Un adiós no sé hasta cuándo

Esta mañana he visto a uno de los especialistas médicos que están intentando averiguar qué me esta pasando desde hace tres meses y que aparte de llenarme de dolores por todo el cuerpo me está invalidando e incluso con grave peligro de quedarme ciega. No tiene que ver con la diabetes. Son otras cosas que han surgido de repente y que se desconocen de momento los orígenes. De ahí estar buscando a toda velocidad para que los daños sean los menos posibles. Creo que con lo poco ya dicho se nota la gravedad de lo que ocurre a pesar de que no quiero entrar en detalles, porque tampoco es mucho lo que se conoce. Todo el cuerpo está afectado.

Por eso mismo y mucho más que de momento no puedo decir porque incluso los médicos desconocen (y por qué no decirlo también: por que me cuesta mucho escribir), sirva este de momento último escrito mío para despedirme por tiempo indefinido.

No sé si podré volver ni cuándo, porque ahora mismo el simple hecho de escribir ya supone un tormento lleno de dolor por todas partes. Pero no quería irme con el silencio si podía evitarlo de alguna forma. 

Quería dar las gracias a quienes durante años han ido asomando por aquí de vez en cuando, incluso dejando su huella en algunas ocasiones. 

A quienes sin dejarse ver, han asomado con su silencio y me han leído también durante años. 

A algunos que casi han pasado de largo y por casualidad, olvidando al instante que lo habían hecho. 

A quienes al final se han hecho amigos y amigas de esta casa y de mi, porque la virtualidad también es un grado. Incluso a quienes en algún momento se distanciaron y olvidaron el camino (yo también él suyo).

Y sobre todo a quienes algún día, en algún lugar, formaron parte de mi vida real y de mis sentimientos aunque la vida nos haya llevado por incomprensión sin demasiado sentido, olvidando lo que nos llevó a unirnos y enardeciendo lo que al final nos separó. Luego las lágrimas de lo que no se hizo no sirven ya de nada. 

Pero sobre todo a quienes están ahora, cuando más falta hacen en el infierno que estoy viviendo físicamente. Es todo un regalo tenerles. 

Ya no me quedan fuerzas ni físicas ni morales para nada, y no es cuestión de rendirse o tirar la toalla. Es que mi cuerpo se ha rebelado contra no sé qué y parece haberse cansado de vivir. Los médicos están tratando a toda prisa por saber qué pasa y sobre todo por qué. Aún me quedan pruebas de las llamadas "gordas" por pasar y prácticamente de ellas dependerá todo, pero mientras tanto hay que esperar, tomando más de 30 pastillas diarias para poder mantenerme en pie... sin contar las inyecciones. Es grave por si a alguien le interesa.

Por eso, porque cualquier día, en cualquier momento, puedo no poder escribir más, he querido despedirme aquí y ahora, no sé por cuanto tiempo. Si puedo volveré, pero no hay ninguna garantía de poder hacerlo ahora. Escribir hasta aquí me está costando un triunfo.

He dejado libres los comentarios para que incluso los anónimos puedan escribir si así lo desean, y porque no sé si quiera si podré moderarlos. Espero que no se llenen de basura virtual.

Si no vuelvo sabréis que la vida me lo ha impedido.


Chesana

Martes 28 de junio del 2022


Seguir leyendo...

No está siendo el mejor año

Los últimos tres meses han sido nefastos. Desde que me pusieron la cuarta dosis de la vacuna del Covid no he levantado cabeza y no bromeo: al día siguiente de ponerla empecé a encontrarme mal y a las 48 horas ya no podía ni moverme. A partir de ahí un dolor intensísimo por todo el cuerpo que nadie sabía a qué se debía.

No voy a alargarme pero ha sido un infierno. Ni el cáncer fue tan malo. Hasta tal punto llegaron dichos dolores y la invalidez que producían que pensé en lo que nunca había pensado. Incluso a mi manera llegué a despedirme de la gente que quería... aunque algunos no supieron entender que me estaba yendo.

El pasado 15 de este mes me abrieron la cabeza y con ella abierta sigo. Nada ha terminado y todo es posible. Me cuesta mucho todo. Me he desmayado en mitad de la calle, he estado en Urgencias pensando que iba infartada, pierdo el conocimiento de vez en cuando... en fin, un drama que no sé cómo terminará. Y no, no estoy en el hospital, si no en mi casa y con mi perro como cuidador.

Pero la vida también es esto. Me cuesta escribir y leer y así que aquí lo dejo no sé hasta cuándo.



Seguir leyendo...

