Como la vida misma

Coges hoy el periódico (o si lo prefieres... cualquier otro día) y encuentras que la noticia no es que el presidente norteamericano Trump esté no sé dónde de viaje oficial si no que ha intentado coger la mano de su mujer y ésta le ha rechazado. Luego sigues mirando y dicen que Guardiola, no sé si el mejor entrenador del Barcelona porque ni entiendo de fútbol, anda criticando no sé qué fichaje del Madrid, que digo yo en mi ignorancia que a él qué le va ni le viene. Continúas con querer estar informado y te encuentras que a Paula Vázquez, la presentadora habitual en otros tiempos, lo que le mueve para trabajar es algo que llaman "cláusula de conciencia", que parece ser es algo así como no entrar en la vida privada del invitado, y de nuevo yo en mi supina ignorancia me pregunto que si llevas, por ejemplo, a Ana Obregón... ¿de qué hablamos con ella?. Y es que, repito, no sé ver lo subliminal de esa cláusula de conciencia, eso sin contar con que se trabaja para comer, digo yo.

Luego y para llenar el alma, que también come, encontramos que a Sara Carbonero, periodista de pro y madre de los hijos de Iker Casillas, lo que le gusta es irse a descansar a su pueblo, algo que no sabía y que no sé cómo he podido vivir sin conocer. Me ha cambiado la vida.

Luego está eso de que Rajoy dice algo por decir, que Podemos anda cabreado por el martes y 13, que el PSOE anda barriendo su casita, y que algún otro sonríe mientras aprieta dientes y menta a la madre de. Por lo demás, nada nuevo bajo el sol porque Carrefour siendo vendiendo y Mercadona también, que en realidad es lo que importa al país.

Lo de que si el paro sube o baja ya aburre al personal y por eso los periódicos ni lo cuentan, y lo del déficit y el PIB se nos escapa de las manos a los simples mortales por mucho que nos lo expliquen. Que anda -casi se me olvida- el presi catalán vendiendo la moto de su manida independence day en Madrid al tiempo que sonríe ladinamente cuando alguien le pregunta por la deuda del 65% de sus presupuestos que tienen con ese enemigo a vencer llamado España, que mientras despotrican por un lado no les hacen ascos a los dineros de los españoles, y encima hay que aguantar que ellos, con su "bien hacer" están sosteniendo al Estado, el español claro.

Y por aquello de ir terminando, lo de un bombazo y la amenaza de otro, que eso sí es serio y por eso ni una broma. Que lo del presentador para quien mientras no explote el estadio de fútbol del Manchester, la cosa no es importante... dos guantás a mano abierta como mínimo.

Que ya estoy informada de lo sucedido aquí, allá y acullá. Que esto de leer la prensa diaria da mucho de sí para ser una letrada de pro. Por cierto ¿alguien sabe cómo va lo de Paula Echevarría y el Bustamante, que me tienen en un ay?. De la/las Campos ya buscaré más tarde si le han puesto/quitado el parche a la matriarca, si Terelu está compungida o no y si la otra hija le cuenta que Bigote sigue en la isla ganando pruebas y todo, que está hecho un chaval; lo cortés lo quita lo valiente: que se mejore pronto y lo mejor posible pero... que lo de venderlo todo tiene su precio. Hale, que creo tengo toda la información absorbida y ya puedo esperar a que mañana aparezcan nuevas noticias importantes sin las que mi vida sería un auténtico fiasco. Y es que no hay nada como coger un periódico y sumergirte en lo que de verdad importa.

Seguir leyendo...

23 de mayo

Seis años ya. Parece mentira.

Aquel 23 de mayo había ido al Centro de Salud a que el médico me hiciera recetas para mi madre. Ya con la manilla de la puerta en la mano para irme, dije sin volverme "tengo un bulto en el pecho". Me di la vuelta y miré a mi doctora. Ya se había puesto de pie y también me miraba; muy seria me dijo que me quitara la blusa y que me tumbara en la mesa. Yo no sabía dónde colocar la mirada; ella rehuía la mía.

Empezó a palpar mis senos sin que yo le hubiera dicho ni siquiera cuál, dónde... algo. No creo en casi nada pero recuerdo que rezaba a algún dios para que no lo encontrara . De pronto se paró y me dijo "¿es ésto?". Casi no le pude contestar, asentí con la cabeza a punto de romperme. Me mandó al especialista por urgencias: me vio dos días después.

Hoy hace seis años de aquel "tengo un bulto..." Seis años ya. ¡Cuántas cosas han pasado desde entonces!. ¡Cuánto dolor y cuánto llanto!. ¡Cómo cambiamos cuando algo así ocurre!.

Seis años. Soy una niña todavía... Es raro saber que eres una superviviente. Es más raro aún recordar lo que pasó a partir de aquel día y cómo muchos, muy "sinceros", se quitaron la careta.

Felicidades a mí porque pude (tuve suerte) con algo con lo que muchos no pueden. Y aquí estoy, seis años después, para contarlo. Me voy a comer mi tarta de cumpleaños.



Seguir leyendo...

El olivo más viejo y Ulldecona

Ulldecona es un pequeño pueblo de la provincia de Tarragona (España), y en estos días es noticia por una noticia que ya pululaba en las redes hace muchos años, pero que como siempre pasa, algunos se enteran ahora: que tiene -dicen- el olivo más antiguo de España. Pero como pasa últimamente quienes reseñan la "noticia" lo hacen refiriéndose al enclave como "Península", "Estado" y similares, evitando a toda costa referirse a España como tal. Tonterías que tienen algunos catalanes. Pero vamos a lo que vamos.

Este olivo tiene la friolera de 1700 años, con lo que si la medición es buena, se plantó en la Hispania romana. Creo que no hace falta decir que por aquel entonces Cataluña no era ni siquiera un pensamiento. Y es que a veces se riza el rizo del absurdo hasta límites insospechados que hacen hasta reir. Yo una vez tuve una pareja de esa zona, y concretamente de Ulldecona que cuando venía a Alicante decía que iba al extranjero. ¡¡¡Manda huevos!!!.

El caso, y dejando de lado lo del olivo (que también en el pueblo de mi amiga Virtu, zona del Montsiá) dicen que el más viejo es el suyo... y en Millana (Alicante) hay otro que tiene 2000 añazos), tuve hace años el infortunio de visitar Ulldecona, pueblo al que no pienso volver nunca. El infierno que pasé allí no hace que tenga precisamente un buen recuerdo del lugar, eso sin contar con que al menos en aquella época el lugar era justito justito por no decir escaso hasta la locura: dos calles, sin autobuses, sin taxis, sin teléfonos públicos (que entonces aún existían), y con una estación de tren en el pueblo de al lado con lo que si no tenías coche propio no había forma de salir de allí, y encima con un único banco que no admitía más tarjetas de crédito que las suyas. Lo dicho: para no volver. Todavía tengo escalofríos al recordar todo aquello. Y hablamos de hace poco más de diez años.

Posiblemente si algún día volviera a pasar por allí y en otras circunstancias, cambiaría mi perspectiva actual de Ulldecona, pero hoy por hoy y como no pienso pasar ni cerca siquiera... como alguien me pregunte le diré que rodee el sitio y ni entre, porque como siga igual de atrasado y se le rompa el coche, sabrá lo que es estar en una jaula de donde no sabes la forma de salir. Tremendo, fue tremendo.

Y lo dicho: en Millena hay un olivo con 2000 años... y que sí está en España... sin miedo a decirlo. Que hay mucho ignorante de la Historia.

Seguir leyendo...