Mira que hay gente rara

El otro día andaba yo mirando cosas ajenas y me encontré con una de esas páginas en las que el mundo guarda fotos y más fotos sin que te cueste un duro (mira que es difícil), y como no tenía ganas de mucho me puse a mirar; terminé buscando por categorías (que también las había), y ello hizo que pudiera elegir. En una de esas vi la foto de un niño que alguien había colocado en una zona de plantas (menos mal que no soy yo sola la que se equivoca), y como me "sonaba" el crío pero no sabía de qué, fui al usuario a ver si allí lo decía; y sí, era un actor de cine, conocido de verle en películas, pero del que no sabía el nombre. Total, que mirando en lo que tenía el susodicho usuario de pronto me encontré con una de esas fotos que siempre te quedas parada mirándola... y no era fácil.

La foto mostraba la cara de alguien tan conocido como Elvis Presley. Me extrañó, primero porque no la había visto nunca y segundo porque parecía dormido. Ni se me ocurrió imaginar lo que vi después. Pinché en la foto reconozco que con curiosidad y al ampliarla vi lo que antes no se veía: estaba en un ataúd... y no era la imagen de una película. Como no sé inglés aunque suelo intuir bastante, le di al traductor: era la foto de Elvis ya muerto en la capilla ardiente. No había visto esa foto nunca. La verdad es que a pesar del momento y de que todos sabemos que no murió precisamente tranquilo en su cama (si es que alguien muere tranquilo en su cama), estaba guapísimo, te atraiga o no su físico (cuando era más joven, claro). Cerré la foto, volví a la página del usuario y vi que tenía más de Elvis cuando era Elvis y que no había visto nunca tampoco; abrí la categoría entera.

Más joven, menos joven, cantando, riendo... en su juventud, cuando ya no lo era tanto... fui bajando la página mientras las veía.

De pronto había una en la que se le veía sentado, parecía recostado contra una pared, a medio caer, con los ojos cerrados. De nuevo me quedé mirando la foto. La expandí al tiempo que pinchaba también en el traductor. La imagen, más grande, mostraba lo dicho antes pero de cuerpo entero con las piernas y parte del abdómen a la vista. Era la foto OFICIAL de cómo le encontraron. Tuve un escalofrío.

Vamos a ver: ¿cómo puede alguien guardar una foto como esa y sobre todo cómo narices la tiene alguien?. La del ataúd, vale, estaba expuesto y alguien se la hizo, pero la de él sentado en el baño, tal y como le encontraron, ¿cómo ha llegado a manos de quien sea, si seguramente la sacó la policía?. Y hablamos de una época en que los móviles no son lo que son ahora. Y ya rizando el rizo... ¿cómo puede alguien guardarla?. No sé, a lo mejor es que yo soy más rara de lo que pienso, pero por muy fan que se sea de alguien... ¿guardar ese tipo de fotos?.

Entiendo por ejemplo que alguien guarde (de hecho yo tengo algunas en alguna parte) fotos de... no sé... Jesse James muerto, o de Al Capone, o de gente que han pasado a la Historia por distintas razones, pero que están bien en sus fotos difuntos y que además la imagen en sí no provoca ningún malestar. No sé si me estoy explicando. Son fotos que entrañando la muerte de alguien no producen un paso atrás. Pero qué puede mover a algunas gentes a tener, por ejemplo, la imagen de Marilyn Monroe cuando le hicieron la autopsia, o la de Kennedy en la misma situación, o la de Bonnie y Clyde destrozados por las balas. Creo que la diferencia entre las primeras que he citado y estas segundas está clara: las primeras son "blancas"... las segundas entrañan morbo.

Pero es que con la de Elvis, y volvemos a él porque luego me encontré y prometo que por casualidad, otras en otros usuarios, que eran del mismo corte (Marilyn Monroe tal y como la encontraron en su casa... el cantante Kurt Corbain en su casa con un tiro en la cabeza... y así unos cuantos más), la de sentado en el baño... es hasta inmoral. Y no es que la foto en sí contenga nada que intimide, al contrario: parece simplemente apoyado en la pared de su baño, pero que alguien venda (porque supongo que se vendió) una imagen así... incluso aunque la regalara...

Hace pocos años perdí a un familiar muy joven en un accidente. Aquellos momentos fueron terribles para todos. Pues bien su padre comentó sacarle una foto con el móvil. La madre del chico casi se volvió loca ante la idea. Creo que finalmente no le hizo la foto... pero realmente no lo sé. ¿Cómo puede alguien, y más un familiar tan directo y que ha sido algo imprevisto, pensar en sacarle una foto al chaval?. ¿Qué sentido tiene guardar una foto así?. Y hablamos de alguien no famoso y por lo tanto no comercializable.

Lo repito: me parece inmoral. Creo que ante la muerte hay que tener respeto. Quizás por eso, y fue una decisión unipersonal, mandé que durante su exposición en el tanatorio el ataúd de mi madre estuviera en todo momento cerrado. Si alguien hubiera intentado sacarle una foto "como recuerdo" creo que se habría comido la pared... enterita.