Novedades en el frente

Son las 6 de la mañana. Una noche más sin dormir y van ya dos meses y medio. Atiborrada de pastillas y teniendo que obligar a las manos, dedo a dedo a escribir ésto que me temo no podrá ser muy largo porque el dolor ya empieza a atenazar.

Mañana 23 de mayo hará once años que me detectaron el cáncer de mama que me ha tenido el alma en vilo. Once años. Se dicen pronto. Pues ni ese cáncer me hizo llorar tanto y sentir tanto dolor como el que siento ahora, ni tantas secuelas. 

No voy a detallar lo que me está pasando, porque el que quiera saber que aprenda... o pregunte, pero es curioso cómo  de un día para otro, de un momento a otro, se te puede dar la vuelta como un calcetín, y no tener más idea en la mente de que pare todo este sufrimiento... o de hacerlo parar tú sin saber bien cómo. 

Y cómo gente que decía que te quería (no necesariamente en el plano amoroso) y que estaría siempre junto a ti, desaparece y ni siquiera se preocupa cómo estás en meses, en años, pareciendo no saber que las cosas, las situaciones, la salud incluso cambia en cuestión de instantes. 

Apenas puedo escribir ya con teclado (nada a mano) así que tengo que dejarlo aquí. No es cuestión de dar misterio a la historia... es que de verdad no puedo más. 

Quizás retome otro día cuando el dolor no sea tan intenso.

 

Seguir leyendo...

La mayoría de edad del blog Chesana

Una celebración a la que sinceramente nunca pensé en llegar. Hoy 24 de abril pero del año 2004, hace justo 18 años, nació lo que fue el principio de este blog. 

Por aquel entonces lo que surgió fue en realidad una web de las que había entonces que no tiene nada que ver con lo que existe actualmente. Todo había que crearlo manualmente y de forma muy artesanal: los recién nacidos emoticones, las líneas de adornos, los cuadrados, una casilla... todo. Hasta los enlaces (links) había que inventarlos.

Por tener una idea de lo que era hacer una página virtual (lo más similar a un blog como éste), había que, inicialmente, buscar un lugar donde guardar absolutamente todo lo que componía dicha web (en mi caso fue en wannadoo.es)... y sin tener ni idea de diseño virtual ni de informática ni de nada. Todavía creo que anda una captura de pantalla de aquella "El rincón de Chesana" en Google.

Luego las cosas fueron siendo algo más fácil: aparecieron los foros, sin tanto trabajo por hacer aunque también tenía lo suyo. Tuve varios: Pandeangel, LaEsfinge, Chesana fueron los más conocidos. 

Y finalmente aparecieron los blogs del que es último heredero de todo aquello, este en el que escribo y que absorbió a aquel "Rincón". 

Así que hoy este blog en nombre de todos sus antecesores y con el mayor orgullo, cumple 18 años y se convierte en mayor de edad. 

Más de medio millón de visitantes nos han avalado durante todo este tiempo.

De las pocas alegrías que me quedan ya.

Ah, y como en la actualidad existen varias "Chesana's" por el mundo virtual, que quede claro que fui la primera en utilizar dicho nick/apodo... que además forma parte imprescindible de mi nombre oficial. El poder demostrar ese hecho me ha hecho ganar algunas "batallitas" de suplantación en la Red.


Seguir leyendo...

23 abril - Plasty

Veintitrés de abril, San Jorge, Sant Jordi, Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy (Alicante)... hoy hace cuatro años... cuatro años ya... que mi añorado y queridísimo gato Plasty se fue a lo que muchos llaman el cielo del arco iris, donde le siguió apenas once meses después su hermana shih-tzu Tara, y donde seguro han hecho un montón de amigos, mirando de vez hacia este planeta de ignorantes humanos, esperando que algún día aparezca quien todavía les llora. Seguro que saben que aquí tienen un nuevo hermanito llamado Tobi, que no les quita un ápice de cariño. El nudo en la garganta es ya insoportable y las lágrimas han comenzado a caer sin remisión un año más. 

Plasty fue el gato más cariñoso, obediente y bueno que nadie puede imaginar. Llegó a mi vida cayendo desde un segundo piso al tejado de mi patio cuando apenas tenía siete meses, desnutrido y lleno de lombrices por dentro. Sólo sabía comer metiendo la cabeza en el saco del pienso y beber desde el goteo del grifo del lavadero. En el momento en que pudimos cogerle (aún vivía mi madre) era muy largo y pura piel. No sabíamos de quién era así que durmió en la cocina. Era un 4 de noviembre del 2005.

