Qué es la alquimia?

Siempre se asocia a la adivinación, los magos... y de rebote al engaño de quienes auguran el porvenir. Pero la alquimia es una ciencia, y por ello otra cosa.

La alquimia es la ciencia de saber mezclar metales comunes como el plomo o el bronce, para al final obtener metales preciosos como el oro o la plata. Por lo tanto y dicho de otra manera: es el conocimiento de las propiedades de los metales con el fin de obtener otro tipo de metales de más valor.

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Joaquín Sorolla

Joaquín Sorolla es un pintor al que no le he encontrado nunca ese punto que te enamora... hasta que un día vi uno de sus cuadros...

Joaquín Sorolla Bastida nació el 27 febrero 1863 en Valencia (España), muriendo el 10 de agosto de 1923 en Cercedilla (Madrid, España) a la edad de 60 años.

Pintor prolífico se le han contabilizado más de 2.200 cuadros.

Hay una de sus pinturas que encuentro realmente magistral: "Cosiendo la vela". Su luz, la fuerza de los personajes, esas sombras dibujadas en la tela... Es lo que decía al principio: lo ves y te enamoras.

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Mi pésame a Maria del Mar Blanco Garrido

No soy persona de dar pésames a personas públicas que no conozco, pero siempre hay excepciones... y ésta es una de ellas. Y si encima la persona a quien va dirigido mi escrito es contraria por completo a mis ideales y principios, todavía es más difícil. Pero como acabo de decir, siempre hay una excepción.

Maria del Mar Blanco Garrido es la hermana de Miguel Ángel Blanco, aquel concejal del Partido Popular de 29 años, que fue asesinado por ETA de una forma tan cruel, que hizo poner en pie a toda España, dar un puñetazo en la mesa y gritar a una "Basta ya".

Hace un mes falleció Miguel, el padre de Miguel Ángel y de Mar... creo recordar de causas naturales. Y hoy acabo de enterarme que Consuelo, la madre, ha fallecido por coronavirus.

Cuando murió el padre no quise escribir nada, pero con la madre y siendo por el covid... y con tan poco tiempo de diferencia entre ambos... quiero enviar sabiendo que nunca lo recibirá, mi más sentido pésame por ambas pérdidas a la hija. A veces parece que la vida se empeña en golpear una y otra vez en el mismo sitio. Nos separan muchas cosas, pero también nos une que todos hicimos a tu hermano nuestro, y la pérdida de vuestros padres ahora mismo es también nuestro dolor... al menos el mío.

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Qué es un azumbre?

En los antiguos tratados de cocina se cita al azumbre como a una medida de vino, que era diaria y por persona, que se tomaba repartida entre la comida, la merienda y la cena.

Ocho azumbres equivalían a una arroba, una cántara o 32 cuartillas.

En esos mismos libros se aconsejaba no sobrepasar el medio azumbre (lo que actualmente es una pinta) porque si no se atraería a los demonios de la cabeza. El medio azumbre equivalía a un litro escaso de vino.

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Ya hace un año, Tara

Parece mentira. Un año ya. Un año sin tí, sin esa alegría tan tuya que hacía imposible que tuvieras casi doce años. Eras preciosa. Mi tara, mi perrita.

No he podido escribirte en todo el día... terminaba llorando. Es increíble lo que se puede querer a alguien tan pequeño, incluso cuando ya no está. Sé que mucha gente no lo entiende pero no creas que me importa. Yo sé lo que siento por tu ausencia y la falta que aún me haces... incluso teniendo a un hermanito que nunca conocerás. Tu hueco, tu presencia, no la ha cubierto nada ni nadie.

Ha sido un mal día el de hoy, y ni siquiera he tenido una mano amiga, una mirada amiga que comprendiera. Total sólo eras un animal de compañía... otro y en paz ¿no?. A rey muerto rey puesto. Pues no, conmigo no es así, y quien no lo quiera entender... camino y manta.

No es cuestión de regodearse en la pena, de hacerse víctima. No tiene nada que ver. Es sencillamente que tú y Plasty erais mi familia y lo fuiste durante muchos años. Y en apenas once meses de diferencia me dejásteis sola.