Y no, no voy a poner la foto de Elvis. Ninguna.

Seguir leyendo...

Ana Huete

Posiblemente el nombre de Ana Huete no diga nada a la mayoría, pero si añado que es la única española que ha muerto en el terremoto de Italia de estos días, seguramente todos sabreis de quién hablo.

Estaba recién casada y había ido de vacaciones... y le pilló el terrible terremoto de casi 7 grados.

Pero la noticia que provoca que ahora mismo esté escribiendo es que cuando la familia se ha movido, trasladándose incluso algunos de ellos a recoger y repatriar el cadáver de la chica, el Gobierno de España ha dicho que los gastos de ese traslado tiene que correr a cargo de la familia, ya que ellos nada más que se hacen cargo si la muerte ha ocurrido en situaciones excepcionales. La familia, lógicamente se ha molestado, pero como tienen un seguro que cubre esa eventualidad, será traída de ese modo.

Es decir, que el gobierno Rajoy, ese que lleva en funciones casi un año, algo que no parece preocuparle (para qué, si siguen cobrando sin trabajar...) no considera que una española que estaba de paso por un país extranjero, y que muere por un terremoto... es una situación excepcional, pero sí en cambio repatría a un montañero que se caiga y muera en una montaña allá por el Everest, o a un político al que le da un infarto estando de vacaciones en Cochimbamba, o a cualquier otro que tenga un problema y muera fuera de nuestro país, siempre que pertenezca a cierta clase social y política... que es la suya, naturalmente.

No lo entiendo, sinceramente no lo entiendo. O todos moros o todos cristianos que decía mi madre, pero lo de este sí porque es hijo de, o porque alguna vez hemos tomado café con él (y sí, estoy siendo muy cínica), y ese que siemplemente es un ciudadano y no tiene nuestro empaque, no...

Porque supongamos que la familia no tiene ese tipo de seguro y tampoco dispone del dinero para tremendo gasto (no olvidemos que ha sido algo imprevisto), entonces qué: ¿dejamos el cuerpo de la chica en Italia y a la familia con la impotencia de no poder traerla?.

¿Un terremoto no es una SITUACIÓN EXCEPCIONAL?.

No sé pero hay ocasiones y esta es una de ellas, en que siento náuseas ante algunos comportamientos oficiales, ante la poca humanidad que se desprende de ellos, y sobre todo de darme cuenta de que al final han conseguido el sueño que tuvieron sus ancestros de que hubiera dos Españas: la de ellos y la nuestra.

Seguir leyendo...

Sin novedad en el frente

Últimamente y no sé si soy yo o los otros, cuando leo la prensa me encuentro con que al final no hay nada resaltable para venir aquí y contar, nada que valga la pena molestarse en teclear. Porque oiga usted, lo de comentar el nuevo programa de Telecinco "Las Campos", como que no, que ya es rizar el rizo de la tontería subliminal contar la vida de dos señoras, forradas que ya quisiera yo, pero que tienen un tipo de vida que hasta hiere los ojos por insulsa; que una cadena de televisión crea que ese devenir diario de una que al menos es periodista de toda la vida y su hija que pulula a su alrededor, también toda la vida, a ver si se le pega algo, es de interés nacional da idea de la tontuna, también subliminal, de la televisión privada de este país. Todavía recuerdo cuando todo el mundo se quejaba de las dos cadenas únicas y nacionales que había, y suspiraba profundamente porque llegaran las privadas. ¿Para ésto?. ¿Qué pena!.

Y claro venir al blog a comentar la terrible desgracia del terremoto de Italia... pues como que no, sencillamente porque no sirve de nada, no ayuda a esas pobres gentes que lo han perdido todo. La noticia es la que es y comentar... ¿qué?. Como leí ayer: ¿que un 24 de agosto (aparte de nacer yo) el Vesubio cubrió Pompeya?. Y es que hay que llenar espacio... y está todo el mundo de vacaciones.

En ocasiones pienso que la cercanía de la inmediatez, de saberlo todo lo más rápido posible, lo de mirar ochocientas veces al minuto el móvil por si ha pasado algo en alguna parte, nos tiene ligeramente idiotizados... y lo de ligeramente dicho con cierto recochineo. Es como si lo de saber antes que casi nadie lo último de lo último fuera importantísimo para sentirse realizado en la vida; es como esos anuncios que cada vez se ven más frecuentemente en la tele, donde un hombre encuentra, por fin, la solución a la mancha de chocolate de los niños y lo muestra al mundo para que se admire su capacidad y bien hacer, y es que así las mujeres parecemos más tontas aún que tanto tiempo dedicándonos a las tareas del hogar, y no hemos sido capaces nunca de encontrar la solución al babero con chocolate. Tontería subliminal elevada al cubo... ligeramente también.