A la mañana siguiente y cuando vi cuál era realmente el desastre dejado por la cocina (diarrea, lombrices, él llorando...) lo lié con una manta vieja ya que no tenía otra cosa y hacía frío, y a pesar de las protestas de mi madre que como siempre se mostró muy "humanitaria" (me gritaba que lo soltara en la calle), lo llevé al veterinario más cercano, y que sigo yendo hoy día por mi actual perro. 

Después de examinarle... le deshaució sin solución: estaba muy mal y moriría en días. Puesto que no era mío ni la eutanasia aconsejó (por el gasto). No suelo conformarme con nada, nunca, a la primera de lo que sea, así que insistí en si se podía hacer algo por él. Nombró un medicamento, un tratamiento y volver en quince días pero no lo aconsejaba porque no era muy seguro... y porque el gato no era mío. Insistió en que no me hiciera ilusiones porque en realidad estaba agonizando.

El gato fue envuelto de nuevo en la vieja manta y los dos nos fuimos a la farmacia; como estaba calentito ni maulló y el farmacéutico no se enteró. Lo que me costó darle el medicamento no es para contarlo aquí, porque eran pastillas. El resto de la odisea hasta enterarme de sus "modales" comiendo y bebiendo, para otro día. 

Lo tenían todo el día en una galería de metro y medio de larga por unos 50 cm de ancha. Todo el día. Eso lo supe días después... porque las dos mujeres que lo tenían nunca bajaron a por él, terminaron su alquiler y se fueron sin más. Es lo mejor que pudieron hacer porque con mi genio de entonces... creo que hubieran aprendido a volar también.

A los 15 días lo llevé de nuevo al veterinario que no salía de su asombro cuando abrí la misma manta y apareció un espléndido gato atigrado de ojos verdes que hablaban con sólo mirar. 

Trece años vivió.

Ahora mismo que escribo ésto le recuerdo queriendo dormir, muy malito ya, sobre mi cuerpo en la cama donde me lo llevé para que no estuviera solo. La perrita quiso venir también y prácticamente tampoco durmió en toda la noche pendiente de Plasty. A la mañana siguiente lo cogí en brazos y lo llevé al veterinario; de nuevo era apenas piel. Le examinaron e insistí en que le hicieran pruebas que confirmaran lo que yo hacía meses me temía: tenía cáncer. Me dieron todo el tiempo que necesité para despedirme de él. Jamás olvidaré la última mirada cuando ya se dormía en mis brazos; todavía no sé cómo tuvo fuerzas para levantar la cabeza y mirarme de aquella forma. Era el 23 de abril del 2018.

Hace cuatro años que está en casa junto a su hermana Tara. Espero que la vida me de tiempo para que Tobi, mi actual chichuahua encontrado en un contenedor de basura seis meses después de irse la perrita, se vaya cinco minutos antes que yo y me de tiempo a enseñarle el camino donde están sus hermanos. 

Tengo patio y jamás se escapó ni siquiera detrás de un gorrión. Le llamabas y respondía con un maullido mientras venía; jamás ensució ni rompió nada, ni una zapatilla, nada. Su pasión fue, por muy dormido y cómodo que estuviera, venir corriendo a sentarse sobre mis piernas de donde se caía por todas partes por lo grandote que era. Le ponía la mano bajo su mejilla y se dormía como un bendito (Tobi hace igual). Y sé que me quiso tanto como yo a él.

Cuatro años y todavía le lloro. Ni siquiera soy capaz de ver una foto de él.


Seguir leyendo...

Dicen que con la edad aprendes

Dicen que con la edad aprendes, y no es cierto. Que obtienes sabiduría y experiencia... según para qué, diría yo, porque ni la una ni la otra aumentan proporcionalmente con los años. 

Es cierto que aprendes a esquivar algunos golpes, incluso a verlos venir, sobre todo cuando al que tienes enfrente no va precisamente de eso: de frente, pero cuando te dan, cuando te confías, cuando confundes la bondad ajena con el egoísmo y la malicia, ese es otro cantar. 

Pero sí es cierto que te recuperas de todo mucho antes, porque no tienes tanto tiempo que perder, ni con boberías ni con gentes que no valen la pena. 

Este año 2022 lo cierto es que no se está presentando muy bueno que digamos: entre problemas ya contados anteriormente con la 4ª dosis de la vacuna del Covid, que aún me hacen confundir letras (aunque ya menos),  los necios desparramados cercanos que me han tocado, la cosa se ha complicado últimamente. Aunque he de reconocer que algunos de ellos/ellas se parecían tanto en formas y comportamientos que ha sido incluso sencillo adivinarles. Y es que los bobos, como los bollos, se parecen entre sí. 