Recuerdo lo payasa que eras y la cara de velocidad que ponías al correr. Lo quieta que te quedabas sentada en mi brazo como si él fuera una silla. Lo buena que eras cuando tenías que ir al veterinario... hasta que llegabas a la puerta y te tenía que meter en brazos, pero ni así hubo nunca un gruñido cuando te pinchaban. También el día que te tuve que dejar para que te castraran... ¡cómo me mirabas como si te abandonara mientras me iba!.

Pero sobre todo cómo luchaste para no dormirte mientras no dejabas de mirarme, el último día... y mi voz te acompañaba para que te dejaras, mientras te abrazaba. Ya estoy llorando de nuevo. Pero esa mirada...

Te echo de menos mi pequeña. Imagino lo que sería que estuvieras aquí con Tobi: una guerra (sonrío), porque en mucho se parece a tí aunque no físicamente. No tiene tus inmensos y preciosos ojos negros.

Miro hacia el aparador y sé que estás ahí, junto a tu hermano. Hay un virus que nos quiere matar a todos, a todos los humanos quiero decir. Soy persona de alto riesgo por lo que si no ahora más adelante "me tocará" y entonces estaremos los tres juntos. A Tobi le queda mucha vida todavía, pero estoy procurando buscarle un buen futuro cuando yo no esté.

Un año ya. Parece mentira. Y Plasty el mes que viene dos años. ¡Cuánto os extraño a los dos!. ¡Cuánto!

Mi Tara, mi pequeña, mi trasto.



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Se pueden congelar las legumbres crudas?

Mucho se está hablando estos días de pandemia, tanto en comentarios de foros como en redes sociales, si se pueden congelar las legumbres (lentejas, alubias, garbanzos...) crudas. Ya sabemos que cocidas sí pero ¿y crudas?. Naturalmente me refiero a las legumbres secas, no a las que vienen ya cocidas en frascos.

Y muchos son también los que, unos con argumentos que incluso pueden resultar ridículos, están a favor y en contra de esta congelación.

Bien, lo que voy a decir a continuación es lo que yo llevo haciendo años... y me ha funcionado siempre muy bien.

Todos sabemos que las lentejas se pueden poner en remojo una media hora antes de cocinarlas, aunque hay (yo también lo he hecho) hay quien las pone directamente (sin remojar) al fuego.

Los garbanzos y las alubias por el contrario necesitan estar en remojo (los garbanzos además añadiéndoles una cucharadita de bicarbonato) desde la noche anterior.

Pues bien, una vez remojadas las legumbres el tiempo establecido para cada una... se secan ligeramente (no del todo) con papel de cocina. Después, y en una bolsa LIMPIA Y NUEVA de las que se utilizan para congelar y que se suelen comprar en rollos, meter la legumbre... sin mezclar NUNCA unas con otras. Es decir: si se guardan garbanzos, no guardar en la misma bolsa alubias también. Cada legumbre en su bolsa. Se saca todo el aire, se aplana el contenido para que cada grano tenga su espacio y cuando se congele no nos encontremos con una gran bola, y se cierra bien, con un nudo SIN APRETAR o con uno de los ganchitos que hay para tal fin.

Pueden estar sin ningún problema seis meses congelados.

NOTA: es importante que antes de introducir en la bolsa, revisemos la legumbre (que no tenga granos oscuros/negros, que no haya pieles sueltas...).

También es importante que guardemos en raciones... las que vayamos a necesitar cuando las cocinemos: una ración, cuatro raciones juntas...

Y por último: a la hora de cocinar, se echan en la cacerola/olla CONGELADOS. No es necesario descongelarla previamente.

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Coronavirus - Soledad en tiempos de pandemia

El otro día escuchaba en televisión -y no ha sido luego la única vez- hablar sobre la solidaridad de amigos y vecinos con sus mayores: que si les hacen la compra, que si se preocupan por ellos no teniendo además un apego por sangre (como hijos, nietos...). Y sentí algo parecido a la envidia, no sé si sana o no, pero envidia al fin y al cabo. Porque ninguno de mis vecinos, y somos doce, ha movido un solo dedo por saber si necesito algo o ni siquiera si estoy en casa.

