Decepción

Es curioso cómo a pesar de los años y de la propia vida, las decepciones es lo único que permanece en la existencia... sin remedio además. Da igual la experiencia vivida, incluso que guardes memoria de todo aquello que en cualquier momento pasó y cómo se fraguó; sigues tropezando una y otra vez aunque el rostro del oponente cambie; sigues confiando y creyendo, aún a sabiendas que nunca mirarán por tí. 

Hay muchas maneras de actuar en la vida, muchas formas de enfrentar los problemas y muchas más de pedir ayuda incluso. Soy una persona difícil en cuanto a solicitar más manos que las mías; no orgullosa, que es otra cosa, pero sí a "molestar" al ajeno cuando con un poco más de esfuerzo lo puedo conseguir yo. Pero eso sí: cuando por fin pido ayuda... es siempre porque he sopesado que el otro me la puede dar. 

Tampoco suelo esperar demasiado del ser humano, porque sé de su egoísmo natural. No es cuestión de época si no de que la humanidad siempre ha sido lo que es. Por eso y sin haber aprendido nada, me suelen sorprender tanto que habiendo hechos que se realizan simplemente por cariño, no se produzcan.

Ahora mismo y sin entrar en más intimidades, estoy en unos días que parece que el mundo, mi mundo, se haya confabulado, sin haberse puesto de acuerdo antes, en hacer que sienta decepción tras decepción. 

La salud no acompaña, la mente está llena de preocupaciones, y el resto del mundo mundial está en otras cosas. La vida es ésto también, lo que ocurre es que llegado un tiempo piensas que lo tenías todo superado y previsto. Pues no es así. La gente te sigue sorprendiendo y no para bien siempre. 

Será cosa de recordar que el camino es siempre sólo tuyo y de nadie más. Y que lo que no te quepa en las manos... déjalo caer para no llevar exceso de equipaje.


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