Pero no perdamos el tiempo con historietas sin importancia y vamos al enjundio de la cosa: la importancia de vivir lo mejor posible aunque algunos imberbes se empeñen en complicarla. 

Decía y digo que con la edad se aprende. Cierto pero con reservas que tampoco hay que pasarse de listo. Pero todas esas milongas que nos enseñaron de pequeños de que todo el mundo es bueno, que los amigos son para toda la vida, que la buena gente existe (alguna hay pero sin abusar), es como lo de qué bonita es la primera vez (en el sexo), o lo maravillosa que es la noche de bodas, o el momento del parto... o cuando cumples decenas de años (las que sean). Ya llegarás, ya, a esas en que aparte de ser invisible algunos/algunas creen que además eres tonto y ellos más listos que tú. Y si no llegas, ya sabes. 

Vive tu edad con todo el decoro que puedas, pero no hacia los demás, si no hacia ti mismo, procurando no hacer el ridículo aparentando que eres apenas un niño y que sigues estando igual de bueno que cuando tenías 15 años y pesabas 80 kilos menos. Que los animales tienen también tienen sexo con cualquiera y no lo van pregonando. 

Se me ha puesto un ojo malucho de estar llorando dos días, pero se me pasará a la de tres porque ya he hablado seriamente con él. Para eso sirve la edad, la buena edad. Para aprender algunas cosas. 


Seguir leyendo...

No os vacunéis de la 4ª dosis del Covid

Ya sé que algunos pensarán que eso de la pandemia ya ha pasado. Tararí que te vi. Pero no quiero hablar de eso, si no de la cuarta dosis de la vacuna del Covid, que a los más críticos, mayores, y crónicos, nos han puesto en avanzadilla. 

Hace un mes, concretamente el 11 de marzo de este 2022 me la pusieron a mí. Al día siguiente tuve las consiguientes molestias (brazo dolorido e un poco inflamado y un ligero (eso era nuevo) malestar en el cuerpo. A las horas todo aquello desapareció y no le di mayor importancia. Pero al día siguiente se desencadenó el infierno, mi infierno.

Nada más levantarme esa mañana de la cama, no pude: las piernas no hacían suelo firme, mi cabeza daba insistentes vueltas y al apoyar los brazos, sobre todo uno de ellos sobre la cama para ayudarme, di un grito. 

Pero haré inciso ahora para añadir algo que me está pasando ahora mismo, sentada en el sofá, a las 4 de la madrugada, al no poder dormir y acordándome sin venir a cuento de nada que precisamente hoy y en pleno confinamiento me rompí el húmero y el hueso rotatorio del hombro izquierdo, por lo que me mandaron un con un simple cabestrillo a casa a que me las compusiera como me pudiera, porque ni había quirófanos ni rehabilitación, Pues bien no consigo escribir coherentemente sin enredar palabras que ni yo misma entiendo. Espero que sea el teclado del ordenador que está fallando, porque como sea mi cabeza...

Hace ya muchos meses y por secuelas que aún quedan por los tratamientos del cáncer, sólo cojo el bastón cuando llueve y por seguridad. Últimamente y debido a esa cuarta vacuna, ya no salgo a la calle sin muleta... y al paso que viene tendré que coger la segunda también.

Pero el mayor problema no es lo contado hasta ahora, si no el terrible dolor que asola todo mi cuero: desde los hombros/brazos/manos/dedos, pasando por cervicales, espalda, caderas, piernas, rodillas, tobillos y pies. Es decir: todo. Un dolor que a cada movimiento te hace gritar sin remisión, con el que se cae todo de las manos, con el que ducharte es terminar llorando, agacharte a coger algo del suelo un suplicio, coger una sencilla botella de aceite de un litro abrazarla contra tu cuerpo para que no termine estallando en la cocina; coger un cazo para calentar un poco de sopa tener que hacerlo con las dos manos, remover un sofrito no tener fuerzas con ambas muñecas o tener que cortarte el pelo a lo presa carcelaria de las de antes... porque ya no puedes peinarte.

Y no me quiero referir al lo que es escribir todo esto cuando los dedos no obedecen lo que les ordena la mente y hacen lo que les viene en gana, escribiendo un idioma extranjero que ni yo entiendo.

Supongo que lo que han ido metiendo en el cuerpo al final ha hecho su aparición, haciendo todo el daño que ha podido. Nunca he sido negacionista en cuando al Covid, pero si ahora, sabiendo sabe lo que sé, si me dijeran que me la pusiera, diría que no, Porque lo peor de todo es que no saben qué me pasa y por lo tanto no hay solución. Y desde el 11 de marzo soy apenas unas piltrafa de ser humano, que lleva tres cuartos de hora escribiendo algo que habría escribo en diez minutos.