Y no es la primera vez que pasa. El invierno anterior al último estuve más de una semana en cama, con una gripe repetitiva que se prolongó hasta casi marzo, y que consiguió tumbarme como ya he dicho una semana... y podía haberme muerto sin que nadie me echara en falta. Lo mismo que ahora.

Y lo más gracioso de todo es que todos mis vecinos tienen que pasar forzosamente por mi puerta.

¿Que estoy desengañada de la gente?. No, ya no. Son demasiadas cosas como para seguir en un estado que solamente me perjudica a mí. Harta... sí, eso sí.

Porque de lo que todo el mundo conoce como "familia"... los tengo en dos pequeñas urnas y se llamaban Plasty y Tara. Bueno, no... porque ahora está Tobi, mi pequeño Tobi al que un día, cuando muy dolida por la inmensa pena no quería más "familia"... encontré en la calle. Hoy es mi alegría, aunque este mes y el que viene son complicados porque se acercan aniversarios de mi anterior "familia". ¿Familia humana?. ¿Eso existe?.

Pero sigue siendo curioso cuando incluso en televisión durante estos días están recordando a los vecinos que se ocupen de esos mayores que viven a escasos metros de ellos, que están solos y no pueden salir siquiera a la calle... que no se den por aludidos y más cuando además hace un par de días y ya por urgencia absoluta, tuve que pedir en la página del whatsapp de la comunidad de vecinos un par de cosas que no sabía cómo conseguir. Pues ni con esas lo piensan.

¿Que puedo salir a comprar?. Sí, pero soy persona de alto riesgo de contagio y el salir es exponerme no ya a un contagio si no incluso a perder la vida después. Y la vida, todos, es lo único que realmente tenemos.

Pues todo lo contado y muchísimo más es la soledad que supongo padecemos las personas mayores que estamos y vivimos solas, y que de pronto nos hemos encontrado con una pandemia que nadie esperaba hace pocos meses. Porque cuando estás sola pero puedes salir a lo que sea, parece que los silencios son menores, pero cuando como ahora, la soledad se hace tan espesa... tanto... llega a hasta doler.

Ojalá la mayoría no sepa nunca de qué hablo, porque si ahora están "desesperados" porque están encerrados por el confinamiento, ni imaginar pueden lo que es añadir la soledad más absoluta.

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El final de la pandemia

Lo que voy a contar en voz alta son solamente una serie de hechos concadenados, que en un principio estuvieron sueltos y que poco a poco han ido conformándose. Son esas cosas que vas leyendo o viendo en televisión... y sabes que falta algo, no conoces el qué... pero falta algo en la historia que te cuentan. Y hoy sin siquiera preverlo de pronto me he dado cuenta que todo tenía sentido. Y eso precisamente, ese absurdo que de pronto tiene coherencia es lo que voy a contar.

Todos sabemos mucho de la pandemia, de ese maldito Covid-19 que lo está asolando todo. Y muchos no entienden por qué se hace ésto y no se hace aquéllo. Por qué, por ejemplo, no se cierra Madrid. Hoy, esta noche, escuchando al Presidente del Gobierno, a Pedro Sánchez, todo ha cobrado sentido.

Quiero aclarar una cosa antes de seguir: no soy profeta ni visionaria de nada, y tampoco estoy por tanto vaticinando nada. Simplemente he comprendido algo y como este es mi blog, lo cuento aquí. Nadie tiene por qué estar de acuerdo con mi teoría.

La mayoría sabemos cosas sobre la pandemia: que Madrid a la cabeza, Cataluña después, Vizcaya en tercer lugar y La Rioja en cuarto son quienes encabezan una triste lista de contagios y muerte. La gente está clamando por las redes sociales que se "cierre" Madrid, y algún que otro descerebrado (y no lo digo por lo que sigue... aunque también) que se haga lo mismo con Cataluña. Y el Gobierno de España diciendo que no, que no hay que mirar territorios sino personas de un mismo país. Y yo tampoco entendía esa cabezonería de Sánchez.