Se nota que hoy estoy fina catalina, que si cojo un pescado lo hago trocitos y no queda ni la raspa (qué culpa tendrá el pobre), y es que cuando mi cuerpo se harta de mandarme señales de humo de que algo no está bien, me cabreo y mucho. Y últimamente va por ahí la cosa. Así que ni caso, que al enemigo ni agua... aunque no te deje dormir martilleando con sus cosas.

Pues nada, que sin novedad en el frente que sí, que es el título de una película tan antigua que hasta da miedo decir de cuándo. Creo, por cierto, que no la he visto nunca más que en recortes y poco más, y es que aquella época del blanco y negro mejor dejarla donde está, que los que ya rozamos (sonrío) el siglo y algo más, contando con que el alzheimer no haya atacado ya, tenemos a veces una memoria que alcanza al infinito y más allá.

Hala, que tengais un buen día, que no paseis mucho calor... y que volvais de vacaciones ya, que esto de hablar una sola da sensación de estar un poco p'allá.


Si te hace sonreir, ha valido la pena.

Seguir leyendo...

El amor de una mascota

Mi padre siempre decía que cuando veas a una persona que no quiere a los animales, desconfía de ella porque más pronto o más tarde te darás cuenta que no es buena gente. Y tenía razón. También decía cuando aún no estaba enfermo y por tanto no se iba a morir, que seguro que había un cielo donde iban los animales... y que él quería ir ahí. Seguro que existe.

Aunque parezca imposible hay gente a la que no les gustan los animales, y cuando me refiero a ellos es a mascotas: perros, gatos, pajaritos y cualquier otro que a cada cual le lleguen y llenen. No hablo de aquellos que no tienen a ningún "cuatro patas" en su casa (por circunstancias personales puedes no tener ninguno pero gustarte y quererlos), si no a esos otros que sienten verdadera repulsión hacia ellos. Es una pena porque no saben lo que es recibir amor incondicional a raudales, y quienes tienen alguna mascota en su vida saben que no exagero.

Ya lo he comentado algunas veces: tengo un gato de once años y una perrita de nueve. A mi Plasty ya se le empieza a notar la edad: se ha hecho mucho más tranquilo de lo que era (y lo ha sido siempre mucho), y más lento... pero sigo siendo el amor de su vida. Tara es todo un torbellino; llegar a casa y ser recibida como si hiciera mil años que faltas es toda una gozada... y da igual si solamente has ido a tirar la basura: te recibe con tanta alegría que tienes que dejar lo que lleves en la mano para cogerla.

Recuerdo cuando hace ya años la tuve que dejar veinticuatro horas en la clínica veterinaria porque la tenían que castrar (para evitar posteriores tumores). Mi casa daba una sensación de vacío, de soledad, que hasta yo me sorprendí. De tenerla siempre delante o detrás, de volverte con cuidado porque sabes que está rozando tus tobillos, a no tenerla, la sensación es... y más esta shih-tzu de menos de cinco kilos que gruñe si la coges en brazos pero que cuando vas al baño se queda en la puerta esperando a que salgas, o si te duchas al apartar la cortina la ves tumbada en la alfombrilla de salida. Y que cuando te vas a la calle te mira como si la estuvieras abandonando. El gato es otra historia: no viene a recibirte, no te hace la alegría cuando vuelves, pero te mira de una forma que sólo le falta hablar.

Yo he tenido -y tengo- días en los que me encuentro francamente mal (secuelas de la quimio), y si en algún momento tengo que acostarme no hace falta que les busque: desde el comedor hasta mi dormitorio hay un pasillo algo largo y van detrás de mí, el gato primero y la perra detrás. Parece que vayamos en procesión. Ahora mismo que son las siete y media de la mañana de una larga noche en blanco, tengo a los dos a menos de un metro de mí, y al menor gesto que haga de levantarme del ordenador, ambos dos levantarán la cabeza.

No imagino la casa sin uno de ellos... ni quiero imaginarla. Tengo muy claro que si algún día soy consciente de que me voy, me los llevaré antes a los dos, porque no se merecen terminar tirados en cualquier perrera. No se merecen ese final y con las edades que ahora mismo tienen es complicado que se habituaran a otras gentes, a otras casas, a otras costumbres.

Posiblemente muchos no lo comprendan, pero ahora mismo son mi familia. La mejor familia que nadie pueda tener porque pase lo que pase, siempre estarán ahí. Son ya muchas las veces que he roto a llorar y mi perrita ha llorado aullando conmigo, mientras el gato se apretaba contra mí acariciando. Por lo menos ellos no salieron corriendo. Sé que tengo mucha suerte porque les tengo a ellos.

En fin, ya ha pasado un día que no se presentaba demasiado bien. Ya ha pasado este miércoles 24 de agosto, día en que hace muchos muchos años mi madre hacía canelones para comer porque era lo que más me gustaba. Día en el que el teléfono no paraba de sonar. Día en que mis padres tuvieron a su primogénita.

Seguir leyendo...