Quiero pedir disculpas por mis muchos errores al escribir a pesar de estar muy pendiente, pero mi mente a veces no ve esos errores. 

Y ahora un apunte personal y privado: esto que me ha pasado ha sido algo puntual y no sé si previsto por alguien, pero escuchar como he venido escuchando, que es algo propio de la edad (tengo 71 años pero también los tenía el mes pasado) estar tan decrépita, es inhumano, cruel e injusto. 

Yo no busqué esto ni quienes se murieron por el covid tampoco. Y el que seáis más jóvenes o más cercanos a la tercera edad no es exime de terminar como yo y como mucho que están ocultos, sin poder vivir y sin que nadie les haga caso. Porque os puedo asegurar que el dolor es insoportable. 

Llevo 4 pastillas de Orfidal esta noche y estoy escribiendo porque no me duermo. 


NOTA POSTERIOR escrita el 20/04/2022:

Acabo de revisar el escrito anterior y todavía no entiendo cómo he podido escribir tan mal como lo he hecho, cambiando unas letras por otras e incluso palabras enteras. Ya lo he corregido. No es un problema de descuido o de escribir deprisa, si no de no "verlas" mal escritas en mi cerebro. Y lo peor es que esta nota la estoy escribiendo igual de mal, omitiendo letras en palabras normales, o poniendo unas antes que otras. Han pasado cuatro días ya y ni mi cuerpo ni mi mente parecen mejorar. Ya voy con una muleta por dentro de casa. 






Seguir leyendo...

Por qué?

He entrado decidida a escribir sobre una cosa concreta, sobre un tipo de gentes... pero nada más poner el título me he dado la cuenta que no merecen ni un minuto más del que les he dado en mi vida. 

No es rencor y mucho menos odio. Sencillamente es...


Seguir leyendo...

Nunca conoces a nadie

Generalmente suelo mostrarme como una persona fuerte, equilibrada, entera, con principios y forma de vida asentados en valores que sólo yo conozco, y que nacen del convencimiento personal. Todo ello y mucho más hace que en ocasiones los de fuera piensen que soy facilona en cuanto a emociones y que se me puede manejar al capricho de los deseos ajenos. Y como siempre ha pasado... nada más lejos de la realidad. 

Hace muchos años, cuando la adolescencia campaba por mi vida, una amiga de entonces a la que conocía desde la infancia y con quien tenía una enorme complicidad, me dijo que "con los años que hace que nos conocemos, y todavía no sé verte venir; a veces tengo la sensación de que no te conozco". 

Entonces yo era más cerrada, mucho más reservada aparentemente que ahora, algo que no es cierto. Ahora soy mucho más conservadora en cuanto a mostrar sentimientos. Cierto que he cambiado el lenguaje (soy más cariñosa, más abierta... hasta que atisbo manotazos ajenos... y entonces me cierro como una lapa). 

Y en ese punto estoy ahora mismo. Porque no nos engañemos: a sensible (sensiblona digo yo a veces) no me gana nadie. Tengo sentimientos y emociones a flor de piel y casi todo me afecta más de lo que demuestro. Pero hay que sobrevivir y de ahí la fuerte coraza que está siempre a mano y dispuesta a proteger. 

Hace no mucho perdí a una amiga, una querida amiga que ya no lo es tanto. Mientras eres "perfecta" y lo aguantas todo, no hay problema. En cuanto dejas de ser la mujer sufrida y callada, cualquier relación salta por los aires. No me sorprende porque siempre ha sido así. 

Luego, casi en el mismo tiempo y después de años intentando recomponer una vieja amistad, otra persona no supo comprender muchas cosas, algunas de ellas expresadas más que abiertamente, y también todo volvió a saltar por los aires porque en ese intento de recomponer, incluso rocé la pérdida de dignidad personal. Pero en la guerra y en el amor, todo vale... aunque en este caso no salió bien. 

Y hoy, ahora mismo sin ir más lejos, alguien a quien he querido mucho (pero de nuevo ya no) ha vuelto a ser hijo de su padre, orgulloso como nadie, distante como él solo, y creyéndose en posesión de no sé qué, se ha erigido como alguien superior a cualquiera, blandiendo lo que parecía una espada llena de lejanía y sobre todo de obligación de contestar a una llamada de teléfono.

Así que en apenas una semana más o menos he acumulado tanto que tirar, que sacar de mi vida, de mi pensamiento y de mis ausencias, que no sé si voy a poder esperar a la noche para meterlo todo en una bolsa e ir al contenedor del olvido. Porque a veces los seres humanos no saben que el tiempo pasa para todos... para ellos también, y ese es un error que no tiene camino de retorno. 