Después estaba el por qué estamos siguiendo los pasos de Italia, un país que está al borde de muchas cosas. Hay muchos también que comparan "lo nuestro" sin tener pajorera idea de con quiénes lo comparan, porque hay ocasiones y ésta es una de ellas que las comparaciones, aparte de odiosas son también un sin sentido. Y por último están los que no tienen otra cosa que decir más que se han hecho las cosas tarde y por eso estamos como estamos, que el gobierno lo está haciendo todo mal (eso interesa mucho a la oposición, extrema o no tanto... que está sin hacer nada y esperando que el gobierno tenga muchos muertos y se estrelle, y a quien como siempre, el país y los españoles les importa un bledo).

Sé que este artículo va a ser más que largo, pero no pienso hacer capítulos y apartes, así que quien lo lea y consiga llegar al final, mi gratitud.

Y todo lo anterior sin contar la preocupación de todos y el miedo a contagiarse... que ese es tema para otro día.

Vamos a lo que vamos.

Hoy, esta noche, el Presidente del Gobierno, ha hablado entre líneas, y si se le escucha con atención, con la mente abierta a recibir y no a criticar por criticar se le entiende. No lo podía decir de forma más clara, y por mal que me pese... le doy la razón en eso, porque hubiera despertado a los demonios del pánico en la población. Repito que lo que sigue es sólo mi pensamiento.

No se puede hacer nada ante la pandemia del Covid-19. Nada. Y nada es nada. La sanidad, la española en este caso (que es la que nos afecta), pero también la sanidad mundial, no pueden hacer nada. Lo único factible es cuidar a quienes se pueda y que no precisamente los más fuertes, pero sí quienes puedan con el virus, con patologías anteriores o no, que sobrevivan. Sé que es muy duro lo que estoy diciendo, pero tiene su explicación.

No hay vacunas, que únicamente salvarían a los sanos, no a los contagiados. Y no las habrá hasta como mínimo un año. Un año.

No hay tratamientos. Si consiguen encontrar alguno viable, no estará para aplicar a los enfermos hasta dentro de tres o cuatro meses.

Los dos párrafos anteriores no los digo yo. Lo están diciendo los científicos, de aquí y de fuera. Por tanto los enfermos actuales tienen que salir adelante con sus propias defensas... y con la ayuda de los sanitarios que se están dejando la piel y la vida intentando parar la masacre.

Pero la situación es la que es. Y ni con mascarillas ni con análisis vamos a evitar nada. Cierto que se necesitan, pero incluso quienes están en los hospitales luchando por la vida de todos, terminarán contagiándose...

Lo único que ha dicho claramente, al igual que el otro día lo dijo la presidenta alemana, es que el confinamiento es para ganar tiempo. Tiempo para que descubran un tratamiento y para que llegue la vacuna. El confinamiento va a servir solamente para eso. Y para que no nos muramos todos de golpe a las puertas de cualquier hospital que no pueda admitir ya más pacientes. El que no entienda eso, seguirá protestando por todo como un niño que se empecina en algo sin más.

NO HAY VACUNA. NO HAY TRATAMIENTO. NECESITAMOS TIEMPO.

Pero es que el Presidente ha dicho mucho más esta noche. Aparte de que esta semana que viene llega una ola de sufrimiento (sic), nos ha contado que cuando todo esto pase (que pasará), y la gente vuelva a la normalidad de ir a trabajar, a comprar, a salir a la calle... tenemos que estar preparados para que algo así no vuelva a pasar. Que, aparte de comprar donde sea y como se pueda (porque todo el mundo global está en la misma situación) material sanitario ahora, se está en tratos ya con diversas empresas españolas para que cambien su producción y se dediquen a fabricar ese material sanitario que tanta falta nos hace ahora mismo. Y ahí es precisamente, en esa explicación dada como quien no dice nada, es donde todo ha cobrado sentido. El por qué no se hacen ahora algunas cosas que todo el mundo pide... sin tener todos los datos.

