hemos vuelto locos?. Sinceramente pienso que los de las revueltas de anoche son los mismos de siempre: cuatro "sin oficio ni beneficio", aburridos de la vida, viviendo a costa de los padres o incluso de la sociedad (que robar también es vivir a costa de la sociedad), sin trabajo y sin nada que hacer, que se juntan como quien va al cine, a volcar contenedores y a pegar fuego a todo. No se me ocurre otra explicación, porque si realmente quienes están armando alboroto son gente de bien, que se han enfadado por no poder salir de puente... ese, esos grupos están mucho peor de lo que yo pienso. Porque con más de veinticinco mil contagiados diarios y casi trescientos muertos... no se puede ser tan tarado mental.
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