Sálvese quien pueda en este mundo de egoísmos, donde las relaciones personales se han dejado atrás, llenando el camino de prisas, de urgencias inexistentes y de orgullos que no sirven para nada. Sálvese quien pueda porque hoy día lo único que importa es uno mismo. Y en eso estoy ahora mismo: en salvarme porque nadie más lo hará. 


Seguir leyendo...

Agua mansa que no duele

Hoy es uno de esos días de cuantiosa agua en la calle y dolores profundos en el cuerpo, dolores que posiblemente tengan un nombre pero que aún no estoy preparada para saber. Miro a mi perro que con esos ojos de devota admiración tanto amor me devuelven. Es lo único que me preocupa ahora mismo: qué será de él si a mí me pasa algo; no lo tengo solucionado desde hace ya demasiado tiempo y es hora de cerrar el tema y no como pensaba hacer.

Me he despertado a algo más de las cinco de la mañana, hora habitual últimamente. Luego ya no duermo más, y da igual a la hora que me haya acostado. Siempre lo mismo. Y la mente que no para. 

Y sobre esas horas recibo los buenos días que siempre me hacen sonreír. Es la única alegría que tengo desde hace tiempo y la única congoja que no voy a explicar aquí. ¿Por qué no?. Porque no quiero, así de simple y porque tiene tanta magia quien los da que mientras pueda, no se romperá. 

Y esta mañana me he dado cuenta que lo que la vida me podía haber regalado, ya lo he recibido. Que no tengo derecho a quejarme. Que cuando me ha quitado, siempre ha repuesto y a veces con creces, como ahora. Que como he dicho alguna vez, quien no está es porque no quiere; el tiempo pasa para todos y a algunos se nos terminará antes que a otros. Luego vendrán las quejas y lamentos, las mentiras hechas pena, las calles rotuladas y los monumentos a los muertos... cuando ya no sirven de nada y es todo puro artificio exterior. Porque las palabras y los abrazos en vida siempre, no cuando ya no hacen falta. 

Por eso y con un guiño de complicidad quiero volver a las cinco de la mañana y sonreír con la misma calidez de cualquier día, cuando alguien se acuerda de dar esos buenos días que casi ni han empezado siquiera. Porque a pesar de todo la bondad existe y el amor interpretado como cada cual quiera, también. 

Buenos días mundo. Incluso a quienes no se los merezcan... que un trozo de pan se le da a cualquiera.


Seguir leyendo...

Historias que terminan

Es curiosa la mente humana. Por mucha estabilidad de cualquier tipo que tengas, siempre quedan flecos en la vida, historias, que no terminas de cerrar. Da igual lo que hayan durado y el tiempo que haga de ellas; incluso de qué tipo han sido esas historias... nunca acaban del todo en la mente. Y vas acumulando nombres, relatos, momentos, amores y desamores, incluso algo llamado "amistad", llenos de recuerdos, vivencias... y finales sin final. 

Y es curioso también el proceso que cada uno de nosotros recorre hasta llegar a cualquier parte de esa mente que lo dirige todo en realidad, y que nos dirige a nosotros aunque nos neguemos a reconocerlo. 

He tenido unos días, semanas probablemente (no quiero reconocer que en algunos casos han sido años) de zozobras internas por esos flecos que han llegado a parecer interminables en ocasiones. Por no saber (incluso no querer) cerrar puertas que no llevaban a ninguna parte más que a llenarme de tristeza. 

Hace un par de días y reconozco que con cierta fiereza (y por qué no: hartura) di dos de esos portazos que tanto me cuesta y me ha costado siempre dar. Alguna vez he comentado la facilidad que tienen algunas personas para enjuiciar, etiquetar e incluso valorar lo que piensa o siente el de enfrente. Y el de enfrente por paciente que sea, al final se desborda y se cansa. Dos portazos que debía haber dado hace mucho tiempo y que me han quitado "alma". 

Y esta noche, cuando apenas faltan un par de horas para que amanezca, he dado el último adiós a un trozo de mi vida. Sin portazo esta vez, con toda la ternura de que soy capaz, y con la paz que tanto me ha faltado últimamente. Hoy he cerrado el telón de una historia ocurrida hace tanto tiempo que he olvidado cuánto. Sin brusquedades, con la sonrisa del recuerdo y la caricia de un invisible beso. Como deben terminar las historias de amor. 

Siempre he sabido que hay que acabar trazos de la vida para poder seguir adelante. Da igual si vuelves a tropezar... te levantas de nuevo y sigues andadura. Una amiga me dijo la otra noche que nunca dejara caer los brazos, y tiene razón, porque hacerlo es darte por vencida... y eso nunca. 