Retomo algo que ya he dicho: no hay vacuna, no hay tratamiento... y por lo tanto quienes no puedan con el virus van a morir. Eso no lo puede cambiar nadie. Y ni vacuna ni tratamiento van a llegar de inmediato, porque no existen. Pero sí se sabe (leyendo entre líneas) que cuando "todo vuelva a la normalidad" y la gente que ahora estamos confinados salga a la calle a recuperar su vida... la pandemia volverá, no sé si con más fuerza o no, pero volverá. Y estoy convencida que después de hablar durante todo el día de hoy con cinco investigadores/científicos el Presidente del Gobierno no se ha vuelto loco de pronto. Y es entonces cuando nos tiene que pillar preparados. De ahí que tenga que haber una producción propia de material sanitario, de vacunas y tratamientos propios, de una sanidad más fuerte y preparada (estoy resumiendo parte de sus palabras). El presente es el que es y no tenemos medios ni armas para atajarlo, pero sí debemos prepararnos para un futuro casi inmediato que podamos solucionar por nosotros mismos y no luchando contra el resto del mundo para poder adquirirlo.

Y que conste que soy consciente que si en algún momento llego a contagiarme, yo seré precisamente una de "los caídos" de esta guerra contra el Covid-19.

Se nos ha avisado, primero por el Ministro de Sanidad y hoy por el Presidente del Gobierno, que esta semana que viene va a venir una "ola de sufrimiento" y que va a ser muy dura. Supongo (algo que no es difícil de imaginar) que el gobierno tiene más datos que nosotros, y que no es conveniente avanzar más información al ciudadano, y no porque se nos menosprecie o considere menores, si no porque todos conocemos cuando la gente deja de razonar y se convierte en una manada de asustados lo que pasa... y eso no es algo propiamente de los españoles si no de la humanidad. A veces hay que ser prudente con lo que se dice.

Hay que mantener la calma pase lo que pase y quedarnos en casa. Siempre habrá algún inconsciente que se las ingenie para encontrar un truco para salir a la calle, pero allá ellos con su poco conocimiento: espero que la policía les encuentre. Y al resto, a pesar del carácter de nuestro pueblo... a ser obedientes que nos va la vida en ello. Y no tenemos otra.

Los comentarios en este blog pueden ser anónimos, así que quien quiera despotricar o desahogarse puede hacerlo sin problema. No siempre hay que estar de acuerdo, pero si se guarda un mínimo de respeto, el comentario verá la luz.

Es muy duro, todo: lo dicho aquí y lo que nos está pasando. Nadie, por muchos que quieran mirar a Italia, podían saber lo que iba a pasar en España, porque quienes lo dicen olvidan que hace apenas una semana no llegábamos ni a los dos mil contagiados. Y que nadie dude que si el gobierno fuera otro, las cosas, para los españolitos de a pie, serían muy distintas: nadie cobraría paro sin haber cotizado el tiempo suficiente; nadie sería atendido aunque no tuviera Seguridad Social; nadie podría dejar de pagar la luz, el agua o el gas sin que le embargaran/desahuciaran; nadie tendría una moratoria en su hipoteca; nadie tendría los autobuses urbanos gratis; nadie tendría en suma un gobierno que se está dejando la piel y la vida intentando solucionar. Todo eso y más no lo tendríamos con un gobierno de derechas, ni de extrema derecha... ni de extrema izquierda.

Ojalá nos vaya bien a todos y dentro de unos años, los más jóvenes ahora puedan contar a sus hijos e incluso a sus nietos lo que fue esta pandemia. Y que conste que os llamarán exagerados y no os creerán. La Historia siempre se repite.

Y la próxima vez que queráis poner en fila a todos los abuelos de este país y fusilarlos para así rebajar el gasto de las pensiones, pensad quién os salvo en la última crisis... y en la de ahora.

Buenas noches a toda la gente de bien. Y mucha suerte a todos y todas. (Disculpas por la extensión, pero no había forma de recortar).

