Tengo, quiero restructurar de alguna forma este blog, pero ahora aún no es el momento. Estoy de bajón, de un bajón que no sé bien cómo superar. Desde que me dí el golpe en la cabeza en una caída, allá por el 1 de mayo, no termino de estar bien, ni física ni anímicamente. El dolor de cabeza es contínuo, todavía tengo el chichón en la coronilla (caí completamente de espaldas) y todo en mí parece estar de aquella manera. Sí, ya sé lo de ir al hospital, a Urgencias... he ido tres veces y todo parece ser cuestión de paciencia para que todo vuelva a su lugar.
La cosa en cuestión es que me he llenado de soledad. Cierto es que a nadie le importa lo que me pase o deje de pasar, y eso es algo que tengo asumido hace tiempo. Ni siquiera a las personas que parecen cercanas parece importarles, más allá de quedar bien... algo que me molesta profundamente, todo hay que decirlo. Pero cuando el cuerpo te falla y sólo necesitas sentir el cariño, parece que ni a eso tienes derecho... y entonces es cuando eso llamado "soledad" lo inunda todo.
Total, que te vas minando poco a poco hasta que llegas al punto de no tener ganas más que de llorar. Porque no nos engañemos: no es sencillo cubrir ese tiempo en que mirar hacia adelante es la nada, y sólo queda mirar hacia atrás porque es lo único que tienes... aunque esté lleno de ausencias. Hacerse mayor es complicado, muy complicado, y nadie te enseña a vivir ese tiempo.
La vida pasa tan deprisa, que un día eres una niña que juega y al siguiente necesitas muleta para andar. Y eso se aprende de golpe, sin avisar.
Lo malo de sentirse así es que te vas recluyendo en tu espacio para no molestar a quien te puede escuchar, te vas aislando más aún. Porque tampoco es plan de estar con miserias personales un día sí y otro también. Así que te las guardas (las miserias quiero decir), y si te preguntan llega un momento es que respondes "todo bien". Total da lo mismo.
Calor infernal estos días y lo que queda, que dicen que dentro de poco... ola de calor. Por hablar de algo más que no implique pensamientos y soledades.
Y por si no era bastante todo lo contado... un fuerte resfriado en pleno mes de junio, que me está afectando el único oído "vivo" que me queda. Si vuelvo a querer llorar, me dolerá aún más la cabeza y no es plan.
Como decía mi querida y añorada Isabel: "agur"... que queda mucha noche por delante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Volver a "Chesana".
Cualquiera puede comentar pero si escribes como "Anónimo", lo leeré pero no serás publicado... a no ser que te identifiques de alguna manera. Gracias por la comprensión.