Y a partir de ahora, cueste lo que cueste y dure lo que el tiempo quiera, a ver amanecer aunque lo haga nublado. Que todo tiene su encanto. 

 

Seguir leyendo...

Eliminar un contacto definitivamente en Whatsapp

Cuando borramos un contacto en Whatsapp, lo hagamos desde la aplicación para ordenador o desde el propio móvil (Android), se elimina el nombre pero nos sigue apareciendo el contacto pero con el número de teléfono. 

Para eliminarlo definitivamente: 

Entrar en el móvil.

Se visualizarán los contactos que tenemos. 

Pinchar SIN SOLTAR sobre el contacto que queremos eliminar. 


Seguir leyendo...

La Primera Guerra Mundial

Los pueblos que ignoran su historia están condenados a repetirla.

Esa primera línea no es mía, pero cada vez estoy más convencida que algunos deberían recordarla, sobre todo quienes repiten constantemente que hay que "pasar página".

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) es la gran ignorada de la Historia, sobre todo para una enorme mayoría. Hubo más de cuarenta millones de muertos en ella. Recibe su nombre no por ser la primera que hubo, si no por serlo de la que se conoce como Era Moderna.

En esa guerra se inventaron los lanzallamas, los gases y las granadas.

Se inició en agosto de 1914 y finalizó en 1918. Resulta algo complicado contar por qué se produjo, porque hubo un cúmulo de hechos que la hicieron posible. Una lucha casi desesperada por mantener las posesiones coloniales y el engrandecimiento de la propia nación provocaron la exaltación de la población, todo ello empujado por la desidia de los gobernantes y el desorbitado clamor de la prensa, hicieron el resto y consiguieron que los combatientes fueran con alegría al campo de batalla, creyéndose ganadores desde el principio.

Pero como siempre queremos conocer ese punto de inflexión que hace posible las cosas, a pesar del conglomerado de sucesos, podríamos decir que el principio de todo fue el 28 de junio de 1914 cuando el heredero del trono austro-húngaro, Francisco Fernando, viajaba en su carruaje junto a su esposa, y un joven serbio llamado Gavrilo Princip (1894-1918) atentó contra ellos, matándolos. 

Ello provocó una serie de tensiones a nivel mundial que desembocaron el 5 de agosto de 1914 con el estallido de la guerra que nos ocupa.

El 28 de julio (seguimos en 1914), Austria declaró la guerra a Serbia; Rusia se movilizó apoyando al segundo. El 1 de agosto Alemania declaró la guerra a los rusos, y el 3 de agosto, también los alemanes a Francia. Al día siguiente Inglaterra como contrapartida hace lo propio contra Alemania. El 23 de agosto Japón declara la guerra a Alemania. El 23 de mayo de 1915 Italia se enemista con Austria-Hungría. El 6 de abril de 1917 Norteamérica hace lo mismo contra Alemania.

El asesinato de Francisco Fernando fue la razón esgrimida... pero hubiera valido cualquier otra razón, cualquier excusa para el confrontamiento. Los ánimos nacionalistas estaban en la mente y la boca de todos, y el ensalzamiento desmesurado del propio país nublaba el sentido común... pero también estaba el enfrentamiento entre embajadas y un gasto militar de los países difícil de sostener: todos querían probar uno de los nuevos inventos... el tanque. Todo el mundo quería imponer su verdad a los otros. Nadie se preocupó de calmar los ánimos.

Si alguien se molestara en leer sobre esta guerra se asombraría de ver cómo algunas cosas que ocurrieron entonces para provocar lo que luego fue una matanza... están sucediendo de nuevo actualmente: una etnia, una lengua, la presunción de una raza distinta al conjunto, fueron suficiente motivo para querer a toda costa una independencia no sostenible en un mundo donde la única solución a los graves problemas que había era... agruparse. Hablamos del año 1914... pero aquellos razonamientos siguen estando vigentes hoy en día. Todos querían su propia autonomía e independencia como país; y esas rivalidades de pequeñas nacionalidades hicieron que el resto se contagiara y solamente terminaran hablando las armas.

 



Seguir leyendo...

El Centén de Segovia

En el año 1609 reinaba en España Felipe IV que también lo era de Portugal. 

Por aquella época había una norma por la que todos los pobladores de Segovia (España) tenían que pagar un extraño impuesto: entregar sus joyas como regalo al inglés Príncipe de Gales. Ello se debía a una costumbre por la que como muestra de agradecimiento y cortesía, se entrega oro a todas las monarquías extranjera. 