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Coronavirus / Vergonzoso y vergonzante

Supongo que habrá muchos que no piensen como yo. Incluso habrá quien me critique por no entender que los repartidores de supermercados también tienen derecho a procurar no contagiarse. En esto último estarán equivocados, porque naturalmente que comprendo que un repartidor debe ser cuidado por su empresa. Pero el estado de alarma decretado en España habla de "trabajos esenciales" y lo que voy a contar a continuación entra en ese apartado.

En mi caso, y hablo solamente en mi caso, no es cierto que los vecinos estén ayudando, incluso haciendo la compra a los mayores, ya que estos últimos no pueden/deben salir de casa. En mi caso no es así... y no tengo ningún problema con ninguno. Pero no se han ofrecido.

Pero vamos a lo que vamos. Yo no puedo salir de casa a comprar porque soy alguien con riesgo alto. Por lo tanto y más cuando estamos vislumbrando que esa "alarma" se va a prorrogar más allá de los quince días, necesitaré ayuda... porque los alimentos se acaban. Cierto que alguien ha puesto en mi camino un ángel de la guardia que ha aliviado y mucho esos problemas, pero imaginemos por un momento que no hubiera aparecido, porque personas mayores, con riesgo de contagio, con hijos o no, seguro que las hay y muchas en España.

Entonces y por aquello de no molestar a nadie (suponiendo que tengas a alguien a quien molestar) miras eso de "los pedidos online" de supermercados. Porque no es para comprarte un bolso o unos zapatos, no: es para comprar alimentos. Y te encuentras con que han suspendido esa compra online porque tienen muchos pedidos, dicen, debido a la situación que ha provocado el coronavirus. Y miras otro super, y otro, y otro más: todos han hecho igual. No hay reparto. O sales a la calle a arriesgarte al contagio o te puedes llegar a morir de hambre.

Entonces te encuentras pensando que todo va bien... pero mientras va bien, y que cosas como la de comprar a distancia funciona y es asequible... mientras no te hace falta. Y entonces te preocupas más aún de lo que estabas.

Pero claro esas cosas no preocupan al gobierno ni a la gente en general, y no por maldad, si no porque ni siquiera se lo plantean. Es injusto, lo sé, pero es que ni se les ocurre. Así que tú y sólo tú tienes un problema, un gran... un enorme problema que no tienes ni puñetera idea de cómo resolver... a no ser que el destino que es caprichoso, muy caprichoso, haya puesto un ángel de la guardia en tu camino. Soy una persona de suerte, de mucha suerte; lo he sabido siempre.

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Cómo te cambia la vida

Es curioso cómo te puede cambiar la vida en un minuto... o en un día. Concretamente pensaba en un par de esos momentos: cuando me diagnosticaron el cáncer... y ahora con el coronavirus. Y te cambia totalmente.

Ahora, actualmente, con el Covid-19 nos ha cambiado a todos, y a muchos puede que incluso nos cueste esa propia vida. Hace un mes o mes y medio todo era completamente diferente, con esa rutina que a veces nos saca de quicio, con ese cansino ir al trabajo, con ese todo los días hacer lo mismo. Y de pronto algo que ni siquiera hemos visto lo trastoca y nos mete en una vorágine con infiernos y demonios que nos quieren quitar lo único que realmente tenemos: la vida.

No es fácil vivir la situación actual, para nadie, pero cuando tu mundo habitual es la soledad y piensas que casi nada podría ser peor, te encuentras dándote cuenta que nada, nunca, volverá a ser igual que antes, cuando un miserable virus no estaba infectándolo todo.

No sé si algún día formaré parte de las estadísticas que sin duda harán historia, esa que hablará de los fallecidos a causa del Covid; nadie tiene la seguridad de que no formará parte de esos números... pero no quiero pasar a la posteridad por ser el número 18 ó el 248. Añoro mi vida de antes por mala/solitaria que fuera, y por eso a veces, leyendo comentarios en otros sitios, sonrío e incluso no, cuando otros protestan por su confinamiento, porque se han restringido sus libertades, porque se sienten encerrados, no sabiendo (porque no tienen por qué saberlo) que esa es muchas veces la vida de los mayores, de sus mayores, mientras ellos (antes) se sentía libres y protestaban una vez sí y otra también por tener que ir a trabajar.