Con todo lo que se recogió en aquel 1609 se fabricaron siete monedas de oro, de diez centímetros de diámetro, que se llamaron Centén

De esas siete monedas se conservan actualmente dos: una se halla en la Casa de la Moneda de Madrid (España); la otra está en la Biblioteca Nacional de París (Francia). No hay noticias de dónde están las cinco restantes. 

Hay otros "centenes" fechados en 1633. 



Seguir leyendo...

María Moliner

Durante toda su vida tuvo como propósito principal llevar la cultura al mayor número de personas, convencida de que era la única vía para la realización personal.

Estuvo ligada a los archivos y bibliotecas estatales donde tenía plaza de bibliotecaria por oposición.

Por haber apoyado desde cargos institucionales al gobierno legítimo de la Segunda República española, al terminar la Guerra Civil (1936-1939) fue castigada bajándole dieciocho puestos en el escalafón, puestos que consiguió recuperar casi veinte años después y que a pesar de los sucesivos intentos de desprestigiarla profesionalmente logró mantener hasta su jubilación.

María Moliner nació en Panizo (Zaragoza, España) en 1900. En 1921 termina la licenciatura de Filosofía y Letras con sobresaliente y Premio Extraordinario.

Tuvo, aparte de su vida familiar compuesta por su marido Fernando Ramón Ferrando (catedrático de Física y con quien se casó en 1925) y cuatro hijos, una gran pasión: las palabras. Ello le llevó a emprender la aventura de escribir su “Diccionario del uso del español”, hacia 1950, que fue editado en dos volúmenes y cuya última revisión fue hecha en 1998. 

Es el primer y único diccionario existente en el panorama español escrito por una mujer. Fue escrito a mano, consta de dos tomos con casi tres mil páginas. Para dar una idea del inmenso trabajo de esta mujer sólo diré que el actual diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) tiene la mitad de páginas.

En 1972 se le propuso para ser elegida académica de la Real Academia de la Lengua… pero era mujer y ello sirvió para rechazarla.

En 1975 se le detectó arterioesclerosis cerebral que la fue privando de lucidez y de su pasión por la palabra hasta 1981, año en que murió. Tenía 81 años.
 


Seguir leyendo...

Reyes de zonas de España

Imagen encontrada por esos mundos de ahí fuera.  

Sonreír un poco nunca viene mal. 

(Feliz 2022 a las buenas gentes). 


Seguir leyendo...

Pulpo a la gallega... con potón

El pulpo a la gallega es un plato exquisito, pero hay ocasiones en que o no puedes comprarlo o sencillamente no tienes en casa. Si tienes potón solucionarás los dos problemas.

El potón es un animalito marino, similar al pulpo pero de mayor tamaño y más abundante; es por lo último por lo que es más barato. La forma de cocinar este pulpo a la gallega sin pulpo es totalmente similar a la receta original:

Potón
Patatas
Sal
Pimentón dulce
Aceite de oliva (mejor si es virgen)

Se pone a hervir con agua y sal el potón, cortado en rodajas (o lo más posible a ellas puesto que normalmente se vende en tiras).

Pelamos las patatas y las cortamos en rodajas algo gruesas. Cuando el potón lleve unos 10 minutos cociendo, añadimos las patatas, y dejamos que hierva todo 20 minutos más (en total 30 minutos de cocimiento). Antes de sacar, pinchamos el potón con una aguja de cocina para comprobar si está tierno; si no es así, sacamos con cuidado las patatas, y dejamos que hierva un poco más.

Apartamos del fuego y el potón lo ponemos todo en una escurridera. Cuando ya no le quede líquido lo colocamos en un plato amplio procurando que queden los ingredientes lo menos superpuestos posible. Los rociamos con aceite de oliva de la mejor calidad, espolvoreamos con pimentón dulce y volvemos a añadir aceite con cuidado (en hilo) para que no se encharque. No hace falta que salemos puesto que el agua ya llevaba sal que habrán absorbido las patatas. 



Seguir leyendo...

Isabel Guerra

Isabel Guerra es una monja pintora que nació en Madrid (España) en 1947. Con 23 años ingresó en el convento del Monasterio Santa Lucía. Actualmente vive en Zaragoza (Aragón, España).

Hablar de sus cuadros es hablar de una forma magistral de reflejar lo que sus manos dibujan. El estilo retratista pareciendo incluso fotografías es realmente bellísimo. De verdad que vale la pena contemplar su obra y ojalá algún día pudiera decir aquí que tengo la inmensa suerte de ser dueña de una de esas pinturas aunque fuera pequeñita. Son hermosísimas. 






Seguir leyendo...