Ahora que son precisamente esos, sus mayores, los que tienen más posibilidades de morir, ya no dicen aquello de que "si se murieran de una puñetera vez los viejos, dejaríamos de pagar sus pensiones y tendríamos más dinero para nosotros" (sic). Ahora no lo dicen no. Pero olvidan, siguen olvidando que una llamada, una visita puede cambiar el día, incluso la vida de esos padres/abuelos/tíos... madres/abuelas/tías.

Pero ya se enterarán, vaya que se enterarán...

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Francisco Javier Balmis

Francisco Javier Balmis Berenguer nació el 2 de diciembre de 1753 en la ciudad de Alicante (España).

Era médico militar. Participó en la expedición que capitaneaba el Marqués de Socorro; al final recaló en Méjico donde fue nombrado "Cirujano Mayor del Real Hospital Militar del Amor de Dios" de la capital mejicana en 1786. En 1795 fue nombrado "Cirujano Honorario de Cámara" de Carlos IV, rey de España.

En 1802 se ofreció al monarca español para realizar una expedición también a Méjico, con el objeto de vacunar a la población indígena contra la viruela, ya que se veían continuamente diezmados por las epidemias. El problema consistió en convencer al rey para que dispusiera fondos para propiciarla, dinero que no abundaba en la época. Fue tal el poder de persuasión de Balmis que consiguió cinco buques de guerra que eran los más veloces que había, para así llevar las vacunas lo antes posible.

Cuando la expedición, llamada oficialmente "La Real Expedición Marítima de la Vacuna" (también conocida como "Real Expedición Filantrópica Marítima de la Vacuna") por fin salió de España, Balmis tenía 50 años de edad. Partieron del puerto de La Coruña (España) el 30 de noviembre de 1803. Aparte de la marinería consiguió también que embarcaran dos cirujanos, cinco médicos, tres enfermeros más Isabel Zendal Gómez (la que está considerada primera enfermera en una misión internacional... de la que hablaré en un próximo post, en el apartado "En femenino") y 22 niños huérfanos. En los anales de la historia figura como la primera vacunación masiva realizada en el mundo.

Según los datos evaluados anteriormente era del todo imposible, debido a lo larga que resultaba la travesía, que las vacunas llegaran en buen estado para ser aplicadas, por lo que Balmis pensó que lo mejor era que durante el viaje se extrajera parte de la sangre de los niños, previamente vacunados, inyectándose dicha sangre posteriormente a los marineros; de esa forma se consiguió, con las "vacunas ambulantes", que llegara perfectamente a tierras mejicanas.

En las embarcaciones también llevaba una serie de aparatos y demás instrumental para poder enseñar a los médicos cómo había que vacunar, así como un manual llamado "Tratado histórico y práctico de la vacuna", del cual más tarde se sacaron copias.

Hubo varios problemas durante la navegación, por lo que atracaron en primer lugar en Puerto Rico. Allí y según directrices del propio Balmis, la expedición se dividió, con el objeto de propagar más efectivamente la vacunación. Él marchó hacia Cuba, Méjico y Filipinas. En cada lugar por donde pasaban, dejaban las instrucciones y los materiales necesarios para que los médicos de cada pueblo pudieran vacunar masivamente a sus habitantes.

Balmis regresó a España el año 1806.

La segunda expedición salida de España, dirigida por el doctor Salvany, marchó a Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Bolivia. Regresaron a España siete años después.

Con todo ello los indígenas americanos dejaron de morir de viruela a cientos y ello produjo que la población pudiera incrementarse sin más problemas.

Balmis se encontraba enfermo y por ello no pudo acudir a la segunda expedición, por lo que se instaló en Madrid (España). Murió el 12 de febrero de 1819. Tenía 66 años.

El 22 de noviembre de 1806 el médico Edward Jenner escribió a su amigo el reverendo Dibbin. conservándose la carta, lo siguiente:

"Cierto es que la viruela llegó al Nuevo Mundo posiblemente portada en cualquier barco, pero también lo es que la población de Méjico, por poner un ejemplo, pasó a diezmarse de 25.000 a 16.000 de personas a causa de la enfermedad".

Muchos de los que participaron en las distintas expediciones murieron por las enfermedades contraídas durante los viajes, tanto en barco como con las mulas con las que se abastecían para acceder a los poblados. De hecho el propio Balmis contrajo unas diarreas (por las que tuvo que volver anticipadamente a España) que finalmente le llevaron a la muerte. Salvany murió el 21 de julio de 1810 en Cochabamba (Bolivia), teniendo 34 años... mientras vacunaba a la población del lugar.

Sinceramente y puesto que en muchos lugares de Internet se habla, con cierto desprecio e incluso ira, sobre los conquistadores, creo que hay un desconocimiento masivo de otros personajes, igualmente españoles, que intentaron cuidar y curar a los distintos pueblos, poniendo en riesgo (como hemos visto) incluso su propia vida. Francisco Javier Balmis es uno de esos grandes e inmerecidos desconocidos a quien la Historia no ha hecho justicia todavía, sobre todo por la América latina.

NOTA:
Actualmente la limpieza/desinfección que está realizando el ejército (Unidad Militar de Emergencias = UME) a causa del coronavirus (covid-19) en toda España, se ha llamado "operación Balmis" en homenaje a este gran médico y militar español.

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Mes de junio

24 junio 1717.
Se funda en Londres (Inglaterra) la primera hermandad de la masonería del mundo.

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Mes de agosto

17 agosto 1717.
Se publica un decreto de Felipe V, suprimiendo todas las universidades en Cataluña (España), en represalia por la actitud que éstas tomaron durante la "Guerra de Sucesión".

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Mes de abril

15 abril 1717.
Se crea en España la "Real Academia de Caballeros Guardia Marina", antecesora de la actual "Escuela Naval Militar".

21 abril 1707.
Muere el alemán Juan Cristóbal Denner, inventor del clarinete.

25 abril 1707.
Se produce, dentro de la llamada "Guerra de Sucesión", la "Batalla de Almansa" en Albacete (España). Fue entre las tropas del archiduque Carlos de Austria y de Felipe V de España.

28 Abril 1717.
Se crea en España el "Cuerpo de Infantería" de la Marina.

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Comportamiento de las hormigas

Todos sabemos y conocemos a las hormigas: esos pequeños seres que parecen no tener otra cosa que hacer más que ir y venir a su hormiguero. Pero son también esas grandes desconocidas

El cerebro de una hormiga ocupa un seis por ciento de su volúmen corporal; dicho de otra manera: si una persona tuviera esa misma proporción, su cabeza sería tres veces la de ahora.

Tienen menos neuronas de lo que en un principio se pensaba, sobre todo considerando lo listas que son puesto que saben agruparse, formando comunas de más de cuarenta mil indivíduos. Pero su inteligencia llega a mucho más, sobrepasando incluso al ser humano: saben elegir a los más capacitados, a los más inteligentes... para que les dirijan en el proceso de alimentar ordenadamente a sus habitantes.

Y bajo esas directrices: unas buscan la comida (las "exploradoras"), otras quitan la tierra que constantemente tapa el hormiguero, otras colocan los víveres... Realmente son un perfecto ejército, debidamente sincronizado.

Nunca se les ha podido contar, por lo que es imposible saber cuál es su número exacto, aunque se cree rondan los diez mil billones en todo el planeta.

Pero las hormigas, individualmente hablando, tienen un gravísimo problema: y es que si se desorientan y pierden el camino al hormiguero (algo muy difícil de ocurrir, pero que en ocasiones sucede), suele morir de hambre porque es incapaz de buscar alimento para sí misma. Sabe buscar para el conjunto, pero no para ella.

Cuando salen a buscar comida es incluso gracioso comprobar cómo van en perfecta formación, una tras otra; ello es debido a que en el abdómen tienen unas grándulas que al roce con el suelo desprenden un olor, que el resto de sus congéneres aprecian como si fueran "piedrecitas en el camino".

Por último citar que una hormiga "obrera", es decir: de las que trabajan casi desde el mismo momento de su nacimiento, suele vivir de uno a tres años aproximadamente.

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